La
acción muscular según los movimientos que puedan realizar los
músculos se clasifican en: Flexores: los que aceptan un punto móvil
a otro fijo. Extensores: alejan el punto móvil del fijo. Aductores:
acercan lateralmente un punto móvil al plano sagital Abductores:
alejan el punto móvil al plano sagital. Rotatorios: efectúan un
movimiento de circundicción alrededor de un punto fijo.
Los
movimientos de aducción, abducción y circundicción son meramente
testimoniales en el perro. En este animal toda la acción muscular
importante de los miembros se centra en la marcha hacia el frente.
Los músculos aductores y abductores prácticamente no actúan más
que como estabilizadores y fijadores de los miembros, pues el perro,
cuando el paso y sobre todo el trote, son muy acelerados tiende a
juntar las patas hacia el eje longitudinal, tanto de atrás como de
delante. Estos dos tipos de movilidad y las circundicciones son
indispensables para controlar movimientos inesperados.
Movimiento:
Cuantas
más nociones se tengan sobre el funcionamiento del cuerpo del perro
más fácil será sacarle partido, entrenarlo o utilizarlo de acuerdo
a sus necesidades específicas consiguiendo resultados más
satisfactorios. Para comprender mejor el sistema locomotor de un
animal hay que analizar totalmente antes su estrategia de
supervivencia 1 o funcionalidad. Incluso antes de eso hay que tener
cierta comprensión de la estructura de los miembros, tanto
anteriores cómo posteriores y de como están ensamblados en el
cuerpo.
Conviene
que repasemos las nociones básicas:
Como
punto de partida y bajo el punto de vista evolutivo podemos
considerar al cuerpo de cualquier animal como un ser con la necesidad
ineludible de desplazarse por el suelo o en el agua para cubrir sus
necesidades vitales. Para moverse en el agua necesita aletas y cola
que le impulse; en tierra y, con excepción de las serpientes,
necesita patas. Si la única misión de éstas fuera impulsar al
cuerpo hacia adelante, habría una considerable fricción con el
suelo, con la consiguiente pérdida de energía. Por eso un cuerpo
que necesite moverse requiere, no sólo que le impulsen hacia
adelante, sino que se le empuje hacia arriba y que se le mantenga
alejado de la tierra para evitar rozamientos.
Los
reptiles y anfibios cumplen esta misión de manera precaria. Motivo:
que las patas sobresalen a los lados del cuerpo. El simple esfuerzo
de levantar el cuerpo con unas piernas que exceden a los lados es
considerable e incide sobre la facilidad de ir hacia adelante y sobre
la resistencia.
En los
perros observamos esta manera de desplazarse durante los quince
primeros días de vida.
La
colocación vertical de las patas directamente debajo del cuerpo
significa un gran adelanto para andar y para correr, además, un
perro o un gato pueden estar de pie todo el día sin gran fatiga. Un
cocodrilo o un lagarto no podrían hacerlo y, además, para trotar
necesitan reptar, y sólo galopan por un corto trecho, con gran
esfuerzo y a base de dar saltos. Eso no significa que el cocodrilo
sea ineficiente, es eficaz y mucho en el agua, su elemento de caza.
Esto
demuestra que el aparato locomotor de cada raza perruna en particular
o animal en general tiene que contemplarse bajo el punto de vista
integral de su estrategia evolutiva. De una estrategia evolutiva
forzada por el hombre para que ejerza determinadas funciones y que
difiere de la de sus antepasados salvajes, mucho menos
especializados.
La
diferencia de longitud de las extremidades de los distintos perros,
la anchura de su pecho, que incide entre otras cosas en la colocación
de las patas, en la aerodinámica y en la estabilidad, la longitud y
flexibilidad de su línea dorsal, la del cuello e, incluso la forma
de la cabeza y la existencia o no de prognatismo, han de ser
contempladas con criterios de planificación funcional, en otras
palabras: proceso evolutivo forzado por el hombre.
Todo
desplazamiento, y mucho más la carrera por su velocidad, es un
proceso de aplicación de energía y su consumo correspondiente. La
energía se aplica cuando las patas traseras impulsan proyectando
hacia adelante y hacia arriba y es consumida por las delanteras
cuando aterriza. El cuerpo caería al suelo si los miembros
delanteros no amortiguaran e impulsaran hacia adelante: energía
aplicada para desplazar el cuerpo al frente, absorbiendo y desviando
el impulso adquirido para proseguir el movimiento en equilibrio
dinámico 2.
