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02 octubre, 2015

La Anatomía del Perro




Lo normal es que un perro bien cuidado y alimentado que haga suficiente ejercicio, viva feliz durante muchos años. No obstante, reconocer los primeros síntomas de cualquier trastorno de salud forma parte de sus responsabilidades como propietario. Y hacerlo le resultará más fácil si entiende cómo funciona el cuerpo del perro.

El Esqueleto

El esqueleto es el armazón sobre la cual se estructura toda la anatomía del perro. Junto con un complejo sistema de músculos y tendones, le permite mantener en pie, sentarse, saltar o caminar. Son los músculos, firmemente anclados en los huesos, los que ponen en movimiento el esqueleto del perro.

Los huesos son tubos huecos formados por un entramado duro y calcificado relleno de médula ósea. Son alimentados por los vasos sanguíneos que se abren paso hacia su interior a través de unos minúsculos orificios.

Cuando el hueso se parte, en su superficie se forman nuevas células destinadas a rellenar la hendidura. Durante el desarrollo, los largos huesos de las extremidades crecen por su extremo en un proceso controlado en gran medida por las hormonas, es cual se detiene una vez alcanzada la madurez sexual.

A diferencia de los humanos, los perros carecen de clavícula; las patas delanteras se unen al tronco únicamente por medio de los músculos, lo cual proporciona al perro una enorme libertad de movimientos.

Todos los perros poseen 30 vértebras, 7 son cervicales (armazón del cuello), 13 son toráficas ( armazón de la espalda) y están unidas a las costillas, y otras 7 son lumbares (armazon de los riñones) a las cuales se suman las vértebras de la cola, cuyo número varía de una raza a otro. La médula espinal se aloja en un canal formado por las vértebras del espinazo, destinado a proteger un órgano vital.

 


 


Las Formas del Cráneo

La forma del cráneo varía enormemente de una raza a otra, aunque los huesos que lo componen son en todo los casos los mismos. Existen tres morfologías bien diferenciadas. Las razas de cráneo estrecho y alargado, como los Afganos y Borzois, se denominan Dolicocéfalas, mientras que las de cráneo achatado, como el Bulldog y el Boxer, se denominan Braquicéfalos, y aquellas que se encuentran entre ambos extremos se denominan Mesocéfalos.

Sea cual sea su forma, el cráneo forma siempre una cavidad cerrada, cuya parte superior se denomina caja craneana. El hueso maxilar constituye la mandíbula superior, y la mandíbula inferior está unida al cráneo mediante una articulación.

Las placas óseas que forman la caja craneana se sueldan en el centro de la zona frontal tras el nacimiento, como ocurre con las fontanelas de los bebés humanos.

En algunas razas de cráneo muy abombado, como el chihuahua, estás fontanelas nunca llegan a soldarse por completo, lo que hace al perro especialmente vulnerable a las lesiones cerebrales.

 


 


Configuración del Maxilar

El tipo de mordida, o forma en que encajan los dientes superiores con los inferiores, viene determinada por la longitud de la mandíbula inferior. Existen cuatro tipos de mordida: la mordida en Tijera (los dientes superiores encajan perfectamente en los inferiores), la Prognática (los dientes inferiores quedan adelantados con respecto a los superiores, al ser la mandíbula más larga que el maxilar), la mordida Protrusa (los dientes inferiores quedan detrás de los superiores, al ser la mandíbula inferior más corta que el maxilar), y la mordida Normal o a Nivel (los dientes superiores e inferiores quedan alineados al mismo nivel).

Todas estas configuraciones del maxilar son correctas siempre que coincidan con la morfología de cada raza. Por ejemplo el Prognatismo sería un defecto inadmisible en un Golden Retriever, mientras que es loa más natural y correcto en un Bulldog. El tipo de mordida puede variar enormemente entre las razas, y aparece claramente especificado en los respectivos estándares de las mismas.

La Dentadura

Los perros adultos poseen un total de 42 piezas. Los incisivos les sirven para cortar, los caninos para despedazar y desgarrar y los molares para quebrantar y triturar. Los perros poseen también unos dientes carniceros, que les mermite mascar hasta los materiales más duros.

Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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01 octubre, 2015

Las Necesidades Afectivas de un Perro



Prácticamente todo el mundo asume que los perros tienen ciertas necesidades básicas: alimento, agua, un lugar donde dormir, ejercicio y atención veterinaria. Sin embargo, la idea no es que el perro se limite a sobrevivir, sino que viva, que sea feliz y contribuya a hacer más dulce nuestra vida.

