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11 diciembre, 2015

Infección por Amebas en los Perros



Amebiasis canina

La Amebiasis es una infección parasitaria causada por un organismo unicelular conocido como una Ameba. La Amebiasis puede afectar a las personas, así como a los perros y a los gatos. Se encuentra con mayor frecuencia en las zonas tropicales y se puede ver en América del Norte.

Síntomas y Tipos

Hay dos tipos de la ameba parásita que infectan a los perros: la Entamoeba histolytica y la Acanthamoeba.

Entamoeba histolytica:

-Por lo general, una enfermedad asintomática

-Las infecciones severas pueden causar colitis, resultando en diarrea con sangre

-La diseminación hematógena (esta diseminación se realiza a través del torrente sanguíneo) causa daño y el fallo de los sistemas de los órganos más importantes. Los síntomas dependen del sistema de los órganos involucrados pero la muerte es el resultado más habitual.

Acanthamoeba:

-Causa la meningoencefalitis amebiana granulomatosa (inflamación del cerebro), resultando en falta de apetito, fiebre, letargo, secreciones en los ojos y la nariz, dificultad para respirar y signos neurológicos (incoordinación, convulsiones, etc)

Causas:

La Entamoeba histolyticus con mayor frecuencia se propaga a través de la ingestión de las heces infectadas de los humanos. Hay dos especies de Acanthamoeba que son de vida libre: A. Castellanii y A.culbertsoni. Estas especies se pueden encontrar en agua dulce, agua salada, el suelo y las aguas residuales.

-Los perros pueden infectarse al ingerir o inhalar agua contaminada con tierra o aguas residuales.

-La colonización de la piel del perro por Acanthamoeba puede ocurrir y puede ser una causa de infección.

-La colonización de la córnea del ojo por Acanthamoeba puede ocurrir y puede ser una causa de infección.

-La infección puede propagarse a través del torrente sanguíneo (diseminación hematógena).

-La infección de la nariz puede propagarse al cerebro.

Los perros jóvenes y los que están inmunodeprimidos son los más propensos a enfermarse.

EL diagnóstico

Pruebas de sangre (hemograma completo y el perfil químico de la sangre) y los análisis de orina (urinalysis) y se realiza generalmente aun que sean normales a pesar de la evidencia de la deshidratación, si está presente, se puede ver en estas pruebas.

Otras pruebas de laboratorio que su veterinario le puede recomendar son:

-Las biopsias de colon obtenida por colonoscopia (examen del colon con un alcance largo y cilíndrico con una luz.) Las biopsias pueden revelar daños en el revestimiento intestinal y trofozoítos (una etapa en el ciclo de vida del organismo infectante.)

-Un examen fecal en busca de trofozoítos. Los trofozoítos pueden ser difíciles de encontrar en las heces. Los colorantes especiales se utilizan a menudo para aumentar la visibilidad.

-Líquido cefalorraquídeo central (LCR). Las infecciones que afectan la forma de meningoencefalitis de la enfermedad pueden mostrar anormalidades, incluyendo un recuento elevado de glóbulos blancos, niveles anormales de proteína y xantocromía.

-Resonancia magnética del cerebro puede mostrar granulomas en forma meningoencefalitis.

-Biopsias cerebrales.

El Tratamiento


El metronidazol se usa para controlar los síntomas de la colitis y es generalmente exitoso. Sin embargo, las formas sistémicas de la enfermedad (es decir, infecciones que se propagan a través del torrente sanguíneo) suelen ser fatal a pesar del tratamiento, aunque el tratamiento sintomático se puede intentar.


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)

PSICOLMASCOT

Contacto: psicolmascot@gmail.com 

10 diciembre, 2015

El Perro con el Bebé, el niño y el adolescente



En la actualidad ya no hay por qué insistir en las razones que pueden justificar la presencia junto a los niños de un animal, en particular el perro. En todo caso, frente a las ventajas que ello representa siempre se podrá alegar el peligro de accidente con sus dramáticas secuelas. Y como la reputación del perro puede quedar entre dicho, resulta imposible tratar las relaciones entre el niño y el perro sin abordar el problema de los accidentes.

