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17 octubre, 2015

Cómo educar un perro adoptado de una protectora



Un perro adoptado de una protectora, es un perro maltratado y precisa una rutina de horarios, contar con un lugar caliente y recibir palabras amables por parte de su nuevo dueño.

Un perro que ha sufrido maltrato suele mostrarse nervioso y temeroso. El daño sufrido explicará que el animal pueda experimentar, en un principio, recelo hacia las personas. Reeducar a un perro que ha padecido abusos físicos o psicológicos por parte de su anterior dueño precisa tiempo, cariño y ciertos esfuerzos para lograr que la mascota confíe en su nueva familia, y que pueda ser, al final, feliz.

Los abusos físicos o psicológicos sufridos por un perro pueden dejar profundas secuelas en el animal, que serán de mayor intensidad cuanto más se prolongue la triste y deplorable situación de abuso.

Existen ciertos trastornos del comportamiento que caracterizan a las mascotas que han padecido maltrato en algún momento de su vida, y que aún no se han rehabilitado.

La desconfianza hacia las personas de su entorno o hacia otros perros; la tristeza, los síntomas de depresión e incluso determinados comportamientos agresivos pueden explicarse, en ocasiones, como consecuencia del maltrato sufrido.

Tampoco es extraño que un perro víctima de maltratos desarrolle ciertas conductas compulsivas, que realiza de forma repetida y sin razón aparente. Los ladridos excesivos, lamer superficies de un modo anómalo, perseguir de forma obsesiva su propia cola o mostrarse obcecado con excavar todo tipo de superficies son algunas de las señales que pueden indicar que el perro ha padecido algún maltrato.

Recuperar a un perro maltratado: Las claves

Primer paso: Movimientos lentos. Un perro que ha sufrido maltrato puede relacionar los gestos bruscos y rápidos con los tristes episodios de violencia sufrida. Caminar de forma lenta, cuanto más despacio, mejor. Cuando se acerque al perro que ha sufrido abusos ayudará al can a recuperar la confianza en las personas. Los pasos lentos pueden repetirse alrededor del animal: cuando la mascota vea que no ocurre nada malo se sentirá más confiada ante su presencia.

Segundo paso: Use un tono de voz suave. Utilizar un tono de voz suave, así como echar mano de la dulzura cuando se dirija a su mascota, propiciará que el perro que ha sufrido maltrato se acostumbre a su voz. Recuerde que el animal relaciona las voces elevadas con los episodios violentos sufridos, y que, en consecuencia, tiende a huir para refugiarse cuando escucha gritos o ruidos estruendosos.

Tercer paso: Proporcione un lugar caliente a su mascota maltratada. Acondicionar un sitio tranquilo y separado del resto de la familia ayudará al perro que ha sufrido maltrato o que ha sido abandonado a estar calmado durante los primeros días en casa. Una opción es preparar una habitación aparte para el animal: contar con un espacio propio le ayudará a recuperar la confianza. La habitación debe contar con una zona caliente para que el perro descanse (una manta, por ejemplo), con comida y agua.

Cuarto paso: Premie a su mascota maltratada con largos paseos. Los juegos y caminatas al aire libre suelen ser una de las actividades preferidas por los perros, además de tratarse de un ejercicio esencial para mantener la buena salud del animal. La actividad física ayudará, asimismo, al can que ha experimentado abusos a relajarse y a liberar tensión.

Un perro que ha sufrido episodios de violencia puede tender a huir: es importante que el dueño utilice una correa extensible en todo momento durante los primeros paseos, hasta asegurarse de que conoce al animal y que puede anticiparse a un comportamiento inesperado por parte de éste. La primera vez que suelte al perro es preferible que sea en lugares acotados, vallados o en áreas caninas de juego, donde el animal pueda correr sin riesgo a extraviarse.

Quinto paso: Cumpla con una rutina diaria para su perro. Contar con un horario fijo en la rutina diaria de su perro ayudará al animal maltratado a recuperar la calma y la confianza. Trate de fijar las horas de los paseos diarios de su mascota, y empéñese en respetar el horario de comidas: su perro se sentirá menos despistado y se adaptará mejor a su nueva familia.

Que sea una única persona la que se encargue de los cuidados básicos del perro maltratado que llega a casa es una buena idea cuando se trata de orientar al animal.

Consejos:

-Camine de forma lenta cuando se acerque al perro maltratado. Los pasos lentos pueden repetirse alrededor del animal: cuando la mascota vea que no ocurre nada malo se sentirá más confiada ante su presencia.

-Utilice un tono de voz suave y dulce para dirigirse a su mascota: le ayudará a acostumbrarse a su voz.

-Acondicione una habitación propia para el animal durante sus primeros días en casa: le ayudará a recuperar la confianza.

