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08 noviembre, 2015

Educación del Perro Adulto para Particulares

La educación de nuestro perro es continua y permanente, no algo que se produce sólo en clase y una vez por semana. Las clases de adiestramiento tienen por objetivo enseñar a los propietarios a adiestrar a sus perros, aparte de contribuir a la socialización de los perros y constituir un grupo de apoyo que brinde ayuda y consejos a los propietarios que lo requieran.

Los perros, como los humanos, pueden reaccionar negativamente ante el estrés, por lo que es fundamental elegir la clase adecuada. Las clases ya no deben ser repetitivas, aburridas y compulsivas, porque los métodos modernos, basados en la motivación por medio de golosinas o juguetes, producen clases gratas, divertidas e informales. Si el curso es bueno, usted podrá pedir consejo sobre cualquier problema práctico, ya sea relacionado con el adiestramiento o con cómo cuidar a su perro en general.

El Adiestramiento en el Hogar

Los perros adultos necesitan ser adiestrados básicamente en el hogar y durante el paseo. Siéntate, Túmbate, Quieto, Ven, son órdenes que puede aprender a ejecutar mediante las mismas técnicas que la de los cachorros, practicando de forma regular. Sea cual sea la edad del perro, es muy importante que aprenda a pasear sujeto con la correa. A muchos perros parece encantarles tensar al máximo la correa, a pesar del peligro de ahogarse con el collar. Llevan al propietario casi a rastras al parque y obtienen por hacerlo el mejor premio del día: la oportunidad de correr a sus anchas sin estar atados.

No es posible enseñar a un perro a no tensar la correa camino del parque, si el perro está demasiado excitado como para no atender a ninguna orden. Será mejor que empiece por invitarlo a seguirle mientras pasea alrededor de la casa o el jardín sin la correa, utilizando una golosina o un juguete como incentivo para mantenerlo cerca de usted y felicitándolo e inmediatamente después darle la golosina o el juguete cuando camine a su lado. Asegúrese de que estas sesiones son breves y amenas y no deje de halagarlo siempre que camine a su lado.

El Adiestramiento con la Correa Puesta

Cuando ya domine la técnica en el hogar, el jardín, el patio, o la terraza, póngale la correa. Si le cuesta adaptarse a caminar con la correa, debe tener paciencia, y dejar que se calme el perro. Comience paseando en el interior de la casa.

-Aléjese de el perro lentamente, sin tensar la correa. Si le sigue, dale la señal de aprobación y el premio.

-Si la correa se tensa, deténgase. No se ponga en marcha de nuevo hasta que el perro tenga la correa floja, no importa el tiempo.

-Cuando ya haya aprendido a hacerlo en el interior, salga fuera de casa, al jardín, patio o terraza. Y si todo va bien allí, pruebe en una zona más amplia, como un parque. Cada vez que el perro tense la correa, deténgase por completo. Pronto comprenderá que caminando despacio consigue llegar antes al parque que caminando deprisa.

La Orden de Déjalo

Esta orden significa, “no lo toques mientras no te demos permiso”, y resulta muy útil cuando los niños comen sin sentarse a la mesa, porque los perros tienen un fuerte instinto de caza.

-Sostenga firmemente un trozo de comida entre los dedos y muéstreselo al perro sin decirle nada. Si se dispone a tomarlo, diga “déjalo” en voz baja. Cierre la mano, escondiendo el trozo de comida con el puño.

-Si el perro aparta el morro de su mano, aunque sea sólo una fracción de segundo, dale la señal de aprobación, diga por ejemplo “bravo” y entréguele la golosina. No tardará mucho en entender lo que usted espera de él.

-Repita el ejercicio varias veces, hasta que el perro aparte el morro nada más oírle decir “déjalo”.

-Vaya prolongando esta pauta de tiempo durante el cual espera que el perro mantenga el morro apartado de su mano. Este ejercicio puede dar lugar a juegos muy diversos, todos con numerosas recompensas.

Apúntese a nuestros cursos para perros adultos, donde conocemos muy bien los problemas asociados con el perro adulto, donde su perro y usted disfrutarán de la clase y será muy gratificante en el futuro. Clases: doctorleuka@gmail.com

Etólogo Canino: doctorleuka@gmail.com

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Educación Básica del Cachorro para particulares

Cuanto más aprenda su perro y más experiencias acumule antes de la adolescencia, le será mucho mejor. Ahora bien, los perros, como las personas, necesitan estar motivados para aprender. Pocos humanos irían al trabajar sólo a cambio de una palmadita en la espalda de felicitación por parte del jefe.

Para muchos perros, especialmente si se trata de un cachorro, la comida es algo así como el salario que hace que merezca la pena trabajar. Una porción de alimento puede servir de un gran premio, y también de señuelo durante las primeras fases del adiestramiento.

Los Signos de Aprobación

Los propietarios no quieren depender eternamente de las golosinas para lograr que el perro les obedezca, y para evitarlo se recurre al refuerzo positivo condicionado, que consiste en una frase o gesto que significa que su actuación ha sido la deseada y un premio le espera. Este signo de aprobación va sustituyendo de forma gradual al premio efectivo y finalmente acaba siendo contemplado por el perro como un premio en sí mismo.