Para
entender el proceso de absorción de energía por los miembros
delanteros podemos considerarlos como amortiguadores que suavizan el
impacto del aterrizaje del cuerpo al avanzar. Cuando la articulación
del miembro delantero empieza a hundirse entran en acción los
músculos de los hombros para impedirlo. Absorbe la energía aplicada
hacia adelante por los miembros traseros.
Para que
esto pueda ocurrir, que los miembros delanteros actúen como
amortiguador, las patas no deben de estar directamente unidas al
cuerpo. Si fuera así no se opondrían con suavidad al impacto, la
absorción sería brusca y con una sacudida terrible. El perro tiene
los miembros delanteros separados del hombro y sujetos por músculos,
no en una cavidad ósea como los traseros. De esa manera absorbe la
energía con suavidad a cada paso.
Por el
contrario, el tren posterior no está hecho para absorber energía:
lo está para aplicarla. Por eso las patas traseras están encajadas
directamente por su parte superior en la fosa de la pelvis y quedan
sujetas a ella por ligamentos y tendones. El acople es muy
consistente y sus desventajas como amortiguador son muy grandes. La
cabeza del fémur está sujeta a la cadera sólidamente y la rodilla
está trabada, de ahí la incapacidad de absorber energía: la
energía no puede huir hacia ningún sitio, no puede difuminarse.
Es por
eso que los saltos en vertical (con caída sobre las patas traseras),
uno de los mejores ejercicios para desarrollar los cuartos traseros,
están desaconsejados como ejercicio en series en perros pesados. Al
no estar las patas traseras preparadas para amortiguar la caída se
pueden producir lesiones en las rodillas.

El
movimiento es diferente en cada raza y por lo tanto es un rasgo de
tipicidad que define. Cada raza tiene una manera de moverse propia de
ella misma y una forma de trasladarse característica. No se puede
estudiar la locomoción en función solamente de causa y efecto sino
como parte de una estrategia general de utilización. En realidad, el
sistema locomotor de un animal forma parte de una adaptación
compleja a una ecología específica. Ha de ser una constelación de
atributos actuando conjuntamente. Hay que estudiar la estrategia de
supervivencia del animal antes de poder entender su sistema
locomotor. Así pues al valorar el movimiento de un perro debemos
tener claro un concepto básico: su funcionalidad. Entendemos por
funcionalidad la capacidad de cumplir el fin para el que ha sido
creada cada raza.
Eso hace
que no se pueda contemplar con la misma óptica a una raza que ha
sido literalmente diseñada para correr al trote que a otra que lo ha
sido para perseguir al galope a su presa o seleccionada para cazar
reptando dentro de las madrigueras.
En
algunos perros el equilibrio estático se ha desarrollado como
prioridad cediendo a veces cualidades en su equilibrio dinámico o en
su rapidez o resistencia. En otros perros en los que se han
contemplado como ideales las facultades para recorrer distancias
largas en resistencia, o cortas con mucha rapidez, predomina el
equilibrio dinámico sobre el estático.
El perro
es capaz de efectuar cuatro tipos principales de andadura y una gran
cantidad de variantes: el paso, el trote, el galope y la ambladura,
son los primordiales. También podemos definirlos en categorías de
apoyados y volados. Los apoyados son aquellos en los que siempre hay
por lo menos un pie descansado en el piso; los volados son aquellos
en los que hay momentos en los que las patas pierden el contacto con
el suelo.
Aunque
ya empieza a existir bastante literatura especializada sobre el tema,
todavía es indispensable, si queremos comprender bien los tipos de
desplazamiento en el perro, que recurramos a estudiar lo mucho que
hay publicado sobre el caballo. Lo mismo que en reproducción, el
movimiento está mucho más investigado en estos animales, que tienen
más importancia económica, o que están ligados a clases sociales
más pudientes que el perro. La nomenclatura y la kinesiología del
movimiento son prácticamente las mismas en la equitación que en
cinología.
La buena
movilidad tendría que estar implícita en cualquier perro, tenga
éste cualquier peso, altura, proporción, función o raza. Por
desgracia no sucede así, la moda, o la selección para tareas
demasiado especializadas, llevan a que a veces se usen criterios
teratológicos que significan la elección de determinadas cualidades
a costa de sacrificar otras de tipo general para fomentar las
especiales de la raza.
