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10 octubre, 2015

Adiestramiento Canino – El Aprendizaje



El aprendizaje es un mecanismo gracias al cual un ser vivo adquiere una nueva secuencia de comportamiento (cuyos efectos le resultan favorables) o, por el contrario, renuncia a una reacción (porque le es sistemáticamente desfavorable). Clásicamente, la noción de aprendizaje puede ser más sutil y no depender completamente de la presencia de esas dos intervenciones externas.

De la misma manera que existen varias escuelas de psicofisiología, también existen varios tipos de aprendizaje. El término condicionamiento se ha utilizado a propósito de las dos formas más simples de aprendizaje, pero cada vez se emplea menos por la connotación peyorativa que tiene. Para una mayor claridad de exposición, trataremos cada una de esas dos formas de aprendizaje y sus aplicaciones en el perro.

El Condicionamiento Pavloviano

Históricamente, la noción de aprendizaje o de condicionamiento va asociada al nombre de Pavlov, por lo que se suele hablar de acondicionamiento Pavloviano. El perro está directamente implicado en esta primera fase de la exploración del aprendizaje puesto que Pavlov realizó con perros sus célebres experimentos.

A pesar de que su principio es extremadamente sencillo y conocido por todos vamos a recordarlo brevemente. Cuando se le presenta un plato de comida, el perro saliva. Al principio, Pavlov le hacía oír al perro el sonido de una campa antes de darle la comida. Después. Una vez que hubo repetido sistemáticamente esta asociación, sometió el perro al ruido de la campana pero suprimió la comida, a pesar de lo cual, el perro volvió a salivar. Pavlov dedujo que el plato de comida constituía el estímulo obligatorio y la campana el estímulo condicionante.

A partir de ese resultado, Pavlov elaboró una teoría del aprendizaje que explicaba por este tipo de condicionamiento todos los comportamientos observables en el hombre y en los animales. El gobierno soviético hizo suya esta teoría que dejaba al entorno (generador de estímulos condicionados) la facultad de moldear por completo la personalidad humana, y decidió utilizar el condicionamiento Pavloviano en la educación y reeducación de la población y en la formación de los perros militares.

El Aprendizaje Skinneriano O Condicionamiento Operante

No hay que ser especialista en el estudio del comportamiento para entender las objeciones que planteaba tal teoría (con independencia de cualquier discurso político o ideológico). El psicólogo estadounidense Skinner trabajó en otra dirección. En lugar de reforzar una respuesta orgánica tan simple como la salivación refleja, intentó moldear en los animales de laboratorio (el bestiario Skinneriano se limitaba a la rata y a la paloma) comportamientos motores voluntarios.

Skinner puso ratas en ayunas en jaulas, desprovistas de cualquier características estimulante, en las que la comida sólo se podía conseguir por medio de una pequeña palanca situada al alcance de los animales. Cuando las ratas exploraron la jaula, no dejaron de tocar la palanca liberando así la comida que podían llevarse a la boca. A partir de entonces, los roedores se pusieron a buscar de nuevo la comida y para ello exploraron alrededor de la palanca; poco a poco, comprendieron que tenían que levantar la palanca para que apareciera la comida; y a partir de entonces supieron que el gesto de “levantar la palanca” era operante (es decir, eficaz). Ésta es la razón de que el aprendizaje Skinneriano se llame también aprendizaje operante.

Estos experimentos permitieron definir las reglas que rigen el castigo y la recompensa. Siguiendo el mismo método de Pavlov, Skinner intentó reducir el conjunto de las ciencias del comportamiento al estudio de las ciencias del comportamiento al estudio del condicionamiento operante y creó la Escuela Behaviorista (que significa del comportamiento) cuya importancia social y política fue enorme en Europa occidental y en los Estados Unidos. Las técnicas de reeducación del hombre y de los animales basadas en dicha teoría se denominan terapias comportamentales.

Así, el cazador que refuerza con la voz el ardor de su perro cuando éste empieza a seguir una vía y lo recompensa cada vez más a medida que su comportamiento se acerca a lo que se pretende de él, y que se calla cuando el perro comete un error, está poniendo en práctica, aunque no lo sepa, el shaping (modelaje), una aplicación directa de los trabajos de la escuela Skinneriana.

