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11 febrero, 2016

Los científicos crean un test de coeficiente de inteligencia para los perros con el objetivo de ayudar a los seres humanos


Si alguna vez te has preguntado si tu perro es un chico listo?. Ahora puede que haya una manera definitiva de conseguir esta respuesta.

Los científicos británicos han ideado lo que se cree que es el primer test de coeficiente de inteligencia para perros, utilizando una serie de obstáculos para evaluar la inteligencia con 68 Border Collie de trabajo.

Encontraron que al igual que los seres humanos, los perros de hecho también lo hacen, tiene un coeficiente de inteligencia medible.

Y dado que las mentes de los perros no están influenciadas por factores tales como fumar cigarrillos, beber alcohol y el abuso de las drogas, sino que también ofrecen un campo de pruebas único para los científicos.

Los investigadores esperan que estas pruebas ayudarán a nuestra comprensión de la relación entre la salud y el coeficiente intelectual en los seres humanos.

"En los seres humanos, hay una pequeña pero medible tendencia a que las personas que son más brillantes pueden estar más saludables y vivir más tiempo", explicó la Dra. Rosalind, una investigadora que ayudó a llevar a cabo el estudio en conjunto con la Universidad de Edimburgo.

"Así que como sugiere nuestra investigación, la inteligencia del perro está estructurada de manera similar a la nuestra, el estudio de una especie que no fuma, bebe, usa drogas psicoactivas y no tiene grandes diferencias en la educación y los ingresos, puede ayudar a entender esta relación entre la inteligencia y una mejor salud ".

Los test también pueden arrojar luz sobre la demencia en los seres humanos.

Los perros son uno de los pocos animales en los que se reproducen muchas de las características clave de la demencia ", agregó Rosalind.

"Por lo tanto la comprensión de sus capacidades cognitivas sería muy valiosa para ayudarnos a entender las causas de este trastorno en los seres humanos y, posiblemente, probar un tratamiento para ello."

Los test incluyeron el medir cuánto tiempo les llevó a los perros conseguir la comida mirando desde detrás de diferentes barreras y esquivarlas.

A los perros también se les dio repetidamente dos platos de comida, para evaluar y determinar si podían identificar cual tenía la porción más grande.

Los investigadores encontraron que los perros que completaron las pruebas más rápido también eran más propensos a completar con mejor precisión.

A diferencia de los perros como mascotas, los perros utilizados en el estudio fueron Border Collies de trabajo más acostumbrados a la configuración de corral, y no a los juegos y las golosinas.

No hubo diferencias significativas de los resultados del test entre los machos y las hembras. Sheena Mc.



Por: Erik Farina (Etólogo Canino)

PSICOLMASCOT

Contacto: psicolmascot@gmail.com 



19 octubre, 2015

Los perros evolucionaron con el cambio climático



Un enfriamiento, el clima de sequía en los últimos 40 millones de años volvió América del Norte desde un lugar cálido y arbolado, a las llanuras abiertas más secas que conocemos hoy en día. Un nuevo estudio muestra cómo los perros evolucionaron en respuesta a esos cambios, lo que demuestra que los depredadores son sensibles al cambio climático, ya que altera las oportunidades de caza en su hábitat.

Los antiguos Perros pueden enseñar a los humanos cosas nuevas sobre la evolución. En la revista comunicaciones de la naturaleza, han publicado un nuevo estudio de los fósiles de unos perros de América del Norte datados de unos 40 millones de años, sugiriendo que el camino evolutivo de los grupos enteros de depredadores puede ser una consecuencia directa del cambio climático.

"Se refuerza la idea de que los depredadores pueden estar tan directamente sensibles al clima y el hábitat como los herbívoros", dijo Christine Janis, profesora de ecología y biología evolutiva en la Universidad de Brown, que trabajó con el autor principal Borja Figueirido, un antiguo investigador postdoctoral de Brown Fulbright quien ahora es profesor en la Universidad de Málaga en España. "Aunque esto parece lógico, que no se había demostrado antes".

En todo este periodo de tiempo, ha añadido, el clima de la tierra sufrió una profunda transición, sobre todo en altas latitudes, ya que se pasó de un régimen cálido y húmedo a un posterior enfriamiento que dio lugar al clima que tenemos en la actualidad. Esta tendencia climática también fue acompañada por una marcada transición en la estructura de la vegetación indicativa de hábitats cada vez más abiertos a expensas de la disminución de zonas boscosas.