Algunas
observaciones:
Cuando
el cuerpo del perro tiende a ser cuadrado se impone el galope de
suspensión simple y la facilidad para saltar, pero no el galope de
doble suspensión ni el trote volado. En cambio, en el trote y al
aproximarse la pata delantera y la traseras, ambas pueden
interferirse y tropezar, por eso algunas razas de línea dorsal corta
tienden como recurso a un trote diagonal.
Los
perros de cuerpo largo tienen generalmente un trote fácil a
condición de ir acompañado de angulaciones más bien amplias. Son
necesarios para cubrir un trabajo diario de resistencia al trote. En
cambio su galope, aunque puede ser rápido, es muy fatigoso.
El paso,
el trote y el galope son las maneras de marchar más conocidas.
El
amblaje es paso normal en algunas pocas razas y también lo emplean
todas en determinados momentos para descansar, ahorrar energía o en
momentos de conflicto emocional.
La
fuerza, conjuntada con la resistencia, es indispensables para los
perros de trineo, que tienen que trabajar jornadas extensas
recorriendo largas distancias y, encima, arrastrando peso.
Los
perros de granja y de ganado vacuno no necesitan un paso rápido. Se
emplean propuestas diversas: o perros muy pequeños que conducen a
los animales por entre las patas o soluciones más grandes y robustas
de tipo molosoide.
Una
delantera fuerte, bien musculada y compacta ayuda a reducir el shock
de impactos repentinos y a los cambios bruscos de dirección.
Cuartos
traseros muy fuertes y espalda flexible, con facilidad para arquearse
y extenderse al máximo, son indispensables para conseguir la máxima
rapidez en el galope.
Función
y forma corporal están íntimamente relacionadas.
La
estructura no es la única responsable de las diversas facultades:
resistencia, velocidad, fuerza... El sistema nervioso y la proporción
de fibras lentas, rápidas e intermedias en los músculos son
factores que hay que tener en cuenta.
Excesivas
angulaciones favorecen el trote y el galope en determinados casos,
pero siempre disminuyen la estabilidad en parado y van ligados a
menos fuerza.
Las
angulaciones pobres producen un pobre movimiento, con pasos cortos y
rígidos.
Las
angulaciones tienen que estar proporcionadas con la longitud del
cuello, de la línea dorsal y de las patas, aunque hay excepciones
cuando un mismo perro tiene que estar adaptado a trabajos muy
opuestos.
Bajo el
punto de vista del expositor, angulaciones más pronunciadas producen
un movimiento más bonito. No obstante el movimiento tiene que estar
subordinado a la funcionalidad específica de cada raza.
Cuando
las angulaciones delanteras y traseras no están proporcionadas se
producen defectos de ritmo.
No
existe un solo tipo de resistencia. Hay perros que son resistentes al
trote, otros tienen un galope que aguanta más que la media, algunos
resisten todo el día al paso, los perros de trineo recorren
distancias increíbles arrastrando peso y con pasos cambiantes, los
perros de pelea pueden aguantar hasta una hora trabados... La
resistencia, lo mismo que la velocidad, dependen de las proporciones
entre la estructura ósea, el sistema nervioso, la musculatura, con
sus fibras blancas y rojas en la conveniencia debida y las fijaciones
y motivaciones mentales apropiadas.
En pocos
estándares se menciona a la espalda como lo que realmente es: una
porción de la línea dorsal que comprende cuatro vértebras. Casi
todos se refieren a la línea dorsal íntegra cuando se refieren a la
espalda.
La
estabilidad estática requiere una base amplia.
Conforme
se aumenta la velocidad las patas convergen hacia la línea sagital,
pues la estabilidad dinámica necesita menos base cuanto más rápido
se va.
El pie
largo es indispensable para andar más rápido en terreno blando.
En
terreno duro se desenvuelve mejor el pie recogido, además tiene
menos riesgo de lesiones y excoriaciones y rozaduras.
El
paso:
Es la
marcha más lenta y descansada. El centro de gravedad realiza
desplazamientos muy limitados. Se efectúa por la elevación
simultánea de un miembro delantero y su opuesto posterior y así
consecutivamente. Es la manera de andar que emplean casi todas las
razas, sobre todo las que tienen que recorrer grandes distancias
guardando ganado o tienen como misión largas rondas de vigilancia.
