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28 septiembre, 2015

Inteligencia y Comunicación Canina - 2

El cerebro del perro, como el de la mayoría de los mamíferos, es capaz de pensar, aprender y recordar. Mientras el cerebro controla el aprendizaje, las emociones y la conducta, el cerebelo controla los músculos. El tronco cerebral está conectado con el sistema nervioso periférico, que recorre todo el cuerpo. Unas sustancias químicas, denominadas neurotransmisores, se encargan de transferir información en el interior del cerebro. Estos mensajeros químicos están regulados, y condicionados, por numerosos factores, entre los cuales se incluye el estado hormonal del perro e incluso la dieta.

Aprendizaje y Memoria

El cerebro del perro le permite aprender de dos formas deferentes; la primera, mediante el denominado “condicionamiento clásico”, se basa en la realización de las asociaciones básicas; la segunda, denominada “condicionamiento instrumental” u “operativo”, que consiste en asociar actos y consecuencias.

De todo el trabajo realizado por el fisiólogo ruso Pavlov (1839-1936), probablemente lo mas conocido sea su estudio de los reflejos condicionados del perro. Pavlov descubrió el condicionamiento de forma accidental mientras investigaba la digestión. Necesitaba recoger muestras de saliva de sus perros de laboratorio, y para estimular la salivación, se le ocurrió colocar harina de carne en el interior de la boca del perro. Pronto descubrió que el perro empezaba a insalivar nada más ver al investigador, anticipándose al hecho de que éste venía a introducir harina de carne en su boca.

Pavlov probó a asociar otros estímulos, como el sonido de una campanilla y la carne, y comprobó que el perro llegaba a insalivar al percibir dichos estímulos, incluso con la ausencia de la carne. Cualquier propietario habrá observado asociaciones como éstas, sobre todo cuando entra con su perro en la cocina.

Tal vez sea aún más importante a este respecto el trabajo del psicólogo B. F. Skinner (1904-1990), que demostró de forma irrefutable la capacidad del perro para aprender a modificar o adaptar su conducta de acuerdo a las experiencias pasadas y a las consecuencias de sus acciones.

Gracias a este descubrimiento, hoy es posible adiestrar a los perros mediante técnicas cada vez más refinadas, que parten de la base de que el perro puede tomar decisiones, utilizar su memoria para recordar hechos y reconocer personas u objetos y comunicar sus intenciones, si bien no de forma verbal como nosotros.

El Lenguaje de los Gestos

El lenguaje gestual del perro se asemeja mucho al del lobo. No obtante, los rasgos faciales, las dimensiones y forma del cuerpo y la longitud del pelo se han modificado tanto en el perro que actualmente resulta mucho más difícil reconocer los gestos lobunos.

Por regla general, cuando un perro está relajado y tranquilo, cualquiera puede notarlo debido a su postura relajada y a la expresión neutral de su rostro. Sus orejas estarán en la posición normal de cada raza, su cola colgará, más bien baja, y su cuerpo en general no parecerá ni agachado ni estirado. Tal vez tenga los ojos entrecerrados, los músculos del cuello y el morro se notarán relajados.

Un perro que se siente seguro de sí mismo, si está tratando de ejercer algún tipo de autoridad o de dominar a otro perro, ofreceré un aspecto muy diferente. Tratará de parecer al otro lo más corpulento y fuerte posible, con las orejas erectas, la cabeza y el cuello enderezados y el cuerpo en general levemente arqueado y preparado para atacar.

La Cola

La cola de un perro expresa con claridad su estado de ánimo y sus intenciones. Normalmente, si la lleva alta, significa que se siente seguro, excitado o incluso dominante, auque algunas razas llevan la cola alzada de forma permanente.

En general, cuando mueven la cola es para expresar alegría o excitación. No obstante, una cola totalmente recta y vertical que se agita trazando movimientos cortos y rápidos pueden indicar que el perro está mostrándose dominante, y si la cola en movimiento está baja y se ondula de forma lenta y cadenciosa, puede significar que el perro no está sintiéndose seguro. Los propietarios de perros agresivos suelen observar que su perro estaba meneando la cola cuando se produjo el ataque.

