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10 octubre, 2015

Psicología Canina - La Inteligencia del Perro



El potencial intelectual del perro es incuestionable aunque a veces lo hayan exagerado algunos propietarios demasiado entusiasmados. Pero, ¿se puede hablar realmente de inteligencia?

Para dar con una respuesta válida a esa pregunta conviene evitar dos prejuicios tan reductores el uno como el otro: el que, en nombre de la superioridad absoluta de la razón humana, niega que los animales en general y los perros en particular tengan cualquier tipo de inteligencia, y el prejuicio opuesto, que termina por reconocer sistemáticamente al animal unas motivaciones calcadas de las del hombre.

Tampoco es mucho más exacto afirmar que el perro está sometido al instinto mientras que la razón ha liberado al hombre; también los humanos estamos sometidos a pulsiones del mismo modo que el animal evolucionado no tiene sólo reacciones reflejas o estereotipadas. Bien es verdad que el espíritu del hombre alcanza niveles de complejidad más elevados pero también lo es que el perro está perfectamente adaptado a su nicho ecológico, y eso supone una habilidad intelectual indudable.

Abstracción y Lenguaje

La capacidad de abstraer, de crear imágenes mentales, es uno de los componentes de la inteligencia. No parece que los perros la tengan muy desarrollada a pesar de que su comportamiento pudiera indicar lo contrario a veces. Tampoco tiene un lenguaje articulado, lo que no significa desde luego que no se puedan expresar: al igual que todos los mamíferos, se comunican por la voz, las actitudes y ciertas señales principalmente olfativas. Pero ese lenguaje no sirve de soporte al pensamiento abstracto y únicamente permite intercambiar mensajes cuya significación es fundamentalmente social.

Un Vocabulario de Cincuenta Palabras

Un perro dotado y adiestrado puede reconocer una cincuentena de palabras. Pero es por lo menos tan sensible a la entonación como a los sonidos propiamente dichos, de modo que una palabra pronunciada en tono colérico la interpretación seguramente como una reprimenda, incluso a pesar de que esté asociada normalmente con una recompensa. El perro no distingue fácilmente entre fonemas muy parecidos. Por lo que conviene variar el vocabulario para que no confunda órdenes como al lado y sentado.

¿Cual es el Q.I del Perro?

El perro no está dotado de una gran capacidad de abstracción, lo que hace imposible determinar cualquier coeficiente intelectual canino ni tampoco definir una escala numérica que permita situar la inteligencia de los perros con respecto al humano. Pero el conocimiento de la evolución de las especies ha llevado a situar el perro en un lugar bastante elevado en la escala de los mamíferos evolucionados.

Inteligencia y Capacidad de Adaptación

Si la capacidad de adaptarse fácilmente a situaciones nuevas denota una cierta inteligencia, entonces el perro es muy inteligente. La misma historia de su domesticación lo demuestra, como también lo prueba cada día la habilidad que tiene para resolver los problemas derivados de la vida moderna: todos los perros saben subir por una escalera, empujar una puerta e incluso abrirla accionando la manilla, y en general, orientarse sin problemas en el verdadero laberinto que es la habitación de su dueño. Por otra parte, cualquier perro puede superar de modo espontáneo los muy complejos tests de orientación espacial a que se someten los animales de laboratorio.

Según otra definición clásica, la inteligencia es la “capacidad de adaptar los medios a los fines”. Desde este punto de vista, el perro también la tiene: todos los ejemplares son capaces de utilizar las patas para coger objetos, y la mayoría de ellos saben tirar del mantel o de un hilo para acercar lo que quieren coger. Esta aptitud, parecida a la que manifiestan los primates más evolucionados, no es muy diferente de la que le permitió al hombre primitivo transformar los objetos en herramientas.

Inteligencia y Aprendizaje

En el perro, igual que en el hombre, una parte de la inteligencia es innata y la otra, adquirida, sin que se pueda determinar muy bien la importancia de una con respecto a la otra. De todos modos, decir que algunas razas son más inteligentes que otras, no tiene mucho sentido. Todo lo más que se puede decir es que el Mastín del Pirineo, por ejemplo, está mejor adaptado genéticamente para la guarda de rebaños que el Setter, que este en cambio, lo está mejor genéticamente como perro de caza. Lo cual no significa que todos los Mastines del Pirineo ni que todos los Setters tengan la misma capacidad en principio.