La
ambladura:
Es una
marcha muy particular que, sin embargo, es propia de algunas razas o
que está determinada por algunos momentos o situaciones muy
específicos. El centro de gravedad se desplaza lateralmente y está
sujeto a amplias oscilaciones y no de arriba abajo como en los otros
pasos o como sería lo ideal: paralelo al suelo, sino culebreando.
Excepto algunos perros de pastor que lo efectúan espontáneamente y
en pocas razas más, en casi todas las razas es un paso no deseado.
Se considera qué es un paso de relajación que el perro emplea
cuando quiere hacer descansar algún grupo muscular y también cuando
el paso del guía lo lleva a él. En la naturaleza se da
espontáneamente. Los lobos lo emplean de manera intermitente para
descansar durante los recorridos largos, intercalándolo con el paso
normal, el trote, el galope y muchas variaciones intermedias de todos
ellos.En algunas circunstancias el perro lo utiliza a efectos de paso
ceremonial y, en perros muy jóvenes, suele ser una muestra de
inseguridad.
El
trote:
Es un
movimiento bastante inestable, pero fácil. Es la marcha ideal para
recorrer grandes distancias a una velocidad sostenida. En la
naturaleza y en casi todas las razas caninas solamente se da
espontáneamente el trote corto y suele ser un paso de transición o
de alternancia con los otros. En el perro doméstico suele ser un
tipo de desplazamiento, si no aprendido, si muy mejorable por el
entrenamiento. Es el modo de trasladarse por el que se juzga el
movimiento en las exposiciones. Es un paso de voladura que se realiza
mediante el movimiento simultáneo de la pata delantera derecha y de
la posterior izquierda, a esto sigue una fase casi imperceptible de
suspensión y luego se repite el movimiento con la pata delantera
izquierda y simultáneamente la trasera derecha. El período de
suspensión se produce justo en el momento del cambio de diagonal.
Según el AKC es un movimiento en dos tiempos.
El
pastor alemán es un especialista en el "trote volado",
para el que tiene un tipo de estructura única. Sus angulaciones, muy
amplias, y la línea dorsal larga, así como la coordinación y el
buen ritmo son también indispensables. El momento de suspensión es
más pronunciado en este tipo de trote que en el trote normal.
Es
necesario especificar tres puntos para comprender y "ver"
correctamente este movimiento:
Dos
patas opuestas en diagonal dejan de soportar el cuerpo al mismo
tiempo.
Existe
un brevísimo espacio de tiempo en el que el cuerpo permanece
suspendido en el aire mientras se produce el cambio de diagonal.
Los pies
opuestos de cada diagonal tocan el suelo al mismo tiempo.
El trote
cortado (hackney-ride) es un ejemplo de lo que es un trote de corte
totalmente distinto. Se da en algunas razas pequeñas y se distingue
por un levantamiento muy aparatoso de una pata delantera y su
correspondiente opuesta posterior. La articulación se flexiona y
levanta ostentosamente, tanto la anterior como la posterior. Es un
momento en que se prolonga una situación de equilibrio transversal,
la otro pata de apoyo delantera con su correspondiente enfrentada
anterior. Este trote deja de ser un movimiento a dos tiempos para
convertirse en otro de cuatro tiempos.
Sabemos
que el trote en los animales no domesticados es casi un paso de
transición hacia el galope, y que su perfeccionamiento es, si no
artificial, si fruto del adiestramiento. El cambio del trote al
galope se puede retrasar y mejorar mediante el tratamiento apropiado,
se trata de llevar al animal más allá de donde él hubiera ido de
manera espontánea, aguantarlo al máximo alargando el tranco y pasar
lo más tarde posible al galope.
Como en
los show no hay más remedio que enjuiciar a todas las razas por
igual por el paso al trote, debemos saber claramente que es lo que
podemos exigirle a cada una en particular.
El
galope:
Es la
marcha más rápida, pero también la más fatigosa. Es una marcha a
saltos. Se ejecuta en cuatro ritmos, uno de ellos de suspensión. En
el galope volado, propio de las razas que cazan a la carrera y de los
dobermann, el tiempo de suspensión es pronunciado. Al pasar a apoyar
las patas delanteras, una lo hace y desliza antes que la otra. Las
traseras también fluyen y empujan sucesivamente. Esto es más
marcado cuanto más largo sea el tiempo de suspensión. Es propio de
las razas esprintadoras y de las medio fondistas.