La cola refleja hasta tal punto las emociones de un perro que cuando se amputa se está privando al perro casi por completo de la capacidad de expresarse. La caudectomía no debería practicarse jamás si no es por motivos de salud. Lo mejor es poder estudiar y observar a tu perro para poder conocerlo y saber su estado de ánimo y sus intenciones.

Los Mensajes Sonoros

Los perros modulan su voz para producir sonidos muy diversos: lloriqueos de cachorro, ladridos profundos o ladridos de amenaza, gruñidos o ronroneos de placer, gemidos de impaciencia o alegría, gemidos y aullidos de dolor, ladridos agudos o aullidos destinados a llamar la atención, etc..

Algunos perros entonan aullidos como cantando, herencia de su antepasado el lobo. Cada lobo posee un aullido personal e inconfundible. Los perros ladran más a menudo que los lobos, y utilizan el ladrido en circustancias mucho más diversas, dándoles diferentes significados.


Etólogo Canino: doctorleuka@gmail.com

Inteligencia y Comunicación Canina – 1

En el entorno natural, nuestros perros domésticos formarían jaurías organizadas. A cada perro le correspondería un estatus social determinado, con derechos y deberes concretos, y la jauría en general se relacionaría escasamente con caninos que no conociera. De hecho si se encontrasen con un perro perteneciente a otra jauría, lo tratarían con gran recelo y si el grupo se sintiese amenazado por él, lo ahuyentarían con gestos amenazantes y grandes muestras de hostilidad.

La Comunicación canina.

Sin embargo, esperamos que el perro que vive con nosotros se relacione con sus congéneres de forma muy distinta. Lo natural es que los perros pertenecientes a diferentes jaurías/familias, sea cual sea su sexo, su edad y su tamaño, se encuentren y se traten a diario en la calle, o en el parque, sin que se produzca ningún tipo de confrontación o conflicto.

Esto es posible sólo por dos motivos. El primero es que el perro doméstico, durante su evolución a partir del lobo, probablemente sufrió un proceso de selección natural que lo dejó en estado neotónico, es decir, estando en un comportamiento juvenil de por vida. Un perro nunca llegará a comportarse como un lobo adulto.

De hecho, el perro demuestra una gran flexibilidad en su trato social con los demás perros durante toda su vida, si es que no sigue mostrándose, incluso, tan juguetón como un cachorro.

El segundo factor que hace posible que nuestros perros se relacionen entre sí con tanta naturalidad y sin violencia, es precisamente la socialización precoz a la que le sometemos. Nosotros les enseñamos desde cachorros que los demás perros, auque no tengan el mismo olor o el mismo aspecto que sus compañeros de camada, son igual de amistosos y dignos de confianza que ellos.

De todos modos cuando los llevamos al parque podemos aún observar vestigios de la conducta social de los lobos en su comportamiento. Es cierto que se relacionan con sus congéneres libremente, pero siempre observando una serie de rituales, una serie de normas de conductas social destinadas a hacer posible que un perro se presente ante un desconocido y ambos puedan entablar una relación amistosa, por efímera que ésta sea.

Además, para comunicar con sus congéneres su existencia e intenciones los perros no necesitan forzosamente coincidir: también suelen presentarse ante los demás de otros modos, como marcando el territorio con orina o eligiendo cuidadosamente el lugar más adecuado para depositar sus heces.

La Comunicación Olfativa.

Los perros delimitan lo que consideran su territorio utilizando su olor personal. Probablemente, para ellos, leer olfativamente la información contenida en la orina dejada por sus congéneres, es un poco como para nosotros ojear el periódico por la mañana. Esas señales olfativas están plagadas de información sobre el sexo, estado de salud, estatus social e incluso situación coronal de los perros de la vecindad.

Los perros pueden, incluso, detectar mediante el olfato el miedo que están sintiendo otros animales. Se cree que cuando un perro está atemorizado libera ciertas sustancias químicas, denominadas feromonas, destinadas a alertar a los demás sobre el peligro que los acecha. Tal vez esto explica por qué a muchos perros les aterroriza ir al veterinario auque nunca hayan sufrido ninguna experiencia traumática en la clínica.