Todo Empieza Por La Comunicación

En realidad, entre el niño y el perro todo se reduce a una cuestión de comunicación, pues es en la comunicación lo que permite establecer la relación entre el niño y el perro, y una parte esencial de esa relación está constituida por lazos afectivos. Por otra parte, está claro que el desarrollo del lenguaje en el niño condiciona la existencia de diferentes períodos en esa relación.

La Primera Infancia

Cuando el Bebé llega al hogar, el perro no lo considera como un miembro del grupo. El perro experimenta la presencia del niño fundamentalmente en función del hecho de que las actividades de la familia se centran ahora en el recién llegado. A los padres corresponde integrar rápidamente el Bebé o preparar su integración en el grupo, haciendo participar al perro en los cuidados que se prodigan al Bebé.

La relación Perro-Bebé aparecerá progresivamente en su profundidad efectiva cuando el niño empiece a explorar su entorno y a comunicar sus emociones. Durante dicho período se producen los primeros contactos físicos y entonces es cuando los padres deben velar por que no se produzcan accidentes, siempre graves, sobre todo cuando el Bebé anda a cuatro patas. En efecto, las relaciones que el perro pueda entablar con el Bebé, cuyo comportamiento le sorprende, no tiene nada que ver con las que mantiene con sus dueños adultos. Mientras el Bebé no aprenda a comunicar con el perro y a decodificar sus mensajes, su incapacidad para inhibir sus movimientos pondrá al perro en una situación de miedo y , por lo tanto, en peligro de provocar una reacción incontrolada del tipo “Reacción Crítica”.

Aquí es cuando interviene la buena socialización y la “Participación” precoz del perro en las actividades del grupo relacionadas con el Bebé para prevenir cualquier peligro. Pues para un perro bien equilibrado, el Bebé y después el niño pequeño, son inhibidores de la agresividad, como antes lo fueron los cachorros. Así, que hay perros difíciles con los adultos que soportan sin inmutarse las trastadas de un niño; éste es el resultado normal de una socialización bien llevada y de un contacto bien establecido.

El nuevo Bebé tiene ciertamente gestos torpes y sus manifestaciones vocales suelen ser ruidosas y desconcertantes, pero si el perro se ha familiarizado con él y se han establecido rituales que permiten una comunicación eficaz, pronto se creará una relación afectiva muy intensa. Las mímicas y las posturas del Bebé y después del niño pequeño serán decodificadas por el perro igual que lo serán las series de ruidos tan expresivos que acompañan a ciertas emociones.

Esta comunicación desprovista de toda ambigüedad será más eficaz que la existente entre el perro y los adultos, en la medida en que a éstos les resulta muy difícil expresar sus reacciones afectivas a través de canales no verbales, ya que la educación que han recibido privilegia el verbal al que, precisamente, el perro no tiene acceso.

Evitar Los Accidentes

Está claro que muchas mordeduras se producen cuando el niño tiene entre ocho meses y dos años; en esta edad , el accidente sólo se puede evitar con una actuación preventiva. Los accidentes se producen a menudo cuando el niño, aunque se le tenga apartado, localiza el perro y lo sigue dando pequeños gritos de excitación y de alegría por todos los rincones donde aquel se esconde. La mordedura será tanto más importante cuanto más acosado y miedoso se sienta el perro.

A este período bastante delicado le sigue otro más tranquilo para todos los familiares (tanto los que han querido integrar al Bebé en el universo del perro como los que no lo han hecho) una vez que el niño, y el perro han anudado un lazo gracias al cual el primero está en situación de poder debido a la permisividad con que lo trata el perro. Entonces es cuando los padres deben limitar los excesos a que podría dar lugar la pasividad del perro.

Cuando el Niño se Hace Adolescente

Las dificultades aparecerán de nuevo durante la pubertad cuando el niño abandone su condición de tal y adquiera una autonomía total.

El perro se da cuenta del paso a la adolescencia gracias a las sustancias volátiles (las feromonas sexuales) que el joven emite. Al mismo tiempo, el adolescente intenta convertirse en un individuo socialmente activo para desprenderse de su estatuto de inactivo y sus primeros actos de autoridad serán a costa del perro.