Así, esta tendencia hacia la apertura del hábitat que tuvo un fuerte impacto en las paleocomunidades de los mamíferos, ya que aparecieron por primera vez morfologías del esqueleto en mamíferos ungulados, aquellos que poseen pezuñas y son de régimen herbívoro, indicativas de una dieta abrasiva como es el pasto y de una locomoción más ventajosa en hábitats abiertos, extremidades más gráciles.

No obstante, al ser los grandes herbívoros los componentes de esta fauna directamente afectados por los cambios en la vegetación, las consecuencias de la expansión de los hábitats abiertos en las faunas de carnívoros predadores han sido comparativamente menos analizadas. Estudios previos sugieren que los carnívoros con esqueletos típicos de predadores a la carrera no evolucionaron hasta el Plioceno, y por tanto, 20 millones de años más tarde de que se produzca la expansión de los hábitats abiertos como las sabanas y praderas.

En este trabajo se utiliza el registro de el fósil de los cánidos (familia Canidae) de Norteamérica para dar luz a esta problemática y contestar, por tanto, si las faunas de los carnívoros predadores se vieron de algún modo afectadas por la expansión de los hábitats abiertos como ocurrió en los mamíferos contemporáneos de régimen herbívoro. Dichos cambios afectaron también al modo de caza de los carnívoros, que tuvieron que adaptarse a estos nuevos hábitats con novedosas técnicas de caza.

En este punto, ha señalado que en un ambiente cerrado, como el de los bosques, no se puede correr, los animales esperan a sus presas agazapados y en un ambiente abierto, como el de la sabana estricta, no se puede emboscar, al tiempo que ha asegurado que aquellos cánidos que terminaron cazando en espacios más abiertos, sin bosques, utilizando para ello la carrera, tenían por ejemplo el codo más grácil. Con este trabajo, se refuerza la idea de que los depredadores pueden ser tan directamente sensibles al clima y al hábitat como los herbívoros.

El estudio, con un poco de investigación antes de Janis, sugiere que los depredadores no se limitan a evolucionar como una respuesta "a una carrera para armarse" para su presa. No desarrollan las extremidades anteriores para correr más rápido sólo porque los venados y los antílopes pueden correr más rápido. Mientras que los herbívoros de este tiempo fueron evolucionando con las patas más largas, la evolución del depredador evidentemente en este estudio, es un seguimiento en el tiempo directamente con los cambios relacionados con el clima en el hábitat en lugar de a la anatomía de sus especies de presa.

Si los depredadores evolucionaron con el cambio climático en los últimos 40 millones de años, los autores argumentan, entonces que es probable que tenga que seguir en respuesta al cambio climático creado en marcha ahora por el humano. Los nuevos resultados podrían ayudar a predecir los efectos que estamos poniendo en movimiento.

"Ahora estamos mirando hacia el futuro a los cambios antropogénicos", dijo Janis.

Este artículo se reproduce a partir de materiales proporcionados por la Universidad de Brown, revista Nature y Science.

Etólogo Canino: doctorleuka@gmail.com

Centro Veterinario Leuka


Urgencias Veterinaria 676 086 086

12 octubre, 2015

El Perro, Evolución y Domesticación



Genealogía del Perro

El perro es un animal carnívoro tal como indican sus cuatro dientes carniceros, diseñados para hincarse profundamente en la carne de las presas. Se cree que los carnívoros aparecieron hace entre 54 y 38 millones de años, como respuesta a ciertos cambios climáticos y medioambientales. Probablemente, el antepasado más antiguo del perro fue un creodonte (carnivoro de reducidas dimensiones) de aspecto similar al de un hurón denominado Miacis, que vivía sobre los árboles durante el Paleoceno (Pleógeno).

Hace entre 38 y 26 millones de años, el Miacis fue poco a poco reemplazado por varias especies de cánidos (animales de la familia del perro), entre los que se incluía el Hesperocyon. Éste, que vivía en lo que actualmente llamamos Norteamérica, poseía un oído interno muy similar al de los cánidos actuales, lo cual confirma su vínculo evolutivo. A pertir de esta criatura evolucionó el Cynodictis, de aspecto más similar al del perro, una especie que se extendió por numerosas zonas del planeta.

Hacia el final del Mioceno, hace unos 12 millones de años, aparecieron 42 nuevas especies de cánidos, una de las cuales, el Tomarctus, tenía el morro largo, el cerebro muy grande y una complexión muy similar a la del perro moderno, así como una dentadura muy parecida. De este cánido proceden en última instancia todas las actuales razas caninas.

Evolución de la Especie

Se han propuesto diversas teorías para explicar el origen del perro, algunas de las cuales lo hacían descender directamente del lobo, mientras que otras aseguraban que su antepasado directo era el zorro o el chacal. Tanto el perro doméstico como el lobo y el chacal pertenecen a la familia de los cánidos.