Es probable que un olfato tan altamente desarrollado permita a los perros saber exactamente cuántos perros hay, o ha habido hasta hace muy poco, en el parque, y si los conocen o no.

La Comunicación Visual.

Cuando están al alcance de la vista, los mensajes olfativos ceden paso al lenguaje de los gestos. La mayoría de los perros si no están sujetos por la correa y pueden moverse con total libertad, se toman cierto tiempo al presentarse ante los perros que no conocen. En el primer momento, es posible que nada más verse ambos queden como inmovilizados.

Poco después, irán aproximándose entre sí, despacio y con precaución, con frecuencia dando una especie de rodeo en vez de dirigirse directamente hacia el otro, lo cual podría ser interpretado como un intento de agresión. Cuando están cerca normalmente intentarán olfatearse mutuamente, primero la cara y la cabeza y finalmente la zona genital, mucho más rica en información olfativa.

Después de esto, tal vez uno de ellos se aleje, o tal vez los dos a la vez, y levante la pata para orinar, dando por concluidas las presentaciones. También es posible que se inviten mutuamente a jugar, agitando las patas delanteras en el aire, acostándose sobre las patas delanteras, mientras las patas traseras quedan en posición normal, o ladrando.

Aunque mientras juegan pueda parecer que están peleando en serio, normalmente ambos comprenden y acatan mientras lo hacen las normas sociales pertinentes y es muy difícil que lleguen a morderse fuerte o a desafiarse con verdadera hostilidad.

El Lenguaje Corporal

A veces cuando dos perros se encuentran, utilizan los gestos para mostrarse dominantes o sumisos. Tal vez uno de ellos intente colocar una de sus patas delanteras, o las dos, sobre el lomo del otro, o montarlo. Con menos frecuencia, el perro que intenta someter al otro lo expresará apoyando su cabeza en el lomo o el cuello del otro.


La mayoría de las veces, los perros liman sus esperezas sin violencia y ambos acaban jugando o tomando cada uno su camino. De hecho, las peleas se producen casi siempre porque los propietarios intervienen, interfiriendo de este modo en el complejo sistema de señales utilizado por los perros para resolver la situación, código que ambos perros conocen y comprenden perfectamente.

Etólogo Canino: doctorleuka@gmail.com

Centro Veterinario Leuka

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27 septiembre, 2015

Ciclo Vital del Perro



Desde el día en que nace un cachorro se empiezan a notar cambios visibles. Crecen y evolucionan a una increíble velocidad, y es fascinante comprobar en apenas 12 meses pasan de ser las criaturas desvalidas de los primeros días a esos intrépidos jovencitos que nos cautivan sin cesar con sus diabluras. Cada día aprenden mil cosas nuevas; jugar, comunicarse, comprender el mundo que les rodea, etc..

El Recién Nacido

Los perros nacen sin poder oír y sin poder ver. Aunque están cubiertos de pelo, necesitan estar en contacto con la madre para mantenerse calientes y protegidos. En los primeros días, el principal órgano sensorial es el del olfato, lo que puede observarse fácilmente contemplando un cachorro recién nacido; su trufa y su morro son desproporcionadamente grandes en relación con el resto del cuerpo.

Desde el principio son capaces de moverse, regresando a la camada si se les aísla del grupo, y también de chillar para avisar a la madre de donde esta situado cuando tiene hambre.

Los cachorros recién nacidos no pueden orinar ni defecar por sí solos, ni tampoco regular su temperatura corporal, y dependen por completo de su madre, que con vigorosos lametones provoca la micción y la deposición; también con su propio cuerpo les proporciona el calor necesario.

Los perros nacen ya capacitados para hacer muchas cosas: los nervios craneales están ya totalmente desarrollados, y eso les permite mamar, tener sensibilidad en el morro, mantenerse en una posición e incluso enderezarse instintivamente. Se trata de un reflejo natural que se produce cada vez que se caen o se les da la vuelta, y consiste en ponerse de nuevo en una posición normal. Si se agarra por la holgada piel de la nuca a un cachorro recién nacido, éste encogerá de forma característica las patas y se mantendrá totalmente inmóvil.