El Aprendizaje Por Imitación

Sin embargo, la etología (ciencia del comportamiento animal) ha demostrado que los comportamientos observados en situaciones naturales (y no en un medio cuidadosamente simplificado como el de las jaulas de Skinner) no podían explicarse únicamente por el aprendizaje Skinneriano.

Razonando en términos de duración, se llega a la conclusión de que la esperanza de vida de un perro debería prolongarse de quince a veinte años para que el animal que procediera por ensayos y errores (caso la rata y la palanca) pudiera aprender todo lo que necesita.

Lo cual también debería ser evidente para los hombres que trabajan con perros puesto que utilizan el aprendizaje por imitación desde hace mucho tiempo. En efecto, ¿qué cazador no se ha llevado un día un cachorro para que aprenda directamente de sus congéneres más experimentados lo que tienen que hacer en el trabajo de busca?

El aprendizaje por imitación exije la presencia de un “monitor” que efectúe los gestos que deben aprenderse delante del alumno que lo observa. Al cabo de un período de tiempo más o menos largo según los ejemplares, el alumno reproducirá directamente la secuencia de comportamiento. Este método implica la existencia de procesos mentales suficientes para que el animal pueda representarse las etapas motrices del comportamiento por adquirir; por consiguiente, sólo puede aplicarse a especies que tengan un potencial psíquico importante y hayan tenido un desarrollo psicomotor correcto. Según parece, el perro aprende de este modo gran parte de sus comportamientos de adulto así como otras muchas cosas de las que su dueño quizá tenga que arrepentirse algún día.

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Centro Veterinario Leuka

09 octubre, 2015

El Perro, Lenguaje y Comunicación

A menudo escuchamos a los propietarios de perros la frase de “solo les falta hablar”. En efecto, el perro dispone de varios medios de comunicación, señales olfativas, visuales, acústicas a si como mímicas corporales. A fuerza de vivir al lado del hombre, el perro ha terminado por “imitar” algunas expresiones de los humanos y viceversa.

Cuando se habla de comunicación entre el perro y el humano aparecen dos tendencias opuestas: mientras unos piensan que el perro capta todo lo que se le dice, otros consideran que es incapaz de comprender nada. Las dos opiniones son excesivas, aunque hay un hecho cierto y es que el perro no tiene lenguaje y no comprende las palabras.

De ello no se puede deducir, sin embargo, que la comunicación entre hombre y el animal es imposible. En realidad, el lenguaje no es la única vía de información, y hay otros sistemas que lo pueden sustituir.

El Lenguaje Canino

Cuando el perro se comunica con sus congéneres utiliza diversos medios de expresión que los llamamos canales de comunicación.

El Canal Vocal

Los perros utilizan diferentes series de sonidos para expresar sus estados emocionales, y ello muy precozmente, puesto que los cachorros se manifiestan ruidosamente para pedir ayuda a la madre o conseguir comida. Este medio de comunicación perderá importancia a lo largo del tiempo: el adulto es menos parlanchín que el cachorro. Sólo las razas de perros bloodhound tienen un variado repertorio de voces que les permiten a los cazadores seguir los progresos de la busca.

El Canal Olfativo

Debido a la menor agudeza de nuestro sentido olfativo y al hecho de que sea tan poco importante en nuestra vida, nos resulta muy difícil poder aprenderlo. Sin embargo, en el perro, muchos mensajes relativos al rango social, al estado de receptividad genital y quizá incluso a la jauría de origen, se transmiten por esa vía. Así, los mensajes urinarios depositados por los machos están destinados principalmente a informar a los congéneres del rango social del emisor.

En este caso también interviene el aspecto visual: la postura del depósito de orina está hecha para ser vista, y así los dominantes levantan la pata cuanto pueden para depositar la orina lo más alto posible. Y desde luego, está presente el aspecto olfativo, pues hay sustancias de naturaleza todavía no precisada en esta especie que están mezcladas con la orina. En cuanto a las perras en celo, también depositan algo de sus secreciones vaginales en la orina para atraer a los perros desde muy lejos.