Pero para lograrlo no basta con satisfacer sus necesidades materiales, sino también sus necesidades afectivas y sociales. Todos los perros necesitan cariño, relacionarse con otros seres vivos y ejercitar su mente, y también necesitan comprensión y solidaridad o empatía.

A comprenderlo nos puede ayudar el conocimiento de su raza. Por ejemplo, si nuestro perro pertenece a una raza que lleva siglos pastoreando vacas u ovejas, es lógico que intente impedir que se descarríen los ciclistas o las personas que corren por el parque.

Gran parte de la conducta de un perro se debe a sus genes y su herencia. La conducta típica de una raza puede modificarse en el animal, pero la única forma de hacerlo es canalizando sus instintos para darles una salida aceptable e incluso útil, nunca intentando reprimirlos o extinguirlos.

La Inteligencia Canina

Los perros, como especie, no están capacitados para entender los conceptos de bueno y malo. Lo único que pueden hacer es adaptar su conducta a nuestras reacciones, pero sin compartir ni nuestra escala de valores ni nuestro juicio sobre sus actos.

No sienten que sea malo caminar sobre la alfombra con las patas llenas de barro, ni pueden adivinar que no tienen derecho a engullirse el solomillo que debería haberse servido el domingo en la mesa para comer nuestra familia, que alguien lo dejo en su alcance.

Por desgracia, los perros a veces inducen a confusión con la cara de culpabilidad que ponen cuando se les pilla in fraganti, pero realmente no entienden nuestros valores. Muchos propietarios asumen que el perro sabe que ha hecho algo malo, al ver sus gestos, pero lo cierto es que la culpabilidad es una emoción humana y esos gestos expresan únicamente sumisión: el perro intenta protegerse de la ira del amo mostrándose sumiso.

Desde su punto de vista, echar hacia atrás las orejas, bajar la cola, agacharse y encaminarse discretamente hacia su cama, es lo más prudente que puede hacer cuando el amo empieza a mostrarse agresivo de forma súbita e inexplicable.

La Sensibilidad

Los perros son emotivos. Se les puede provocar enojo y agresividad, y desde luego experimentan estrés y frustración. Lo que no está claro es que su forma de vivir estas emociones sea igual que la nuestra.

El lenguaje de los perros, auque rico y variado, es muy diferente al humano. Los graves problemas de comunicación que existen entre algunos perros y sus amos llevan a estos últimos a pensar que su perro es idiota porque no puede ni siquiera entender ni unas pocas palabras básicas, y en realidad es él quien no sabe enseñárselas.

Nosotros podemos aprender lenguas extranjeras, concebir ideas nuevas y desarrollar nuevas habilidades, pero las capacidades mentales de los perros son distintas y no tiene sentido medir su inteligencia comparándola con la nuestra, debido a su distinta naturaleza.

A fin de cuentas ¿qué perro es el más tonto? ¿el que vive corriendo en cuanto su amo lo llama en el parque, sabiendo que lo que pretende es ponerle la correa y llevarlo a casa? ¿ o el que se hace el remolón, sigue olisqueando por aquí y por allá y disfruta de la vida mientras el amo salta y se desgañita tratando de llamar su atención?.

Tal vez la inteligencia sea relativa como la belleza, y la sensibilidad emocional, para el perro tan esencial como su inteligencia.

La Dependencia Canina

-Un perro recién nacido depende de su madre para alimentarse, para no enfriarse y para mantenerse vivo, la madre incluso debe provocar la defecación de la cría.

-Ahora le corresponde a usted satisfacer todas las necesidades básicas de su perro; alimento, agua, cobijo y atención veterinaria.

-Un perro no puede decir: me siento enfermo. Es el propietario quien debe estar atento a su conducta o su aspecto y reconocer los síntomas.

-Los perros dependen emocionalmente de las relaciones sociales. Necesitan contacto físico, compañía y momentos de juego con nosotros.

-La futura conducta de su cachorro depende de usted. Socialícelo adecuadamente y evitará futuros trastornos de la conducta.

-Adiéstrelo para que sepa cómo debe comportarse en cada situación. Usted será responsable de su buena o mala conducta.

-Algunos perros desarrollan una dependencia enfermiza con respecto a sus amos, y cuando éstos los dejan solos en casa ensucian o rompen cosas no por travesura ni para vengarse, sino porque se sienten incontrolablemente perturbados.

-Si posee dos perros, acostúmbrelos a estar separados de vez en cuando, o podrían desarrollar una dependencia mutua excesiva.