Los signos de aprobación más usuales son palabras de una sola sílaba (como “Bien” por ejemplo) o sonidos como un chasquido o un sonido seco que se pronuncia o se emite justo antes de entregar al perro un trozo de alimento o golosina. Hay que repetir la acción hasta que el perro busque de inmediato el premio en cuanto lo oiga. Entonces usted ya puede iniciar el adiestramiento.

Cómo Hacerlo Venir

-Colóquese frente a su perro y llámalo en tono cariñoso acompañando la palabra “Ven” con su nombre precedido.

-Sostenga una golosina con el brazo estirado y agítala lentamente mientras retrocede. Si el perro no reacciona, dé una palmada o haga algún otro sonido para llamar su atención.

-Si el perro da un solo paso hacia usted, hágale oír el signo de aprobación elegido, sea cual sea el que usted eligió, como un “Bien” y a continuación entréguele su premio.

-Aumente de forma gradual la distancia que el perro debe recorrer para recibir su golosina. Practique llamándolo de improviso tanto dentro como fuera de la casa.

Cómo Enseñarle a Sentarse

-Sostenga una golosina muy cerca del morro del perro. Ahora mueva la mano hacia arriba y hacia atrás de forma que el perro tenga que mirar hacia arriba para seguir viendo la golosina. Debido a su constitución anatómica, los perros no pueden mirar hacia arriba sin agachar los cuartos traseros. Si el perro levanta las patas delanteras probablemente es porque la golosina está demasiado alta.

-En cuanto los cuartos traseros del perro entren en contacto con el suelo, emita el signo de aprobación y después entréguele su premio.

-Cuando el perro ya se siente fácilmente, puede empezar a decir “Siéntate” justo cuando sus cuartos traseros estén a punto de tocar el suelo. Pida a su perro que se siente antes de darle cualquier cosa que desee, como su comida, o salir fuera de casa, pronto aprenderá a utilizar este gesto para decir “por favor” y “gracias”.

Cómo Enseñarle a Tumbarse

-Coloque la golosina más alta que su morro. Baje entonces la mano hasta el suelo, justo entre sus patas delanteras. Cierre la mano ocultando la golosina en el puño.

-Debe tener mucha paciencia. Si el perro quiere alcanzar la golosina tendrá que acercar la cabeza y el cuerpo al suelo. En cuanto lo toque con el pecho, dé la señal de aprobación y entréguele la golosina. Si tarda en comprender lo que está esperando del perro, puede arrastrar la golosina o un juguete por debajo de una silla o mesa baja, para que el perro se arrastre a su vez, persiguiéndola.

-Con la práctica irá perfeccionando los resultados. No incluya la orden “Tumbado” en el ejercicio hasta que el perro se tienda en el suelo con facilidad y haga el estático.

La Reducción Progresiva del Señuelo Alimenticio

Exija cada vez más a su perro para otorgarle el premio, hágale permanecer cada vez más tiempo sentado o tumbado antes de dar la señal de aprobación y la golosina; también la distancia entre usted y el perro, así como los motivos de distracción, cuando practique la orden del “Ven”.

Cuando ejecute con soltura estos tres ejercicios, empiece a premiarle sólo cuando obedezca más deprisa, unas veces con la golosina y otras sólo con halagos o un juguete. De este modo siempre estará esperando a ver qué le ofrece cuando haga el trabajo bien hecho.

Los Cachorros Mal Socializados

Actúe de inmediato si ve que su cachorro se asusta o se muestra agresivo en presencia de otros perros o de los seres humanos. Es fundamental que conozca el mundo exterior antes de las 18 semanas de edad. Apúntese a un buen curso de socialización para cachorros, o llame a un profesional titulado en comportamiento canino (psicólogo canino). Si deja pasar más tiempo, su perro podría manifestar trastornos de la conducta en el futuro. Puede escribirnos si necesita asesoramiento, o si desea puntarse a una clase gratuita para su cachorro: doctorleuka@gmail.com

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07 noviembre, 2015

Etología Canina - La Conducta del Perro


Mucha gente está acostumbrada a ver al perro como un miembro más de la familia que acaban olvidando tanto sus limitaciones como sus habilidades puramente caninas. El comportamiento canino es una maravillosa fusión entre lo instintivo y lo aprendido. Casi cualquier rasgo de su conducta responde a una necesidad instintiva de proporcionar la reproducción y garantizar la conservación de la especie en el entorno salvaje. Educar a un perro, enseñarlo a convivir con nosotros en nuestro mundo, no es otra cosa, en definitiva, que enseñarlo a dar rienda suelta a sus instintos naturales, pero en el momento y el lugar oportunos.

Miembros de la Jauría

Los perros son animales sociales, y como tal desean por instinto sentirse integrados en la estructura social del grupo y trabajar en equipo en la jauría. En el entorno natural, ningún cánido conseguiría sobrevivir mucho tiempo fuera del grupo, ya que para cobrar piezas de gran tamaño es imprescindible cazar en equipo. Por esta razón las jaurías de cánidos salvajes están siempre jerarquizadas y presididas por normas que establecen quién tiene derecho a aparearse en la manada y a quién corresponde el privilegio de alimentarse en primer lugar una vez matada la presa.