-Los paseos al aire libre ayudarán al can que ha experimentado un abuso a relajarse y a liberar tensión.

-Un perro que ha sufrido episodios de violencia puede tender a huir: es importante que el dueño utilice una correa extensible durante los primeros paseos.

Etólogo Canino: doctorleuka@gmail.com

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16 octubre, 2015

La depresión afectan a los perros y a los gatos

Conozca cuáles son las causas de esta enfermedad, cómo prevenirla y curarla.

Aunque parezca difícil saber cuándo su mascota está deprimida, existen algunas alarmas para identificar este mal: presentar cambios bruscos en su comportamiento, como decaimiento, falta de apetito, apatía por jugar, disminución de su actividad física e incluso agresividad o conductas compulsivas como la automutilación (lamiéndose o mordiéndose partes del cuerpo).

Ante cualquiera de estos síntomas, es necesario que el veterinario valore a su mascota, pues también puede ser la respuesta a una alteración orgánica, como por ejemplo dolor, fiebre, infección, etc.

Ya cuando se determine que sí es depresión, el tratamiento dependerá de las causas que la hayan generado.

Como ellos, los gatos y los perros, suelen ser animales sociables, el trastorno en su estado de ánimo puede ocurrir cuando se separan de su familia, cuando muere un ser querido humano o animal o cuando son maltratados físicamente y psicológicamente.

Incluso, algunos empiezan a sentirse mal si no tienen un espacio suficiente para movilizarse o no se les dedica tiempo para ejercitarlos, jugar con ellos y consentirlos.

En cualquiera de las anteriores situaciones, será necesario modificar algunos hábitos. En casos severos se debe consultar con un etólogo, especialista en el comportamiento de las mascotas, para que formule una terapia conductual.

En situaciones aún más complicadas, el veterinario recetará medicinas psicotrópicas, que son medicamentos que regulan el estado de ánimo; además, se pueden usar medicinas alternativas como esencias florales y de homeopatía.

Lo ideal es no dejar avanzar la enfermedad, pues es posible que la depresión baje las defensas del animal, al punto de que sea causa de otras patologías.

Para prevenirla, además de alimentar bien a su mascota, es necesario que comparta tiempo con ella. En el caso de los perros, sáquelos a pasear todos los días, y con los gatos, no se abstenga de consentirlos y jugar con ellos. Tenga en cuenta también que en los momentos en que el animal vaya a estar solo en casa, puede dejarle música o algunos accesorios que lo motiven para jugar, como los juguetes interactivos.


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27 septiembre, 2015

El Perro, el Sueño y sus Trastornos

Como todos los mamíferos, el perro duerme y sin que se pueda precisar la razón, su sueño es indispensable para el mantenimiento de su salud física y psíquica.

Hay que tener en cuenta dos aspectos complementarios del sueño. Uno cuantitativo, que corresponde a la duración total de los ciclos del sueño, y otro cualitativo, que el humano puede percibir en su caso por su estado al despertar, pero que es difícilmente estimable en el perro, más que observando las reacciones emocionales que siguen al despertar del animal.

El Tiempo del Sueño

Con respecto a otros carnívoros, y al gato en particular, el perro parece tener una menor necesidad de sueño o ser capaz de recuperarse mas rápidamente.

Las necesidades de sueño del perro, igual que en los demás animales, disminuyen con la edad. Los recién nacidos pasan durmiendo entre el 85% y el 98% de su tiempo. Hacia las 4 o 5 semanas, este porcentaje no llega ya al 65%, que es casi comparable al de un adulto.

Para todo perro joven, los ciclos de sueño están repartidos a lo largo de las 24 horas del día. Para el adulto el período más propicio para dormir es el comprendido entre las 13 y las 15 horas. Por otra parte, los perros adultos duermen prácticamente sin interrupción entre las 21 y las 4 horas.


El Ciclo del Sueño


Cada ciclo de sueño (período durante el cual un animal duerme sin volver al estado de vigilia) puede dividirse en fases que corresponden a actividades cerebrales diferentes.

Sueño Paradoxal y Sueño Profundo

Para simplificar, se puede decir que para todo animal el sueño tiene dos fases: la fase de sueño paradoxal y la fase de sueño profundo.

La fase de sueño paradoxal comprende los períodos de sueño durante los cuales tienen lugar los sueños. Los registros de los encefalogramas dan entonces unos trazos similares al estado de vigilia. Bajo su influencia, los tonos musculares del conjunto de los músculos estriados, con la excepción de los músculos respiratorios, de los párpados, de la cara y de la laringe, disminuyen considerablemente y el cuerpo se queda en un estado de ligereza.