El parentesco de estas tres especies, así como el hecho de que puedan procrear entre sí, hizo que se especulara con la posibilidad de que el perro fuese producto de un cruce de lobo y chacal. Los científicos modernos consideran, no obstante, que el antepasado directo del perro es el Canis Lupus Pallipes, una variedad de lobo gris que aún existe en la actualidad en la India y en el Oriente Medio.

El Perro y el Humano

La asociación entre perros y humanos es muy antigua. Ya en la pintura rupestre aparecen perros cazando junto con los humanos, y los huesos hallados en asentamientos muy primitivos revelan que el perro y el humano convivían 15.000 años como mínimo. Sin embargo, no parece probable que desde el primer momento humano y canes hayan sido amigos y camaradas. Por el contrario, las relaciones entre ambas especies debieron de ser al principio mucho menos idílicas de lo que podría imaginarse.

Aunque nadie duda de que el lobo sea el antepasdo directo del perro, una cosa es que los genes de éste hayan podido dar lugar a razas tan diversas como las de los perros actuales, y otra muy distinta a que el hombre haya sido capaz de domesticar de buenas a primeras a un lobo adulto, al fin y al cabo un predador salvaje que vivía integrado en la manada.

Y tampoco parece muy probable que el hombre robase cachorros de lobezno de su cubil, los trasladase a su casa y éstos se transformaran de manera automática en animales domésticos, ya que con el tiempo los lobeznos llegarían a ser lobos adultos y acabarían comportándose igualmente conforme a sus instintos naturales de predador.

Lo más probable es que se produjese una mutación genética en el lobo más o menos en la época en que el hombre estaba pasando de cazador nómada a sedentario, responsable del infantilismo de algunos lobos, que habrían visto detenida su evolución hacia el estado de predador adulto entre los cuatro y los seis meses de edad.

EL Origen de la Domesticación

Los desechos de comida que se acumulaban alrededor de los asentamientos humanos se convertirían en un magnífico recurso para los lobos menos desconfiados con el humano, los cuales encontrarían un alimento más seguro, cómodo y abundante que sus compañeros rebuscando simplemente entre los restos.

Estos lobos infantilizados, a su vez, debieron de constituir una fuente suplementaria de proteínas para el humano a medida que éste iba abandonando sus hábitos de caza para convertirse poco a poco en agricultor.

Por esta razón toleraría que los lobos más mansos merodeasen en busca de carroña y conocería perfectamente qué ejemplares producían las crías más robustas. Con el tiempo, estos lobos estancados en la adolescencia acabarían viviendo en los propios poblados. Y éste habría sido el primer paso de la domesticación.

Cuando los humanos empezaron a cultivar vegetales, a regresar al punto de origen tras las partidas de caza y a capturar ganado vivo, descubrirían en algunos de estos lobos unas cualidades muy útiles. Algunos, los más infantiles y juguetones, habrían perdido por completo sus instintos de caza y posesión, y resultarían particularmente aptos para guardar los rebaños. Otros destacarían por ser especialmente posesivos, y el hombre fomentaría este rasgo de su carácter si necesitaba ayuda para cobrar piezas cazadas.

El humano habría entonces conservado y criado aquellos ejemplares que le resultaban útiles, y habría matado, devorado o ahuyentado a todos los demás. Al principio, el humano habría criado perros para que lo ayudase en la caza o le protegieran a él y a sus bienes, como muestran las razas caninas más antiguas (Molosos, Lebreles, Bracos y perros Pastor). Por aquel entonces, y durante muchos milenios, al ser humano le importaba bien poco el aspecto externo del perro, ya que únicamente le interesaba su utilidad como animal de trabajo.

La evolución de la humanidad traería consigo la progresiva popularización del perro, y su dispersión por diferentes partes del mundo, probablemente a través de las rutas comerciales. Los perros serían valorados como animales de trabajo en todas partes, pero probablemente el aspecto de un perro de pastor en cierta parte del mundo diferiría mucho del otro perro de pastor utilizando en un punto distinto del planeta.

El tipo de trabajo realizado por el perro, en cambio, sí se reflejaría en el aspecto del perro. Los perros fornidos y corpulentos como el Mastín resultarían especialmente adecuados para cazar en el bosque, mientras los más ágiles y ligeros, como los Collies y Lebreles, resultarían muy útiles para perseguir, acorralar o levantar la caza en terreno abierto.

El aspecto del perro fue evolucionando a medida que se modificaban sus hábitos de conducta. El humano no comenzó a criar perros únicamente por su aspecto externo hasta el siglo XX.

Etólogo Canino: doctorleuka@gmail.com


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