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19 octubre, 2015

Los perros evolucionaron con el cambio climático



Un enfriamiento, el clima de sequía en los últimos 40 millones de años volvió América del Norte desde un lugar cálido y arbolado, a las llanuras abiertas más secas que conocemos hoy en día. Un nuevo estudio muestra cómo los perros evolucionaron en respuesta a esos cambios, lo que demuestra que los depredadores son sensibles al cambio climático, ya que altera las oportunidades de caza en su hábitat.

Los antiguos Perros pueden enseñar a los humanos cosas nuevas sobre la evolución. En la revista comunicaciones de la naturaleza, han publicado un nuevo estudio de los fósiles de unos perros de América del Norte datados de unos 40 millones de años, sugiriendo que el camino evolutivo de los grupos enteros de depredadores puede ser una consecuencia directa del cambio climático.

"Se refuerza la idea de que los depredadores pueden estar tan directamente sensibles al clima y el hábitat como los herbívoros", dijo Christine Janis, profesora de ecología y biología evolutiva en la Universidad de Brown, que trabajó con el autor principal Borja Figueirido, un antiguo investigador postdoctoral de Brown Fulbright quien ahora es profesor en la Universidad de Málaga en España. "Aunque esto parece lógico, que no se había demostrado antes".

En todo este periodo de tiempo, ha añadido, el clima de la tierra sufrió una profunda transición, sobre todo en altas latitudes, ya que se pasó de un régimen cálido y húmedo a un posterior enfriamiento que dio lugar al clima que tenemos en la actualidad. Esta tendencia climática también fue acompañada por una marcada transición en la estructura de la vegetación indicativa de hábitats cada vez más abiertos a expensas de la disminución de zonas boscosas.

Así, esta tendencia hacia la apertura del hábitat que tuvo un fuerte impacto en las paleocomunidades de los mamíferos, ya que aparecieron por primera vez morfologías del esqueleto en mamíferos ungulados, aquellos que poseen pezuñas y son de régimen herbívoro, indicativas de una dieta abrasiva como es el pasto y de una locomoción más ventajosa en hábitats abiertos, extremidades más gráciles.

No obstante, al ser los grandes herbívoros los componentes de esta fauna directamente afectados por los cambios en la vegetación, las consecuencias de la expansión de los hábitats abiertos en las faunas de carnívoros predadores han sido comparativamente menos analizadas. Estudios previos sugieren que los carnívoros con esqueletos típicos de predadores a la carrera no evolucionaron hasta el Plioceno, y por tanto, 20 millones de años más tarde de que se produzca la expansión de los hábitats abiertos como las sabanas y praderas.

En este trabajo se utiliza el registro de el fósil de los cánidos (familia Canidae) de Norteamérica para dar luz a esta problemática y contestar, por tanto, si las faunas de los carnívoros predadores se vieron de algún modo afectadas por la expansión de los hábitats abiertos como ocurrió en los mamíferos contemporáneos de régimen herbívoro. Dichos cambios afectaron también al modo de caza de los carnívoros, que tuvieron que adaptarse a estos nuevos hábitats con novedosas técnicas de caza.

En este punto, ha señalado que en un ambiente cerrado, como el de los bosques, no se puede correr, los animales esperan a sus presas agazapados y en un ambiente abierto, como el de la sabana estricta, no se puede emboscar, al tiempo que ha asegurado que aquellos cánidos que terminaron cazando en espacios más abiertos, sin bosques, utilizando para ello la carrera, tenían por ejemplo el codo más grácil. Con este trabajo, se refuerza la idea de que los depredadores pueden ser tan directamente sensibles al clima y al hábitat como los herbívoros.

El estudio, con un poco de investigación antes de Janis, sugiere que los depredadores no se limitan a evolucionar como una respuesta "a una carrera para armarse" para su presa. No desarrollan las extremidades anteriores para correr más rápido sólo porque los venados y los antílopes pueden correr más rápido. Mientras que los herbívoros de este tiempo fueron evolucionando con las patas más largas, la evolución del depredador evidentemente en este estudio, es un seguimiento en el tiempo directamente con los cambios relacionados con el clima en el hábitat en lugar de a la anatomía de sus especies de presa.

Si los depredadores evolucionaron con el cambio climático en los últimos 40 millones de años, los autores argumentan, entonces que es probable que tenga que seguir en respuesta al cambio climático creado en marcha ahora por el humano. Los nuevos resultados podrían ayudar a predecir los efectos que estamos poniendo en movimiento.

"Ahora estamos mirando hacia el futuro a los cambios antropogénicos", dijo Janis.

Este artículo se reproduce a partir de materiales proporcionados por la Universidad de Brown, revista Nature y Science.

Etólogo Canino: doctorleuka@gmail.com

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