Lo que esto generará conflictos. Pues ya no será posible que no se plantee ningún problema de prerrogativas como cuando el niño era para el perro un ser jerárquicamente aparte. El perro gruñirá y enseñará los dientes como muestra de malestar, y el joven quizá sufra por ello.

Para más información, o una consulta de un problema o ayudarle en el proceso de la introducción de un Bebé en un hogar con un perro, o un perro en un hogar con niños, puede escribirnos al correo; psicolmascot@gmail.com

Por: Erik Farina (Etólogo Canino)

PSICOLMASCOT

Contacto: psicolmascot@gmail.com 

09 diciembre, 2015

Perros recién nacidos, postparto y lactancia

Los perros recién nacidos, aunque no pueden ver ni oír todavía, tiene ya muy desarrollado el olfato, gracias al cual encuentran las mamas de la madre y pueden alimentarse. Necesitan los anticuerpos contenidos en el calostro, que las glándulas mamarias segregan durante las primeras 24 o 48 horas que siguen al parto.

No sólo logran aferrarse con la boca a un pezón, sino que también presionan al mismo tiempo, con las patas delanteras, las mamas de la perra para que salga más leche. También están capacitados para chillar, de forma que la madre pueda acudir en su ayuda si por algún motivo se perdiesen.

Aparte de esto, dependen por completo de la madre, incluso para orinar y defecar, ya que la madre es quien se encarga de estimular estas funciones naturales a fuerza de lametones. Aunque a nosotros nos parezca repugnante, las madres ingieren todo lo que excretan sus crías, dejando la zona impecablemente limpia. Esta costumbre se originó en los tiempos en que los cachorros eran presas jugosas para otros predadores, y la madre debía eliminar cualquier rastro olfativo que pudiera revelar su paradero.

Es muy importante manipular correctamente a los cachorros correctamente desde el primer momento. Aunque nunca hay que sacar de su paridera a un recién nacido si no es absolutamente imprescindible, ya que esto alarmaría a la perra, sí hay que tocarlos, colocarlos con suavidad en las mamas y examinarlos uno a uno, porque de este modo ellos empiezan a acostumbrarse al olor y al tacto de los humanos, y su madre a tolerar que la gente rodee a sus cachorros sin ponerse nerviosa.

Cachorros con Problemas

A veces, uno de los cachorros chilla desconsolado y no parece integrarse entre la camada. Puede ser que no mame lo suficiente, y en ese caso hay que actuar con rapidez, porque es muy fácil que los recién nacidos se deshidraten. Para saber si se está deshidratado, puede tirar suavemente de su holgada piel de la nuca y observa si la piel vuelve de inmediato a su posición normal o desciende lentamente. En el primer caso, el perro estará bien, pero en el segundo puede estarse deshidratando. De todos modos, si tiene alguna duda lo mejor es que lo consulte con un veterinario.

Iniciar la Socialización

Durante las cuatro semanas que siguen al parto, los cachorritos crecen y se desarrollan a increíble velocidad. Abren los ojos, empiezan a oír cada vez mejor, y al cumplir cuatro semanas son criaturas ágiles e inquietas que no dejan de jugar entre sí ni de interesarse absolutamente por todo lo que les rodea. Llegado este punto adquiere especial protagonismo el desarrollo psicológico.

Ahora necesitan todo tipo de estímulos. Exponiéndolos a diferentes sonidos, como el ruido de la lavadora o la aspiradora por ejemplo, y colocándolos sobre superficies muy diversas, se va aumentando su mente, se les va introduciendo en el mundo real y van aprendiendo a enfrentarse a lo desconocido, una habilidad de la que tendrán que echar mano en el futuro.

Aunque algunos expertos aconsejan exponerlos ya al mundo exterior, es muy importante evitar el contacto con cualquier posible foco de infección. Déjese asesorar por un veterinario.

El Destete: Una Dura Lección

Pasadas unas cuatro semanas, más o menos, el celo materno de la perra normalmente se relaja y la madre empieza a desear de vez en cuando descansar un rato de sus crías. Entonces se inicia un proceso biológico de enorme valor educativo; el destete.