Por último, el potencial de cada individuo sólo se desarrollará por completo si las circunstancias lo permiten; así, se sabe que un cachorro que esté aislado de los humanos o de sus congéneres durante los primeros meses estará retrasado con respecto a otro cuya vida social haya sido normal. De ahí la importancia de la educación que, aunque no haga al perro más inteligente, sí le permitirá aprovechar al máximo sus posibilidades.

Inteligencia y Reflejos Condicionados

El perro aprende enseguida a asociar ciertas señales con acontecimientos inminentes, agradables o desagradables. Así, el tintineo de las llaves de casa, que este suele anunciar el paseo, bastará para desencadenar la febrilidad del perro incluso aunque su dueño no se disponga a salir. Los trabajos del premio Nobel ruso Pavlov (1849-1936) pusieron de manifiesto la adquisición de estos “reflejos condicionados” que, siendo al principio actos razonados, se convierten enseguida en simples automatismos.

Si usted está interesado en poder medir el Q.I de su perro, y desea una educación o una modificación de conducta, puede escribirnos al correo: psicolmascot@gmail.com Nos pondremos en contacto con usted lo antes posible, para poder satisfacer sus necesidades con respecto a su perro.
Por: Erik Farina (Etólogo Canino)

Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot

09 octubre, 2015

El Perro, Lenguaje y Comunicación

A menudo escuchamos a los propietarios de perros la frase de “solo les falta hablar”. En efecto, el perro dispone de varios medios de comunicación, señales olfativas, visuales, acústicas a si como mímicas corporales. A fuerza de vivir al lado del hombre, el perro ha terminado por “imitar” algunas expresiones de los humanos y viceversa.

Cuando se habla de comunicación entre el perro y el humano aparecen dos tendencias opuestas: mientras unos piensan que el perro capta todo lo que se le dice, otros consideran que es incapaz de comprender nada. Las dos opiniones son excesivas, aunque hay un hecho cierto y es que el perro no tiene lenguaje y no comprende las palabras.

De ello no se puede deducir, sin embargo, que la comunicación entre hombre y el animal es imposible. En realidad, el lenguaje no es la única vía de información, y hay otros sistemas que lo pueden sustituir.

El Lenguaje Canino

Cuando el perro se comunica con sus congéneres utiliza diversos medios de expresión que los llamamos canales de comunicación.

El Canal Vocal

Los perros utilizan diferentes series de sonidos para expresar sus estados emocionales, y ello muy precozmente, puesto que los cachorros se manifiestan ruidosamente para pedir ayuda a la madre o conseguir comida. Este medio de comunicación perderá importancia a lo largo del tiempo: el adulto es menos parlanchín que el cachorro. Sólo las razas de perros bloodhound tienen un variado repertorio de voces que les permiten a los cazadores seguir los progresos de la busca.

El Canal Olfativo

Debido a la menor agudeza de nuestro sentido olfativo y al hecho de que sea tan poco importante en nuestra vida, nos resulta muy difícil poder aprenderlo. Sin embargo, en el perro, muchos mensajes relativos al rango social, al estado de receptividad genital y quizá incluso a la jauría de origen, se transmiten por esa vía. Así, los mensajes urinarios depositados por los machos están destinados principalmente a informar a los congéneres del rango social del emisor.

En este caso también interviene el aspecto visual: la postura del depósito de orina está hecha para ser vista, y así los dominantes levantan la pata cuanto pueden para depositar la orina lo más alto posible. Y desde luego, está presente el aspecto olfativo, pues hay sustancias de naturaleza todavía no precisada en esta especie que están mezcladas con la orina. En cuanto a las perras en celo, también depositan algo de sus secreciones vaginales en la orina para atraer a los perros desde muy lejos.