Pero sólo hará esta acción de quedarse inmóvil durante los primeros cuatro o cinco días, después estirará las cuatro patas, poniéndose tieso y separándolas entre sí. Los cachorros con menos de una semana, no pueden ver ni oír bien todavía, pero reaccionan ante los ruidos fuertes. También producen los chillidos fuertes, chillando y gimoteando si se sienten abandonados con el fin de atraer a la madre.

De la 1ª a la 3ª Semana de Vida

En cuanto se abren sus orejitas, los cachorros comienzan a reaccionar ante los sonidos, y aunque no pueden ver con claridad hasta que cumplen más o menos cuatro semanas, intentan ya seguir con los ojos la luz y el movimiento de los objetos.

Los cachorros suelen empezar a moverse con cierta soltura a las tres semanas de edad más o menos, caminando en vez de arrastrarse, y alternan breves períodos de actividad con prolongados períodos durante los cuales duermen profundamente.

De la 3ª a la 6ª Semana de Vida

Con cinco semanas, los cachorros pueden ya oír, ver y olfatear como perros adultos, aunque sólo logran concentrar su atención durante lapsos muy cortos. El destete se inicia normalmente a las tres semanas más o menos, momento en que la secreción láctea empieza a decrecer y la madre a rechazar progresivamente a los cachorros que intentan mamar.

El destete se prolonga normalmente hasta la quinta o sexta semana, y es para los cachorros la primera y más importante lección de convivencia social de su vida, ya que los enseña a soportar la frustración que conlleva el que su madre les niegue el pecho cuando ellos sienten que lo necesitan.

También aprenden mucho jugando con sus hermanos y con la propia madre, pues esto les permite adquirir conciencia de que son perros. Muchas posturas utilizadas en el juego y gestos faciales son adquiridos precisamente en esta época de su vida.

De la 6ª a la 12ª Semana de Vida

En esta época de su vida, resulta muy esencial la intervención humana. La socialización (proceso durante el cual el cachorro aprende a comportarse con los humanos y con otros perros) debe tener lugar a esta edad. Acostumbrarlo, o exponerlo de forma gradual a todos los elementos y cambios que se producen habitualmente en el entorno resulta esencial también.

Un cachorro debidamente socializado y familiarizado con el entorno se convierte en un adulto seguro de si mismo, feliz, equilibrado y obediente sean cuales sean las circunstancias o los lugares a que deba enfrentarse en el futuro.

A partir de este momento, los cachorros empiezan a recabar enormes cantidades de información sobre el mundo que los rodea. Ya se mueven con soltura, coordinando perfectamente sus movimientos, y pueden tanto correr como saltar y revolcarse. Es ahora cuando más necesitan del juego con sus hermanos y con los humanos para aprender normas de conducta social, y cuando clavan sin cesar sus dientes punzante como alfileres para averiguar qué elementos del mundo que los rodea son seres vivos y cuáles meros objetos inanimados.

Normalmente, después de la séptima semana el cachorro ya está completamente destetado y es capaz de ingerir por sí mismo todo el alimento sólido que necesita para satisfacer sus necesidades nutricionales. Con ocho semanas está preparado para separarse de su madre y de sus hermanos de camada, aunque muchos permanecen junto a la madre hasta que cumplen las diez o doce semanas de vida.

Entre Los 3 y Los 6 Meses de Vida

EN esta época, el perro adquiere gran masa muscular y ósea, preparándose para la pubertad. Entre la 18 y la 20 semana de vida, más o menos, se le caen los dientes de leche y aparece la dentición permanente. Este proceso marca definitivamente el final de la infancia propiamente el final de la infancia propiamente dicha.

El perro experimenta sin cesar diferentes conductas sociales, y tal vez incluso empiece a ensayar comportamientos sexuales, intentando montar cojines, otros animales o a los seres humanos. Puede también entablar juegos competitivos (de fuerza, posesión, etc..) destinados a averiguar cuál es el perro dominante. Por medio del juego aprende a comunicar sus sentimientos y también a asumir y averiguar su propio estatus social.