El destete es inevitable. Ninguna perra podría amamantar a sus crías durante toda la vida a expensas de su propia salud. Además, los cachorros se vuelven cada vez más exigentes y cada vez que la madre vuelve al nido la acosan entre todos, decididos a alimentarse eternamente a su costa.

Las perras normalmente comienzan el destete permitiéndoles mamar sólo un rato mientras la madre permanece en pie, y echando a andar cuando se cansan. Los cachorros se enfrentan por primera vez en su vida a una negativa, a un rechazo. Es una dura lección, pero también una lección muy importante.

Esta negativa va siendo cada vez más frecuente y las crías acumulan frustración y tratan desesperadamente de alcanzar las mamas. La perra se ve entonces obligada a ofrecerles una alternativa, que en el entorno natural consistiría en alimentos semidigeridos que la madre regurgitaría para sus cachorros y y en el hogar es el cuenco de papilla especial colocado oportunamente en el nido por el propietario.

Las buenas madres rechazan a los cachorros con dulzura, pero también con firmeza. La primera advertencia es una simple mirada. La segunda, un gruñido. Y si algún cachorro se atreviese todavía a insistir, lo apartaría a topetadas con el hocico, o incluso dando dentelladas al aire. La disciplina materna es esencial, ya que enseña a los cachorros que no siempre pueden salirse con la suya y los obliga a buscar una solución adaptándose a las nuevas situaciones, en este caso a un alimento alternativo.

Es tal vez la lección más importante de la vida y, como tal, los cachorros criados con biberón y los separados demasiado pronto de la madre con frecuencia no consiguen jamás afrontar con éxito los cambios incesantes que les depara la vida.

Notas Importantes;

Biberón O Nodriza

A veces, por diversos motivos, no es posible que la madre amamante a sus propios cachorros y hay que alimentarlos con biberón o buscarles una nodriza. Lo ideal, tanto por motivos de salud psicológicos, sería encontrar una perra con leche que los criase. Si la encuentra, puede convencerla de que amamante y cuide a sus cachorros frotando con las dos manos su cuerpo e inmediatamente después frotando el cuerpo de los cachorros para crear un vínculo olfativo entre ambos.

Alimentar a los cachorros con biberón no es sencillo y requiere mucho tiempo. Hay que utilizar un preparado lácteo especial y administrar la dosis adecuada cada dos o tres horas, incluidas las de la noche. La nodriza también debe ocuparse de estimular la micción y la deposición inmediatamente después de cada toma. Además, deberá también asesorarse para interpretar correctamente el papel de la madre en al destete, ya que los cachorros privados de la disciplina materna pueden convertirse en adultos demasiados excitables, indisciplinados, difíciles de adiestrar y con escasa habilidad en el trato con otros perros.

Cómo Destetarlos

-Aunque no hay una regla fija, lo más frecuente es iniciar el destete entre la tercera y la cuarta semana.

-Un buen pienso completo para los cachorros no es difícil de encontrar, y se digiere muy fácilmente. Es bastante concentrado y calórico para satisfacer las necesidades del crecimiento , contiene todos los nutrientes necesarios y no requiere suplemento alguno.

-Para servirlo, vierta agua tibia sobre el pienso, déjelo remojar y revuélvalo hasta que adquiera la consistencia de una papilla que se puedan ingerir a lametadas. Para animarlos a probar, puede mojar un dedo en esta papilla y dejarles que se lo laman o succionen, cada vez más cerca del plato. Retírelo 15 minutos después de servirlo, aunque queden restos.

-Cuando se hayan acostumbrado al nuevo alimento, vaya reduciendo gradualmente la cantidad de agua.

-Poco después deje siempre a mano un platito con pienso sin mezclar, a modo de tentempié entre las raciones normales.

-La ingesta diaria dependerá del tamaño y la raza. Déjele guiar por las indicaciones del envase, pero no las interprete al pié de la letra.

-Los cachorros ya no necesitan leche. De hecho, su ingestión podría causarles problemas digestivos como la diarrea, ya que poco después del destete el organismo del perro se vuelve incapaz de asimilar la lactosa.

Por: Erik Farina (Etólogo Canino)

PSICOLMASCOT

Contacto: psicolmascot@gmail.com