El Canal Visual

Más importante en el adulto, asocia mímicas faciales y posturas. El cachorro recién nacido es incapaz de utilizar completamente este medio de expresión debido a su escaso control corporal (pues el sistema nervioso no está terminado) ; lo adquirirá gracias al juego en el seno de la camada.

Este aprendizaje y la conformación de los sistemas de comunicación parece que duran hasta la edad de la pubertad; los jóvenes machos habrán aprendido entonces todas las sutilezas necesarias para evitar los enfrentamientos con los ejemplares dominantes.

Un Mimetismo A Veces Asombroso

Estos modos de comunicación no verbal no son ajenos al hombre. Ya Darwin describió la expresión de las emociones en el hombre y en los animales, y resulta sorprendente comprobar que las manifestaciones de los diferentes estados emocionales son completamente comparables en especies tan diferentes a priori como el hombre y el perro. Así, la agresividad se expresa descubriendo los caminos, levantando los ángulos externos de los párpados, proyectando la cabeza hacia adelante y levantando los hombros, posturas y mímicas todas ellas que se encuentran tanto en el moloso más irascible como en el automovilista víctima de un atasco.

Y más todavía, cuando las dos especies, hombre y perro, tienen desde muy pronto reacciones afectivas muy estrechas, se generará un ajuste recíproco de sus comportamientos. Este fenómeno particular, descrito por Hediger, se llama “tendencia a la asimilación”; el animal puede adoptar posturas o mímicas que reproducen los sistemas humanos, y entonces se presentan tales casos, que son zoomorfismos. De todas formas, éstos no son los únicos modos de comunicación que funcionan, y es interesante ver cómo el hombre puede transmitir informaciones a su perro a través del lenguaje.

Zoomorfismo y Antropomorfismo

En el hombre, el Zoomorfismo más evidente se refiere a la llamada al juego emitida en presencia del perro; el dueño se inclina rítmicamente, se golpea en las rodillas con las palmas de las manos o golpea el suelo con ellas, y puede incluso balancearse sobre uno y otro pie. Estas actitudes gestuales se corresponden con una postura parecida en el perro que invita a alguien a jugar con él.

Del mismo modo, el cachorro “imitará” a los niños con quienes vive. Naturalmente, cuando intenta iniciar una secuencia de juego, el perro joven puede poner una de las patas delanteras en contacto con el hocico e inclinar ligeramente la cabeza. Pero el animal exagerará enseguida esa postura para conseguir un juguete o comida, como puede hacerlo un niño.

La relación hombre-perro pone de manifiesto numerosos comportamientos de ese tipo, que servirán para reforzar la calidad de los lazos entre el animal y su dueño.

Mímicas Faciales Y Posturas

El perro utiliza los movimientos de la cara para comunicar con sus congéres. Los grupos de músculos más utilizados son los tres siguientes:

-La musculatura auricular permite el movimiento de las orejas.

-La musculatura labial provoca el movimiento de los labios.

-La musculatura palpebral (parpados) modifica las dimensiones de los ojos.

Las mímicas faciales asociadas a las posturas corporales le señalan al interlocutor el estado emocional del emisor y su rango social. En los dominantes, el porte levantado de las orejas y la apariencia tranquila del resto de la cara traducen su posición elevada en la jerarquía de los perros.

En los ejemplares no tan bien situados, los movimientos de los ángulos de los ojos y de los labios intervienen permanentemente. En todo caso, cuando son agredidos, los perros dominantes también presentan mímicas faciales que ponen en juego otros grupos musculares.

Aunque más sutil, el diámetro pupilar, controlado por el sistema neurovegetativo, es el signo de las emociones: cuando las sensaciones son agradables, la pupila está completamente abierta; si son desagradables, la pupila se cierra.

Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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28 septiembre, 2015

Inteligencia y Comunicación Canina - 3

No cabe duda de que si los perros han logrado introducirse hasta tal punto en nuestras vidas y en nuestros corazones, es más que nada gracias a lo inteligentes y rápidos que se muestran a la hora de aprender. Aprenden tan deprisa, tanto las asociaciones simples como las consecuencias de sus actos, les convierte en seres fáciles de adiestrar, sociales y capaces de comunicarse con los humanos.