El Canal Visual

Más importante en el adulto, asocia mímicas faciales y posturas. El cachorro recién nacido es incapaz de utilizar completamente este medio de expresión debido a su escaso control corporal (pues el sistema nervioso no está terminado) ; lo adquirirá gracias al juego en el seno de la camada.

Este aprendizaje y la conformación de los sistemas de comunicación parece que duran hasta la edad de la pubertad; los jóvenes machos habrán aprendido entonces todas las sutilezas necesarias para evitar los enfrentamientos con los ejemplares dominantes.

Un Mimetismo A Veces Asombroso

Estos modos de comunicación no verbal no son ajenos al hombre. Ya Darwin describió la expresión de las emociones en el hombre y en los animales, y resulta sorprendente comprobar que las manifestaciones de los diferentes estados emocionales son completamente comparables en especies tan diferentes a priori como el hombre y el perro. Así, la agresividad se expresa descubriendo los caminos, levantando los ángulos externos de los párpados, proyectando la cabeza hacia adelante y levantando los hombros, posturas y mímicas todas ellas que se encuentran tanto en el moloso más irascible como en el automovilista víctima de un atasco.

Y más todavía, cuando las dos especies, hombre y perro, tienen desde muy pronto reacciones afectivas muy estrechas, se generará un ajuste recíproco de sus comportamientos. Este fenómeno particular, descrito por Hediger, se llama “tendencia a la asimilación”; el animal puede adoptar posturas o mímicas que reproducen los sistemas humanos, y entonces se presentan tales casos, que son zoomorfismos. De todas formas, éstos no son los únicos modos de comunicación que funcionan, y es interesante ver cómo el hombre puede transmitir informaciones a su perro a través del lenguaje.

Zoomorfismo y Antropomorfismo

En el hombre, el Zoomorfismo más evidente se refiere a la llamada al juego emitida en presencia del perro; el dueño se inclina rítmicamente, se golpea en las rodillas con las palmas de las manos o golpea el suelo con ellas, y puede incluso balancearse sobre uno y otro pie. Estas actitudes gestuales se corresponden con una postura parecida en el perro que invita a alguien a jugar con él.

Del mismo modo, el cachorro “imitará” a los niños con quienes vive. Naturalmente, cuando intenta iniciar una secuencia de juego, el perro joven puede poner una de las patas delanteras en contacto con el hocico e inclinar ligeramente la cabeza. Pero el animal exagerará enseguida esa postura para conseguir un juguete o comida, como puede hacerlo un niño.

La relación hombre-perro pone de manifiesto numerosos comportamientos de ese tipo, que servirán para reforzar la calidad de los lazos entre el animal y su dueño.

Mímicas Faciales Y Posturas

El perro utiliza los movimientos de la cara para comunicar con sus congéres. Los grupos de músculos más utilizados son los tres siguientes:

-La musculatura auricular permite el movimiento de las orejas.

-La musculatura labial provoca el movimiento de los labios.

-La musculatura palpebral (parpados) modifica las dimensiones de los ojos.

Las mímicas faciales asociadas a las posturas corporales le señalan al interlocutor el estado emocional del emisor y su rango social. En los dominantes, el porte levantado de las orejas y la apariencia tranquila del resto de la cara traducen su posición elevada en la jerarquía de los perros.

En los ejemplares no tan bien situados, los movimientos de los ángulos de los ojos y de los labios intervienen permanentemente. En todo caso, cuando son agredidos, los perros dominantes también presentan mímicas faciales que ponen en juego otros grupos musculares.

Aunque más sutil, el diámetro pupilar, controlado por el sistema neurovegetativo, es el signo de las emociones: cuando las sensaciones son agradables, la pupila está completamente abierta; si son desagradables, la pupila se cierra.

Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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¿Por qué tener un Perro?- Por protección y compañía, por motivos de salud - Una Decisión muy Importante.



Protección y Compañía

¿Por qué un perro? Para algunas personas, las razones son obvias y les resultaría prácticamente imposible imaginarse la vida sin un perro. Necesitan un perro, personas muy diversas, y por motivos muy diversos también. Para algunas, como los invidentes y los sordos, su perro es como un salvavidas, algo que les proporciona seguridad y protección.