Si necesita un experto en conducta, asesoramiento en el adiestramiento o realizarle un test a su perro, puede ponerse en contacto con nosotros: doctorleuka@gmail.com

Etólogo Canino: doctorleuka@gmail.com


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La Vista del Perro, ¿Cómo Ven los Perros?

¿Ve el Perro el mundo igual que nosotros?

Bueno los perros son daltonicos, pero eso no significa que lo vean todo en blanco y negro. Si ven colores, fundamentalmente los azules y amarillos, esto se debe a que tiene solo dos tipos de receptores de color, comparado con los humanos que contamos con tres. Y eso puede ser el motivo de que tu perro ignore un juguete naranja sobre la hierba verde, ya que esos colores le parecen muy similares. Es mejor siempre darles algo de color azul, aunque es cuando los objetos están en movimiento cuando su vista funciona mejor.

Los ojos caninos procesan lo que ven mas rápido que nosotros, es casi como si lo vieran todo a cámara lenta, por eso siempre están en el lugar correcto para coger un objeto que le has lanzado al aire. Los ojos del perro son más sensibles al movimiento y la luz, que el de los humanos, pero perciben los contornos con menos nitidez que los nuestros. Su globo ocular es algo aplastado, y aunque pueden alterar la longitud focal como nosotros, no logran enfocar de forma tan eficaz. En contrapartida, algunas razas como el Collie, son capaces de detectar hasta el más imperceptible de los movimientos, como por ejemplo la dilatación o la contracción de una pupila humana.

El Campo Visual

Lo normal es que un perro posea un campo visual más amplio que el de los humanos, debido a la forma de su cabeza y al lugar donde están implantados sus ojos en ella. Los perros braquicéfalos como el Carlino o el Boxer suelen abarcar un angular de 200 grados, mientras que los dolicocéfalos, como los lebreles, el Saluki o el Greyhound abarcan un campo visual de 270 grados, si bien en detrimento de la visión estereoscópica. El ojo humano abarca un campo visual de 100 grados.

Los perros braquicéfalos como el Bulldog, tienen los ojos implantados en la parte frontal de la cara, gracias a lo cual la porción de campo visual abarcada a la vez por ambos ojos es mucho mayor que la abarcada por los ojos de sus congéneres de morro alargado.

Esta porción del campo visual compartida es la que le permite la perspectiva y la distancia de los objetos. Por ello el dolicocéfalo están dotados de una magnifica visión lateral, disfruta en cambio de una visión estereoscópica relativamente mala.

Las diferentes formas de los ojos y la implantación de éstos en la cabeza, varían tanto de una raza a otra, son las que determinan el campo visual del perro. Ejemplo: el Chow Chow, el Pastor Alemán, el Whippet o el Bullterrier.

El Funcionamiento del Ojo

El ojo es una bolsa rellena de fluidos y alojada en una órbita especial abierta en el hueso del cráneo. Lo mantiene en su lugar fuertes músculos, que además le permite desplazarse hacia arriba, hacia abajo y lateralmente. La superficie del ojo está formada por una membrana muy resistente denominada esclerótica, que se vuelve transparente en la parte frontal del globo ocular, donde recibe el nombre de córnea.

El cristalino está unido al cuerpo ciliar, un músculo que al contraerse altera la forma del primero, permitiendo así al perro enfocar a diferentes distancias. El cuerpo ciliar, además, sostiene y mueve el cristalino.

La retina, que reviste la parte posterior del ojo, posee nervios sensibles a la luz que transfieren la información recogida al cerebro a través del nervio óptico. Una vez allí, los datos son decodificados para generar una imagen. En el fondo del ojo existe una capa reflectante denominada tapiz o tapétum, responsable de ese reflejo tan peculiar que se observa en los ojos de los perros cuando les da la luz de frente.

Los perros tienen un tercer párpado (la membrana nictitante), normalmente replegado en el ángulo interno del ojo. Se hace visible sólo cuando el perro está enfermo, momento en que se despliega para proteger el ojo. La glándula lacrimal fabrica las lágrimas para mantener la córnea húmeda y limpia.

El fluido sobrante se elimina a través de unos conductos situados en el ángulo interno del ojo, que desembocan en el morro del perro o en la trufa, según la raza. Cuando estos conductores se obstruyen, las lágrimas desbordan los lagrimales y se derraman por la cara, manchando la piel y el pelo del perro.

A causa de su particular anatomía, los perros no perciben el color del mismo modo que los humanos. No distinguen los tonos intermedios entre el amarillo verdoso y el rojo, pasando por el naranja, aunque sí pueden diferenciar todos los colores situados en los extremos del espectro luminoso.

Etólogo Canino: doctorleuka@gmail.com


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