El problema es que, como son tan inteligentes, algunos propietarios acaban asumiendo que su perro es casi un ser humano y puede comunicarse como las personas. No se engañe creyendo que su perro entiende cada una de las palabras que usted dice. Que los perros sean inteligentes no significa que hablen nuestro idioma. Si consiguen entenderlo es sólo gracias a los gestos que lo acompañan, a la entonación y a un puñado de palabras clave.

El ojo que todo lo ve

Los perros son excelentes observadores. Saben si estamos contentos, tristes, furiosos o cansados al ver nuestras posturas y nuestra expresión facial. Y aprenden rápidamente qué les proporciona experiencias gratificantes y qué no. Les basta con oír cómo introducimos la llave en la cerradura, o con ver el tipo de calzado que nos ponemos cuando los sacamos a pasear, para volverse locos de alegría. Y la mera visión del maletín que llevamos al trabajo o de una maleta puede llegar a deprimirles.

Gracias a su enorme capacidad de observación podemos enseñarlos a comportarse como nosotros queremos. Llega un momento en que asocian nuestros mensajes con una acción concreta por su parte. Pero el lenguaje humano nunca deja de ser para ellos una lengua extranjera. Solo con paciencia, práctica y una buena motivación por ambas partes lograremos que la aprendan.

Si usted quiere hacerse entender:

-Tenga mucha paciencia. Piense en cuántos años necesitaría usted mismo para llegar a dominar una lengua extranjera. Un perro necesita tiempo y práctica para aprender las consecuencias de las palabras de su propietario.

-Motive a su perro. Los perros necesitan estar motivados para aprender igual que nosotros.

-Valorar al perro. Deje muy claro a su perro que está orgulloso de él por lo que ha hecho, o bien que desaprueba su conducta. Las reglas, si son claras, justas y consecuentes, contribuyen a hacer que un perro se sienta seguro.

-Las señales. Acompañe sus órdenes de gestos corporales y faciales. Los perros suelen entender mejor las señales visuales que las auditivas.

A veces a los perros parece olvidárseles qué conducta es apropiada y cual no, y necesitan que se les refresquen las órdenes, reforzar las clases de adiestramiento. Pero pensando un poco, y con algo de comprensión por su parte, esto tiene arreglo. Pregúntese por qué su perro se está comportando de forma inapropiada e intente otra vez enseñarle por medio del refuerzo positivo.

Si se porta mal, no le premie: aprenderá que comportándose de determinada manera obtiene recompensas y repetirá la acción que deseada para volver a obtenerlas. Para muchos perros, el castigo más eficaz si se desea evitar que repitan una conducta es ignorarlos o hacer que la familia los ignore temporalmente.

Los perros hacen cualquier cosa por llamar la atención, incluso cuando esta atención, consiste en reñirles o un castigo. Y aprenden muy deprisa cuando el castigo consiste simplemente en privarlos de la felicitación y del premio.

Las Expresiones o los Gestos

Al adiestrarlos deben acompañarse los premios, o la degeneración de éstos, con expresiones verbales o gestuales con el fin de que el perro acabe asociando la expresión misma con la recompensa o el castigo (es decir, la ausencia de la recompensa). Estas expresiones de aprobación suelen ser verbales, auque no tiene por qué serlo necesariamente.

Una vez asociado un signo de desaprobación con la privación de la recompensa, éste bastará por sí solo para interrumpir cualquier actitud no deseada sin necesidad de castigar, reñir o pegar al animal.

Los Signos de desaprobación

Se puede expresar desaprobación con la voz (diciendo “NO” por ejemplo) haciendo sonar objetos (como instrumentos de percusión especiales) o por señas (extendiendo una mano abierta con la palma hacia abajo, en dirección al perro). Para lograr que el perro asocie este signo a la negación de una recompensa, se puede:

-Buscar un premio que guste mucho al perro (pequeñas porciones de alimentos).

-Dar al perro dos porciones y a continuación colocar la tercera en el suelo.

-Cuando se disponga a comerla, debes decirle “NO”, o utilizar el signo de desaprobación elegido y recoger la golosina de inmediato.