Los perros, inteligentísimos en muchos casos, pueden ser adiestrados para hacer la vida de su propietario mucho más fácil. Pueden recuperar objetos perdidos o caídos, realizar tareas que sus amos realizarían con dificultad, detectar peligros y reaccionar en consecuencia: no cruzando la calle si vienen coches o ladrando a los intrusos. Para otras, como los ganaderos, los perros son herramientas de trabajo insustituibles, puesto que sin ellos sería muy difícil realizar determinadas tareas.

El Compañero Ideal

Pero los perros no son menos necesarios para muchas personas con necesidades menos concretas. Los perros, fieles y generosos por naturaleza, ofrecen compañía, amistad y un oído que escucha sin juzgarnos. No hay nada como volver a casa después de un día espantoso y que salga a recibirnos, dando increíbles muestras de regocijo, un amigo tan incondicional como es el perro de uno.

Los perros se alegran siempre de vernos, siempre están dispuestos a jugar y se sienten felices simplemente por tenernos a su lado. Muchos perros parecen contagiarse del estado de ánimo de sus dueños: se sientan tranquilamente a escuchar mientras éstos cuentan los problemas que tuvieron en el trabajo y en cuanto se les pasa el mal humor, los perros se ponen a correr y saltar invitando al propietario a disfrutar de la vida.

Si una persona es amante de los perros, éstos pueden incrementar su calidad de vida y gracias a su lealtad y su afecto incondicional, también su confianza en sí mismo. Un perro puede incluso enseñar a un niño tímido a superar su timidez al jugar y comunicarse.

Ventajas De Tener Un Perro

Numerosas investigaciones demuestran la influencia de las mascotas en la salud física y emocional del ser humano. Se sabe que acariciar a un perro reduce la presión arterial y la frecuencia cardíaca, y se ha comprobado que los propietarios de perros, gozan en general de mayor salud que las demás personas, con menor incidencia de resfriados, infecciones, y dolores de espalda.

Resulta especialmente interesante la menor incidencia de depresión entre los propietarios de perros, que parece indicar que éstos son más felices que las personas que no los tienen. Además, para las personas que viven solas, un perro no sólo significa compañía, sino también un ritmo que seguir, un horario que respetar para satisfacer las necesidades de su mascota.

Una Decisión Muy Importante, Piénselo Bien

Un perro podría mejorar su calidad de vida, y convertirse en propietario de un perro supone incrementar los placeres cotidianos, no los motivos de estrés. No obstante, si usted es ya una víctima de la vida moderna (demasiado trabajo, poco dinero, poco tiempo para usted mismo), tal vez un perro no sea la mascota más apropiada. Las ventajas de un perro son muchas, pero hay que sopesar también las ineludibles responsabilidades que conlleva: si tiene alguna duda, por pequeña que sea, no siga adelante; adquirir un perro es comprometerse para toda la vida del animal.

Usted será el responsable si su perro cae enfermo o no es feliz, y si no dispone de tiempo suficiente o en una cosa no hay espacio para el perro, o no va poder sacarlo a la calle, tal vez tener un perro no sea tan buena idea. ¿Seguro que no le interesaría otra mascota? Si es así, sepa que aún puede disfrutar de los perros sin convertirse usted mismo en propietario. Los refugios caninos suelen necesitar desesperadamente voluntarios para sacar a los perros a pasear, socializar los cachorros o ayudar a adiestrar a todos.

Las sociedades protectoras reciben con los brazos abiertos a cualquier amante de los perros, que no pueden permitirse tener uno propio. Y tal vez también pueda asistir a clases de adiestramiento que tengan lugar en su zona. Todo lo que aprenda sobre esta maravillosa especie le vendrá bien el día de mañana, cuando por fin pueda convertirse en propietario de un perro. Si necesita asesoramiento o una consulta, no dude en escribirnos: doctorleuka@gmail.com

Etólogo Canino: doctorleuka@gmail.com


Centro Veterinario Leuka