Teniendo en cuenta la frecuencia de las ondas cerebrales, esta fase corresponde a lo que también se llama “sueño rápido”; se habla igualmente de sueño REM, del inglés “Rapid Eye Movement” (movimiento rápido de los ojos), en alusión a los movimientos de los globos oculares durante esta fase.


La fase de sueño profundo, también llamado “sueño lento” o sueño LEM, del inglés “Low Eye Movement” (movimiento lento de los ojos), corresponde a una actividad cerebral ralentizada, caracterizada por un trazo electroencefalográfico compuesto por ondas lentas de gran amplitud. Durante esta fase los tonos musculares se conservan.


Se distinguen diferentes grados en este sueño profundo. El alcance de los últimos grados en este sueño profundo. El alcance de los últimos grados de este sueño profundo, parece coincidir con la secreción de ciertas hormonas (entre otras, la hormona del crecimiento GH, que en los animales adultos, podría permitir la corrección de los desgastes sufridos por el organismo durante el período de actividad).

Normalmente, la sucesión de las diferentes fases de un ciclo de sueño comienza por una fase de sueño profundo.

En el cachorro, el sueño rápido es preponderante, puesto que el recién nacido sueña durante el 90% de su tiempo de sueño. Para el perro adulto, por el contrario el sueño rápido no representa más del 36% de su ciclo, cada fase de sueño rápido dura unos 6 minutos y se producen cada 20 minutos.

La especie canina presenta una interesante particularidad para las clínicas dedicadas al estudio de los trastornos del sueño: la escasa inhibición de los tonos musculares durante el sueño ligero. Por tanto, como habíamos señalado, esta fase del sueño, se acompaña de la supresión casi total de los tonos musculares, en el perro, el Locus Coeruleus no parece tener el control total de estos tonos, dejando al perro la posibilidad de agitarse durante el sueño.


Los Trastornos del Sueño

Como todas las funciones del organismo, el sueño puede ser modificado por un proceso patológico. De este modo, la duración del sueño puede estar afectada. En casos de aumento se hablará de “hipersomnio” y en caso de disminución de “insomnio”.

Los Hipersomnios

Se observa sobre todo en los perros que padecen narcolepsia-catapléxia, una enfermedad hereditaria que afecta principalmente a los Labradores, los Caniches, los Basset-Hounds y los Pinschers. Esta enfermedad se manifiesta por un acceso de sueño rápidosobrevenido brutalmente por una emoción agradable tal como la comida o el juego.

El perro se derrumba por consiguiente, sin vigor (al menos al principio de la enfermedad, las fases de sueño así producidas son cortas, y se puede ver “pedalear” a los perros durante esta fase del sueño), y se despierta un momento después como si nada hubiera pasado. Los primeros síntomas de la enfermedad aparecen muy pronto (alrededor de la 6ª semana) y en algunos perros, se atenúa durante la adolescencia.


Esta enfermedad es actualmente incurable, los medicamentos disponibles no permiten mas que limitar el número de crisis. La observación de estos síntomas en un cachorro hace necesaria una consulta al veterinario, que hará el diagnostico diferencial con otras enfermedades (miastenia, epilepsia, ansiedad paroxística, hipoglicemia...) mediante tests clínicos particulares. Se hace totalmente desaconsejable la reproducción de estos perros que sufran esta enfermedad.

Los Insomnios

Pueden ser debidos a diferentes patologías, particularmente se acompañan todas ellas de reumatismo o de alguna molestia respiratoria.

Las ansiedades, por ejemplo, provocan insomnios ligeros debidos a los despertares bruscos durante las fases de sueño rápido; estos despertares bruscos son a veces acompañados de pequeñas micciones correspondientes a las reacciones de temor y más raramente, de verdadero pánico con gemidos o con ataques de agresividad que le pueden llevar a la destrucción de objetos.

Más graves son los insomnios depresivos, pues a ellos corresponde no solamente una disminución de la duración del ciclo, sino también una modificación estructural del mismo: se asiste en este caso, a un aumento relativo de la duración del sueño rápido, con despertares frecuentes durante esta fase como en el caso de las ansiedades, pero con una inversión del orden de las fases en el orden del adormecimiento.

Los perros que sufren de depresión grave se adormecen en efecto con sueño rápido y se despiertan sobresaltados casi inmediatamente. Bastante pronto, estos perros manifiestan la inquietud que la necesidad de sueño les hace sentir; se acuestan, se quejan y no se adormecen hasta que ya no pueden luchar. Las terapéuticas actualmente utilizadas permiten corregir rápidamente estos desórdenes y la restitución de los ciclos de sueño normales permiten mejorar el pronóstico de la enfermedad.



Por: Erik Farina (Etólogo Canino)

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