-Repetir el proceso hasta que el perro retroceda y evite el alimento en cuanto perciba esa señal. Suele hacer falta repetir el ejercicio seis veces.

-Finalmente, repetir todo el proceso desde el principio con otro premio, por ejemplo sustituyendo la golosina por su juguete favorito o por una salida al parque. De este modo se reforzará la asociación en la mente del perro. Ahora ya puede utilizar esta expresión para interrumpir cualquier conducta no deseada.

La Motivación

Los perros necesitan que se les enseñe qué actitud es correcta o incorrecta, es decir, necesitan disciplina. Ahora bien, esta palabra suele asociarse a la imagen del maestro riguroso y el padre severo, y un perro debe obedecernos porque confía en nosotros y está motivado; por tanto, deseoso de colaborar y nunca porque teme el castigo.

Bajo ningún pretexto se debe utilizar el castigo físico al adiestrarlo. Sin embargo, los perros han sufrido a lo largo de la historia castigos tan crueles e innecesarios que solo una lealtad como la suya ha hecho posible que continúe nuestra amistad. En realidad, ni siquiera existe justificación alguna para gritarles, ya que incluso los gritos sobresaltan y atemorizan en exceso a la mayoría de los perros.

Si desea que su perro colabore, motívelo mediante recompensas y felicítelo encarecidamente por sus éxitos. Nunca olvide que él es solamente un perro y usted debe expresarse de forma que él le entienda.


Si tiene dificultades para adiestrarlo, o empieza a observar algún trastorno de la conducta en el perro, puede ponerse en contacto con nosotros y solicitar asesoramiento en los problemas de conducta o en adiestramiento canino a nuestro correo: doctorleuka@gmail.com

Etólogo Canino: doctorleuka@gmail.com

Centro Veterinario Leuka

Inteligencia y Comunicación Canina - 2

El cerebro del perro, como el de la mayoría de los mamíferos, es capaz de pensar, aprender y recordar. Mientras el cerebro controla el aprendizaje, las emociones y la conducta, el cerebelo controla los músculos. El tronco cerebral está conectado con el sistema nervioso periférico, que recorre todo el cuerpo. Unas sustancias químicas, denominadas neurotransmisores, se encargan de transferir información en el interior del cerebro. Estos mensajeros químicos están regulados, y condicionados, por numerosos factores, entre los cuales se incluye el estado hormonal del perro e incluso la dieta.

Aprendizaje y Memoria

El cerebro del perro le permite aprender de dos formas deferentes; la primera, mediante el denominado “condicionamiento clásico”, se basa en la realización de las asociaciones básicas; la segunda, denominada “condicionamiento instrumental” u “operativo”, que consiste en asociar actos y consecuencias.

De todo el trabajo realizado por el fisiólogo ruso Pavlov (1839-1936), probablemente lo mas conocido sea su estudio de los reflejos condicionados del perro. Pavlov descubrió el condicionamiento de forma accidental mientras investigaba la digestión. Necesitaba recoger muestras de saliva de sus perros de laboratorio, y para estimular la salivación, se le ocurrió colocar harina de carne en el interior de la boca del perro. Pronto descubrió que el perro empezaba a insalivar nada más ver al investigador, anticipándose al hecho de que éste venía a introducir harina de carne en su boca.

Pavlov probó a asociar otros estímulos, como el sonido de una campanilla y la carne, y comprobó que el perro llegaba a insalivar al percibir dichos estímulos, incluso con la ausencia de la carne. Cualquier propietario habrá observado asociaciones como éstas, sobre todo cuando entra con su perro en la cocina.

Tal vez sea aún más importante a este respecto el trabajo del psicólogo B. F. Skinner (1904-1990), que demostró de forma irrefutable la capacidad del perro para aprender a modificar o adaptar su conducta de acuerdo a las experiencias pasadas y a las consecuencias de sus acciones.

Gracias a este descubrimiento, hoy es posible adiestrar a los perros mediante técnicas cada vez más refinadas, que parten de la base de que el perro puede tomar decisiones, utilizar su memoria para recordar hechos y reconocer personas u objetos y comunicar sus intenciones, si bien no de forma verbal como nosotros.

