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26 octubre, 2015

La Anatomía del Perro

Lo normal es que un perro bien cuidado y alimentado que haga suficiente ejercicio, viva feliz durante muchos años. No obstante, reconocer los primeros síntomas de cualquier trastorno de salud forma parte de sus responsabilidades como propietario. Y hacerlo le resultará más fácil si entiende cómo funciona el cuerpo del perro.

El Esqueleto

El esqueleto es el armazón sobre la cual se estructura toda la anatomía del perro. Junto con un complejo sistema de músculos y tendones, le permite mantener en pie, sentarse, saltar o caminar. Son los músculos, firmemente anclados en los huesos, los que ponen en movimiento el esqueleto del perro.

Los huesos son tubos huecos formados por un entramado duro y calcificado relleno de médula ósea. Son alimentados por los vasos sanguíneos que se abren paso hacia su interior a través de unos minúsculos orificios.

Cuando el hueso se parte, en su superficie se forman nuevas células destinadas a rellenar la hendidura. Durante el desarrollo, los largos huesos de las extremidades crecen por su extremo en un proceso controlado en gran medida por las hormonas, es cual se detiene una vez alcanzada la madurez sexual.

A diferencia de los humanos, los perros carecen de clavícula; las patas delanteras se unen al tronco únicamente por medio de los músculos, lo cual proporciona al perro una enorme libertad de movimientos.


Todos los perros poseen 30 vértebras, 7 son cervicales (armazón del cuello), 13 son toráficas ( armazón de la espalda) y están unidas a las costillas, y otras 7 son lumbares (armazón de los riñones) a las cuales se suman las vértebras de la cola, cuyo número varía de una raza a otro. La médula espinal se aloja en un canal formado por las vértebras del espinazo, destinado a proteger un órgano vital.

Las Formas del Cráneo

La forma del cráneo varía enormemente de una raza a otra, aunque los huesos que lo componen son en todo los casos los mismos. Existen tres morfologías bien diferenciadas. Las razas de cráneo estrecho y alargado, como los Afganos y Borzois, se denominan Dolicocéfalos, mientras que las de cráneo achatado, como el Bulldog y el Boxer, se denominan Braquicéfalos, y aquellas que se encuentran entre ambos extremos se denominan Mesocéfalos.

Sea cual sea su forma, el cráneo forma siempre una cavidad cerrada, cuya parte superior se denomina caja craneana. El hueso maxilar constituye la mandíbula superior, y la mandíbula inferior está unida al cráneo mediante una articulación.

Las placas óseas que forman la caja craneana se sueldan en el centro de la zona frontal tras el nacimiento, como ocurre con las fontanelas de los bebés humanos.

En algunas razas de cráneo muy abombado, como el chihuahua, estás fontanelas nunca llegan a soldarse por completo, lo que hace al perro especialmente vulnerable a las lesiones cerebrales.

Configuración del Maxilar

El tipo de mordida, o forma en que encajan los dientes superiores con los inferiores, viene determinada por la longitud de la mandíbula inferior. Existen cuatro tipos de mordida: la mordida en Tijera (los dientes superiores encajan perfectamente en los inferiores), la Prognática (los dientes inferiores quedan adelantados con respecto a los superiores, al ser la mandíbula más larga que el maxilar), la mordida Protrusa (los dientes inferiores quedan detrás de los superiores, al ser la mandíbula inferior más corta que el maxilar), y la mordida Normal o a Nivel (los dientes superiores e inferiores quedan alineados al mismo nivel).

Todas estas configuraciones del maxilar son correctas siempre que coincidan con la morfología de cada raza. Por ejemplo el Prognatismo sería un defecto inadmisible en un Golden Retriever, mientras que es lo más natural y correcto en un Bulldog. El tipo de mordida puede variar enormemente entre las razas, y aparece claramente especificado en los respectivos estándares de las mismas.

La Dentadura

Los perros adultos poseen un total de 42 piezas. Los incisivos les sirven para cortar, los caninos para despedazar y desgarrar y los molares para quebrantar y triturar. Los perros poseen también unos dientes carniceros, que les permite mascar hasta los materiales más duros.

Por: Erik Farina (Etólogo Canino)

Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot

25 octubre, 2015

Síndrome de Disfunción Cognitiva (SDC) Perros y Gatos



El Síndrome de Disfunción Cognitiva (SDC) es una enfermedad que implica la degeneración y pérdida de las células nerviosas dentro del cerebro en los animales domésticos más viejos, resultando en unos cambios de comportamiento. Estos cambios no son el resultado de cualquier otra condición médica, como un tumor cerebral, los tiroides, una enfermedad hepática o renal.

El cerebro está formado por más de 100 mil millones de células nerviosas. Cada célula nerviosa se comunica con la célula nerviosa adyacente para una liberación de una sustancia que estimula la siguiente célula.

Se piensa, que el inicio de este proceso degenerativo es debido a una disfunción de las mitocondrias y la acumulación de las sustancias tóxicas en el cerebro. (Las mitocondrias son las estructuras en todas las células que proporcionan energía a las células. Las células se mueren sin un suministro de energía suficiente.) La razón por la que aprovecha las mitocondrias está aún bajo investigación, y la respuesta puede conducir a un plan de tratamiento extraordinario para el SDC de los pacientes.

Aunque la edad es el mayor factor de riesgo para el desarrollo del SDC, no es el único factor implicado. Con estos signos neurológicos parecidos a la enfermedad del Alzheimer en los seres humanos, los animales domésticos de tan sólo ocho años de edad pueden presentar signos del SDC. En un estudio, el 28 por ciento de perros de 11 años a 12 años de edad y el 68 por ciento de 15 años a 16 años de edad, los perros tenían un signo menos en consonancia con el Síndrome de Disfunción Cognitiva.