Naturalmente, siempre hay alguno que intenta desafiar el orden social establecido, pero, para evitar graves lesiones que hubieran perjudicado a la manada en general, la evolución de la especie sustituyó las mutuas agresiones por toda una serie de comportamientos rituales que permiten resolver cualquier conflicto entre los miembros sin derramamiento de sangre. Estos ritos incluyen gestos teatrales interpretados con la cara y el cuerpo, miradas intensas y fijas, gruñidos, etc., un completo y eficaz sistema de signos que sirven tanto para expresar intenciones como respuestas.

Hasta hace no mucho tiempo se creía que el lobo dominante o líder supremo era el individuo más corpulento o fuerte de la manada. Actualmente se cree, sin embargo, que los lobos que detentan el poder y controlan todos sus congéneres son precisamente aquellos que mejor dominan el lenguaje de los gestos.

El Jefe de la Manada

En el entorno natural, algunos cánidos se llevan siempre la mejor parte de todo: disfrutan de la porción más grande de la presa, del lugar más seguro para dormir, de las atenciones de los otros, que los acicalan y asean, de aliados dentro del grupo que los apoyan, mientras que otros tienen que conformarse con lo que estos privilegiados desdeñan. Obviamente, los primeros tienen más oportunidades de aparearse y procrear hijos sanos que aquellos que deben esperar, hambrientos, a que los primeros se harten de comer, dormir en la parte más exterior y expuesta de la guarida y arreglárselas casi sin ninguna atención por parte de los demás. A estos cánidos que se llevan siempre la mejor parte de todo y tienen, en consecuencia, más posibilidades de procrear se les denomina individuos Alfa o dominantes.

Este ordenamiento social no debe extrañar mucho a los humanos. Porque entre nosotros en una empresa el director es que tiene todos los privilegios. De hecho, lo que ha hecho posible que humanos y perros hayan llegado a llevarse tan bien han sido precisamente las semejanzas existentes entre la estructura social humana y la canina. En resumidas cuentas, cuando un perro vive con nosotros en casa entiende que nosotros somos los jefes, y que es a nosotros a quienes corresponde elegir, mientras que a ellos les toca indefectiblemente conformarse con lo que nosotros rechacemos.

Es precisamente la estructura jerárquica de la jauría lo que impide que surjan conflictos entre ambas especies. Ahora bien, en un animal tan inteligente y adaptable como el perro doméstico, ciertas experiencias podrían anular esta sumisión instintiva. Y es aquí donde entra en juego el aprendizaje.

El Aprendizaje

Los perros aprenden muy rápido cuando les conviene. Si obtienen algo que les guste con determinada conducta, tenderán a repetirla; si no, lo más probable es que la abandonen.

En este principio se basa la teoría del aprendizaje. Los perros aprenden de forma muy similar a la nuestra. Sabemos, por ejemplo, que si cuando un niño hace algo por primera vez (aplaudir, por ejemplo) le damos a continuación un caramelo, es probable que vuelva a intentarlo. Tras batir la palmas unas cuantas veces y recibir las correspondiente golosinas, es muy probable que el niño se ponga a aplaudir con entusiasmo para demostrar que han aprendido ya a hacerlo. Si por el contrario, se hubiese castigado al mismo niño por batir las palmas, o simplemente se le hubiese ignorado mientras lo hacía, lo más probable es que el aplauso hubiera durado poco tiempo y el niño no hubiese vuelto a batir las palmas más adelante.

Conviene tener en cuenta que lo que un humano adulto considera un castigo puede parecerle un premio a los niños o a los perros. Si necesitan o desean que les prestemos más atención, una regañina o incluso un castigo físico puede parecerles un premio, ya que para ellos es mejor eso a que se les siga ignorando. Tal vez esto explica por qué algunos niños se portan tan mal en el supermercado o algunos perros empiezan a hacer gamberradas en cuanto llegan visitas.

¿Son de Verdad Tan Inteligentes?

El perro nos parece a veces más inteligente que los otros animales domésticos, como por ejemplo un gato, porque encuentra la forma de conseguir lo que se propone y porque repite conductas por las que antes ha sido premiado. No obstante, la inteligencia es algo difícil de medir. Tal vez lo único que ocurre es que a los perros se les da mejor comunicarse con nosotros de forma que nosotros les entendamos.

Es posible adiestrar a otros animales, por ejemplo; los gatos, los cerdos, las gallinas.. etc.., de la forma en que adiestramos a los perros, pero motivándolos y comunicándose con ellos de otro modo. Los gatos por ejemplo son más independientes que los perros, a los gatos no le gusta que los dominen y por lo tanto no buscan nuestra aprobación, y a los perros les gusta ser dominados y si buscan nuestra aprobación.

Para poder recibir clases de adiestramiento, apuntarse a cursos o simplemente una modificación de la conducta de su perro, pueden escribirnos al siguiente correo dejando sus datos y localidad; doctorleuka@gmail.com


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)

Contacto: psicolmascot@gmail.com