El Lenguaje de los Gestos

El lenguaje gestual del perro se asemeja mucho al del lobo. No obtante, los rasgos faciales, las dimensiones y forma del cuerpo y la longitud del pelo se han modificado tanto en el perro que actualmente resulta mucho más difícil reconocer los gestos lobunos.

Por regla general, cuando un perro está relajado y tranquilo, cualquiera puede notarlo debido a su postura relajada y a la expresión neutral de su rostro. Sus orejas estarán en la posición normal de cada raza, su cola colgará, más bien baja, y su cuerpo en general no parecerá ni agachado ni estirado. Tal vez tenga los ojos entrecerrados, los músculos del cuello y el morro se notarán relajados.

Un perro que se siente seguro de sí mismo, si está tratando de ejercer algún tipo de autoridad o de dominar a otro perro, ofreceré un aspecto muy diferente. Tratará de parecer al otro lo más corpulento y fuerte posible, con las orejas erectas, la cabeza y el cuello enderezados y el cuerpo en general levemente arqueado y preparado para atacar.

La Cola

La cola de un perro expresa con claridad su estado de ánimo y sus intenciones. Normalmente, si la lleva alta, significa que se siente seguro, excitado o incluso dominante, auque algunas razas llevan la cola alzada de forma permanente.

En general, cuando mueven la cola es para expresar alegría o excitación. No obstante, una cola totalmente recta y vertical que se agita trazando movimientos cortos y rápidos pueden indicar que el perro está mostrándose dominante, y si la cola en movimiento está baja y se ondula de forma lenta y cadenciosa, puede significar que el perro no está sintiéndose seguro. Los propietarios de perros agresivos suelen observar que su perro estaba meneando la cola cuando se produjo el ataque.

La cola refleja hasta tal punto las emociones de un perro que cuando se amputa se está privando al perro casi por completo de la capacidad de expresarse. La caudectomía no debería practicarse jamás si no es por motivos de salud. Lo mejor es poder estudiar y observar a tu perro para poder conocerlo y saber su estado de ánimo y sus intenciones.

Los Mensajes Sonoros

Los perros modulan su voz para producir sonidos muy diversos: lloriqueos de cachorro, ladridos profundos o ladridos de amenaza, gruñidos o ronroneos de placer, gemidos de impaciencia o alegría, gemidos y aullidos de dolor, ladridos agudos o aullidos destinados a llamar la atención, etc..

Algunos perros entonan aullidos como cantando, herencia de su antepasado el lobo. Cada lobo posee un aullido personal e inconfundible. Los perros ladran más a menudo que los lobos, y utilizan el ladrido en circustancias mucho más diversas, dándoles diferentes significados.


Etólogo Canino: doctorleuka@gmail.com

Inteligencia y Comunicación Canina – 1

En el entorno natural, nuestros perros domésticos formarían jaurías organizadas. A cada perro le correspondería un estatus social determinado, con derechos y deberes concretos, y la jauría en general se relacionaría escasamente con caninos que no conociera. De hecho si se encontrasen con un perro perteneciente a otra jauría, lo tratarían con gran recelo y si el grupo se sintiese amenazado por él, lo ahuyentarían con gestos amenazantes y grandes muestras de hostilidad.

La Comunicación canina.

Sin embargo, esperamos que el perro que vive con nosotros se relacione con sus congéneres de forma muy distinta. Lo natural es que los perros pertenecientes a diferentes jaurías/familias, sea cual sea su sexo, su edad y su tamaño, se encuentren y se traten a diario en la calle, o en el parque, sin que se produzca ningún tipo de confrontación o conflicto.

Esto es posible sólo por dos motivos. El primero es que el perro doméstico, durante su evolución a partir del lobo, probablemente sufrió un proceso de selección natural que lo dejó en estado neotónico, es decir, estando en un comportamiento juvenil de por vida. Un perro nunca llegará a comportarse como un lobo adulto.

De hecho, el perro demuestra una gran flexibilidad en su trato social con los demás perros durante toda su vida, si es que no sigue mostrándose, incluso, tan juguetón como un cachorro.