Este problema crónico y progresivo tiene un impacto significativo en la vida de los animales de edad avanzada y sus propietarios. Los cambios que se producen en la conducta del perro o gato pueden ser muy frustrantes para el dueño. La terapia médica pretende reducir el impacto de estos problemas y retrasar el avance de la enfermedad.

Los signos clínicos de la SDC en los animales domésticos pueden incluir uno o más de los siguientes signos:

- Alteraciones en el sueño; presentando insomnio y deambulación nocturna.

- Pérdida de los hábitos de micción y defecación; el perro orina y defeca en casa; defeca u orina en la zona de descanso, sale a la calle pero elimina al volver a casa.

- Cambios en la memoria y el aprendizaje; tarda en reconocer a gente de la familia, no responde a órdenes conocidas, es incapaz de aprender tareas nuevas.

- Confusión o desorientación; va hacia el lado equivocado de la puerta, se pierde en lugares familiares.

- Cambios en la conducta social; ha descuidado su conducta de higiene, tiene problemas con la jerarquía social, tiene sobredependencia.

- Cambios en su actividad; presenta mirada fija o perdida, muerde objetos, deambula, presenta vocalización excesiva, su apetito se ha alterado, está apático.

- Ansiedad, irritabilidad; está más inquieto o agitado, se muestra agresivo lo que podría ser el reflejo de una falta de la capacidad de reconocimiento de los miembros de la familia.

Diagnóstico:

Lo que primero hay que determinar es si los cambios de conducta mencionados pertenecen al Síndrome de Disfunción Cognitiva o se deben a otro problema médico. Habrá que realizar un chequeo geriátrico que incluya analítica sanguínea completa y que descarte la existencia de patologías clínicas que justifiquen estos cambios de conducta.
Muchos de estos problemas no llegan a las consultas veterinarias porque los propietarios piensan que los cambios de conducta que tiene su animal son normales considerando su edad. Cuanto más avance la enfermedad menor respuesta obtendremos con el tratamiento llegando a agravarse los síntomas y deteriorando la calidad de vida del animal.

Tratamiento:

Lamentablemente no existe una cura para el SDC. Frecuentemente, voy a abordar este síndrome con múltiples modalidades de tratamiento para tratar de mejorar la calidad de la vida de la mascota. El tratamiento consiste en medicación, una dieta especial y cambios en el entorno de nuestros animales para adaptarlo a sus necesidades, como aumentar la frecuencia de salidas en el caso del perro para evitar una eliminación inadecuada (orinar en casa) o reubicar las cajas de arena de los gatos para facilitarles el acceso. No debemos castigarles ni exigirles la realización de conductas que antes efectuaban con absoluta normalidad. Es importante mantener un ambiente en casa tranquilo adecuado a la edad de los animales, ya que la falta de comprensión por parte de los dueños puede generar ansiedad que empeore su estado.

Por favor, póngase en contacto con su veterinario si su mascota está mostrando alguno de los signos clínicos anteriores de SDC. Los signos clínicos presentes en SDC también pueden estar presentes en otros procesos de la enfermedad. Es imprescindible que su veterinario pueda realizar un examen, análisis de sangre, análisis de orina y otras pruebas de diagnóstico físico completo (como radiografías o resonancia magnética) para confirmar el diagnóstico. Aunque no existe una cura para el presente Síndrome de Disfunción Cognitiva, hable con su veterinario acerca de las opciones terapéuticas disponibles para ayudar a su mascota olvidadiza, para que tenga una vida feliz. Con la investigación continuada, con suerte, pronto vamos a encontrar una cura para las mascotas con el Síndrome de Disfunción Cognitiva.

Consúltenos o pida una cita para su perro o gato si nota algún cambio:


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


www.psicolmascot.com


Contacto: psicolmascot@gmail.com

24 octubre, 2015

Parásitos en perros y gatos en invierno



¿Es realmente necesario tener que mantener a mis mascotas controladas de parásitos en los meses de invierno?

La respuesta es muy sencilla, pues claro que SI..!!!!

En nuestro país, estamos infestados de pulgas y garrapatas, las cuales pueden transmitir enfermedades, no sólo a los animales domésticos, sino también a los seres humanos. Las investigaciones han demostrado que a medida que las temperaturas se acercan a los 5 grados, las garrapatas pueden activarse y buscar comidas de sangre.

Se ha demostrado que las pulgas pueden vivir al aire libre en temperaturas tan bajas como los 1,7 grados. Los mosquitos, que llevan el gusano del corazón, un parásito que puede, en casos muy raros, afectar a los seres humanos, puede sobrevivir a temperaturas cercanas a la congelación, aunque estos insectos no están activos hasta que las temperaturas se acercan a los 10 grados.

Debido a las temperaturas de este invierno que pueden llegar a los 15 grados o más, permitiendo que las pulgas, las garrapatas y los mosquitos se puedan activar, los veterinarios recomendamos que las personas mantengan a sus mascotas con los medicamentos del control de los parásitos todo el año. Esto se aplica a los parásitos internos tales como el gusano del corazón, así como las lombrices y los gusanos látigo, que atacan el tracto gastrointestinal. Largos, redondos, planos o microscópicos. Los parásitos que se alojan en el intestino de la mascota pueden tener distinto aspecto, pero todos resultan perjudiciales para la salud de nuestra mascota.

Nuestra recomendación para el control de los parásitos en la mayoría de las mascotas, es una revisión veterinaria para ofrecerle el mejor tratamiento adaptado a su mascota.

Centro Veterinario Leuka


Urgencias veterinaria 676 086 086