A esta edad es bastante habitual que los cachorros empiecen a mostrarse extrañamente miedosos, expresando temor ante objetos o personas con los que ya estaban familiarizados. En estas circunstancias, de la reacción del propietario dependerá que esa aprensión se venza o se perpetúe. Obligarle a enfrentarse a lo que teme por la fuerza puede provocar que siga temiéndolo de por vida.

Entre los 6 y los 12 Meses de Vida

Estos meses representan la adolescencia del perro. A esta edad las hembras tienen su primer celo y los machos alcanzan la madurez sexual. Puede ser una época de tanteo entre el perro y su propietario, ya que las relaciones sociales tal vez se replanteen por completo. Algunas hembras parecen sufrir cambios repentinos de humor antes, durante o después del celo, y tal vez se muestren reacias a permitir que otros perros se les acerquen.

Los machos suelen empezar a levantar la pata para orinar entre los 6 y los 12 meses de su vida. Lo hacen para delimitar su territorio y para enviar a los otros perros información cifrada en en señales olfativas sobre su situación social y sexual. Sus encuentros con otros perros pueden empezar a estar presididos por sentimientos de rivalidad, aunque no se suele llegar a la agresión física, y con frecuencia pretenderán montar a las hembras o a los otros machos intentando convertirse en el macho dominante.

Los dientes de adulto aparecen entre los 6 y los 10 meses de edad, y es posible que el perro sienta un deseo irresistible de mordisquear, intentando aliviar así la tensión en sus encías. Es conveniente proporcionarle abundantes juguetes y mordedores para evitar que rompa cualquier otra cosa.

Entre 1 año y los 4 años

Aunque suelen alcanzar la madurez sexual entre los 6 y los 14 meses, los perros pueden continuar creciendo y desarrollándose psicológicamente durante durante mucho más tiempo. Los perros miniatura tienden a madurar más deprisa que los grandes, y sobre todo si se trata de razas gigantes como el Terranova y el Mastín del Pirineo, que a veces no pueden considerarse propiamente perros adultos hasta los 3 años de edad.

La madurez psicológica, por su parte, tarda a veces mucho en alcanzarse por completo. Los propietarios de razas tan exuberantes como el Boxer, por ejemplo, se preguntan con frecuencia si su perro no piensa hacerse mayor nunca. En esta época, los perros siguen aprendiendo y estableciendo roles tanto en el entorno familiar como en sus relaciones con otros perros.

El Perro Anciano

Anciano es un termino bastante relativo en los perros, ya que la vejez depende en gran medida de la raza, de su estado de salud, su forma física y de la actitud de su propietario. Para un perro activo, sano y en forma, envejecer puede significar simplemente ir relentizando poco a poco su ritmo de vida.

Muchos perros viejos disfrutan todavía de los paseos, jugando con sus amos y relacionándose con los miembros de la familia. Tal vez duerman más horas y más profundamente que antes, y también es posible que necesiten salir más a menudo, ya que los riñones, junto con el hígado, son los primeros en resentirse a causa de la edad. Además de esto último, la pérdida de peso puede ser el primer síntoma de un problema renal o hepático, por lo que conviene estar alerta.

Entre las molestias asociadas a la vejez destacan la artritis y la pérdida de flexibilidad en las articulaciones y la espina dorsal. El sobre peso agrava individualmente cualquier problema geriátrico, por lo que es fundamental prevenirlo.

Algunos perros desarrollan una dependencia patológica con respecto a sus dueños al llegar a la tercera edad; aúllan o lloriquean cuando los dejan solos y se desazonan enormemente cuando no están en contacto con la familia. Esto puede ser síntoma de una degeneración generalizada o simplemente de sordera progresiva, y debe ser revisado por el veterinario.

Los perros a veces padecen un trastorno que podríamos denominar demencia senil, caracterizado por la progresiva desorientación y pérdida de memoria. Actualmente existen medicamentos capaces de aliviar estos síntomas, y no es mala idea consultar al veterinario, que tal vez pueda recetar a su perro algún medicamento que contribuya a hacer los últimos años de su vida tan dulces como merece.

Por: Erik Farina (Etólogo Canino)

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