El segundo factor que hace posible que nuestros perros se relacionen entre sí con tanta naturalidad y sin violencia, es precisamente la socialización precoz a la que le sometemos. Nosotros les enseñamos desde cachorros que los demás perros, auque no tengan el mismo olor o el mismo aspecto que sus compañeros de camada, son igual de amistosos y dignos de confianza que ellos.

De todos modos cuando los llevamos al parque podemos aún observar vestigios de la conducta social de los lobos en su comportamiento. Es cierto que se relacionan con sus congéneres libremente, pero siempre observando una serie de rituales, una serie de normas de conductas social destinadas a hacer posible que un perro se presente ante un desconocido y ambos puedan entablar una relación amistosa, por efímera que ésta sea.

Además, para comunicar con sus congéneres su existencia e intenciones los perros no necesitan forzosamente coincidir: también suelen presentarse ante los demás de otros modos, como marcando el territorio con orina o eligiendo cuidadosamente el lugar más adecuado para depositar sus heces.

La Comunicación Olfativa.

Los perros delimitan lo que consideran su territorio utilizando su olor personal. Probablemente, para ellos, leer olfativamente la información contenida en la orina dejada por sus congéneres, es un poco como para nosotros ojear el periódico por la mañana. Esas señales olfativas están plagadas de información sobre el sexo, estado de salud, estatus social e incluso situación coronal de los perros de la vecindad.

Los perros pueden, incluso, detectar mediante el olfato el miedo que están sintiendo otros animales. Se cree que cuando un perro está atemorizado libera ciertas sustancias químicas, denominadas feromonas, destinadas a alertar a los demás sobre el peligro que los acecha. Tal vez esto explica por qué a muchos perros les aterroriza ir al veterinario auque nunca hayan sufrido ninguna experiencia traumática en la clínica.

Es probable que un olfato tan altamente desarrollado permita a los perros saber exactamente cuántos perros hay, o ha habido hasta hace muy poco, en el parque, y si los conocen o no.

La Comunicación Visual.

Cuando están al alcance de la vista, los mensajes olfativos ceden paso al lenguaje de los gestos. La mayoría de los perros si no están sujetos por la correa y pueden moverse con total libertad, se toman cierto tiempo al presentarse ante los perros que no conocen. En el primer momento, es posible que nada más verse ambos queden como inmovilizados.

Poco después, irán aproximándose entre sí, despacio y con precaución, con frecuencia dando una especie de rodeo en vez de dirigirse directamente hacia el otro, lo cual podría ser interpretado como un intento de agresión. Cuando están cerca normalmente intentarán olfatearse mutuamente, primero la cara y la cabeza y finalmente la zona genital, mucho más rica en información olfativa.

Después de esto, tal vez uno de ellos se aleje, o tal vez los dos a la vez, y levante la pata para orinar, dando por concluidas las presentaciones. También es posible que se inviten mutuamente a jugar, agitando las patas delanteras en el aire, acostándose sobre las patas delanteras, mientras las patas traseras quedan en posición normal, o ladrando.

Aunque mientras juegan pueda parecer que están peleando en serio, normalmente ambos comprenden y acatan mientras lo hacen las normas sociales pertinentes y es muy difícil que lleguen a morderse fuerte o a desafiarse con verdadera hostilidad.

El Lenguaje Corporal

A veces cuando dos perros se encuentran, utilizan los gestos para mostrarse dominantes o sumisos. Tal vez uno de ellos intente colocar una de sus patas delanteras, o las dos, sobre el lomo del otro, o montarlo. Con menos frecuencia, el perro que intenta someter al otro lo expresará apoyando su cabeza en el lomo o el cuello del otro.


La mayoría de las veces, los perros liman sus esperezas sin violencia y ambos acaban jugando o tomando cada uno su camino. De hecho, las peleas se producen casi siempre porque los propietarios intervienen, interfiriendo de este modo en el complejo sistema de señales utilizado por los perros para resolver la situación, código que ambos perros conocen y comprenden perfectamente.

Etólogo Canino: doctorleuka@gmail.com

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