Las
angulaciones amplias son indispensables junto a una espalda fuerte y
flexible, la velocidad desarrollada en línea recta, en pista, tiene
un análisis distinto a la carrera en campo. En la primera: la salida
y el incremento de la velocidad, hasta alcanzar la velocidad de
crucero, se efectúan con una aceleración constante. En las
segundas: los cambios de ritmo hacen que tengamos que contemplarlas
con una óptica diferente, por otro lado los cambios constantes de
trayectoria necesitan de unos hombros fuertes para soportar los shock
que se producen constantemente.
La
impulsión es realizada por la contracción y posterior extensión
del tercio posterior del cuerpo, región lumbar, grupa y patas
posteriores. Se realiza de abajo hacia arriba en diagonal con el
suelo en un ángulo de, aproximadamente 25-30º, en lucha constante
contra la fuerza de la gravedad que empuja el cuerpo hacia abajo, el
resultado final es el avance. Al ir a efectuarse el apoyo, las patas
de delante avanzan de una manera cuanto más pronunciada mejor, con
la colocación que tendrían los brazos (en el hombre) al tirarse a
la piscina, es decir: cuanto más metida esté la cabeza entre las
patas... mejor y, pasando por la vertical se retraen lo más
exageradamente posible, permitiendo el ideal de que durante su apoyo
las patas de atrás se crucen avanzando por delante de ellas. Es
ideal que los perros galopadores tengan ligeramente más alta la
grupa que la cruz y más aún si tienen que preverse cambios de
dirección a plena velocidad. Un ejemplo típico son los galgos de
campo y los dogos argentinos.
En todos
los casos tiene que buscarse el más fuerte empuje hacia adelante y
la máxima estabilidad que permitan las características raciales; el
galope no está hecho para ahorrar energía, sino para conseguir la
máxima rapidez.
Una
manera de galope más relajada es el "medio galope", que
realmente es el normal en las razas no especialistas. Una manera de
desplazarse más lenta que el galope volado, pero menos cansado. La
suspensión es menor y es más raso con relación al suelo. El apoyo
de las patas, tanto delanteras como traseras en casi simultáneo,
prácticamente sin deslizamientos sucesivos. Las piernas delanteras
se mueven casi al tiempo y la pareja trasera les sigue después del
salto. El cruce de las patas delanteras y traseras es menor y en
algunos casos inexistentes.
El
cantering, canter o galope recogido, es un tipo de paso que emplean
los perros de trineo muy habitualmente. Es un paso más lento que los
otros tipos de galope y más descansado, con tres ritmos por zancada.
Dos patas se mueven por separado y las otras dos en un par diagonal.
Una
buena definición del galope con suspensión pertenece a
"Stonehenge", famosa autoridad canina inglesa del siglo
XIX, y data de 1872:
"La
perfección del galope depende sobre todo de que el poder de
extensión de los hombros y patas delanteras sea máximo, así como
llevar las piernas posteriores avanzando mucho para conseguir el
empuje de propulsión. Aunque los cuartos posteriores sean buenos y
bien centrados en la acción, mientras los hombros no empujen a las
patas delanteras, la acción será fatigosa y lenta. Por el
contrario, si los hombros son flexibles, pero las piernas posteriores
no llegan bien llevadas hacia delante, o no empujan con fuerza el
cuerpo delante de las patas delanteras, la acción puede ser elegante
pero no poderosa y rápida. A este propósito, por lo tanto, nosotros
pedimos buenos hombros, buenos muslos, una buena espalda, y buenas
piernas, y, por último, pulmones y corazón, todas estas
circunstancias son esenciales para mantener la rapidez, dentro de un
bien formado y amplio pecho". Es indudablemente que este señor
no era tonto: lo quería todo.
No
podemos pensar que un galope es más perfecto que otro, depende de la
especialización de la raza, por ejemplo: un lebrel de cualquiera de
las numerosas razas que engloba este término no podría capturar a
una liebre a un galope medio, en cambio un perro de trineo no podría
trabajar con el trote volado de un galgo. Para poder hacer fuerza
cuando tira del trineo emplea el galope recogido y otros numerosos
pasos, alguno de ellos intermedios.
Por: Erik Farina (Etólogo Canino)
www.psicolmascot.com
Contacto: psicolmascot@gmail.com