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11 febrero, 2016

Los científicos crean un test de coeficiente de inteligencia para los perros con el objetivo de ayudar a los seres humanos


Si alguna vez te has preguntado si tu perro es un chico listo?. Ahora puede que haya una manera definitiva de conseguir esta respuesta.

Los científicos británicos han ideado lo que se cree que es el primer test de coeficiente de inteligencia para perros, utilizando una serie de obstáculos para evaluar la inteligencia con 68 Border Collie de trabajo.

Encontraron que al igual que los seres humanos, los perros de hecho también lo hacen, tiene un coeficiente de inteligencia medible.

Y dado que las mentes de los perros no están influenciadas por factores tales como fumar cigarrillos, beber alcohol y el abuso de las drogas, sino que también ofrecen un campo de pruebas único para los científicos.

Los investigadores esperan que estas pruebas ayudarán a nuestra comprensión de la relación entre la salud y el coeficiente intelectual en los seres humanos.

"En los seres humanos, hay una pequeña pero medible tendencia a que las personas que son más brillantes pueden estar más saludables y vivir más tiempo", explicó la Dra. Rosalind, una investigadora que ayudó a llevar a cabo el estudio en conjunto con la Universidad de Edimburgo.

"Así que como sugiere nuestra investigación, la inteligencia del perro está estructurada de manera similar a la nuestra, el estudio de una especie que no fuma, bebe, usa drogas psicoactivas y no tiene grandes diferencias en la educación y los ingresos, puede ayudar a entender esta relación entre la inteligencia y una mejor salud ".

Los test también pueden arrojar luz sobre la demencia en los seres humanos.

Los perros son uno de los pocos animales en los que se reproducen muchas de las características clave de la demencia ", agregó Rosalind.

"Por lo tanto la comprensión de sus capacidades cognitivas sería muy valiosa para ayudarnos a entender las causas de este trastorno en los seres humanos y, posiblemente, probar un tratamiento para ello."

Los test incluyeron el medir cuánto tiempo les llevó a los perros conseguir la comida mirando desde detrás de diferentes barreras y esquivarlas.

A los perros también se les dio repetidamente dos platos de comida, para evaluar y determinar si podían identificar cual tenía la porción más grande.

Los investigadores encontraron que los perros que completaron las pruebas más rápido también eran más propensos a completar con mejor precisión.

A diferencia de los perros como mascotas, los perros utilizados en el estudio fueron Border Collies de trabajo más acostumbrados a la configuración de corral, y no a los juegos y las golosinas.

No hubo diferencias significativas de los resultados del test entre los machos y las hembras. Sheena Mc.



Por: Erik Farina (Etólogo Canino)

PSICOLMASCOT

Contacto: psicolmascot@gmail.com 



07 noviembre, 2015

Etología Canina - La Conducta del Perro


Mucha gente está acostumbrada a ver al perro como un miembro más de la familia que acaban olvidando tanto sus limitaciones como sus habilidades puramente caninas. El comportamiento canino es una maravillosa fusión entre lo instintivo y lo aprendido. Casi cualquier rasgo de su conducta responde a una necesidad instintiva de proporcionar la reproducción y garantizar la conservación de la especie en el entorno salvaje. Educar a un perro, enseñarlo a convivir con nosotros en nuestro mundo, no es otra cosa, en definitiva, que enseñarlo a dar rienda suelta a sus instintos naturales, pero en el momento y el lugar oportunos.

Miembros de la Jauría

Los perros son animales sociales, y como tal desean por instinto sentirse integrados en la estructura social del grupo y trabajar en equipo en la jauría. En el entorno natural, ningún cánido conseguiría sobrevivir mucho tiempo fuera del grupo, ya que para cobrar piezas de gran tamaño es imprescindible cazar en equipo. Por esta razón las jaurías de cánidos salvajes están siempre jerarquizadas y presididas por normas que establecen quién tiene derecho a aparearse en la manada y a quién corresponde el privilegio de alimentarse en primer lugar una vez matada la presa.

Naturalmente, siempre hay alguno que intenta desafiar el orden social establecido, pero, para evitar graves lesiones que hubieran perjudicado a la manada en general, la evolución de la especie sustituyó las mutuas agresiones por toda una serie de comportamientos rituales que permiten resolver cualquier conflicto entre los miembros sin derramamiento de sangre. Estos ritos incluyen gestos teatrales interpretados con la cara y el cuerpo, miradas intensas y fijas, gruñidos, etc., un completo y eficaz sistema de signos que sirven tanto para expresar intenciones como respuestas.

Hasta hace no mucho tiempo se creía que el lobo dominante o líder supremo era el individuo más corpulento o fuerte de la manada. Actualmente se cree, sin embargo, que los lobos que detentan el poder y controlan todos sus congéneres son precisamente aquellos que mejor dominan el lenguaje de los gestos.

El Jefe de la Manada

En el entorno natural, algunos cánidos se llevan siempre la mejor parte de todo: disfrutan de la porción más grande de la presa, del lugar más seguro para dormir, de las atenciones de los otros, que los acicalan y asean, de aliados dentro del grupo que los apoyan, mientras que otros tienen que conformarse con lo que estos privilegiados desdeñan. Obviamente, los primeros tienen más oportunidades de aparearse y procrear hijos sanos que aquellos que deben esperar, hambrientos, a que los primeros se harten de comer, dormir en la parte más exterior y expuesta de la guarida y arreglárselas casi sin ninguna atención por parte de los demás. A estos cánidos que se llevan siempre la mejor parte de todo y tienen, en consecuencia, más posibilidades de procrear se les denomina individuos Alfa o dominantes.

Este ordenamiento social no debe extrañar mucho a los humanos. Porque entre nosotros en una empresa el director es que tiene todos los privilegios. De hecho, lo que ha hecho posible que humanos y perros hayan llegado a llevarse tan bien han sido precisamente las semejanzas existentes entre la estructura social humana y la canina. En resumidas cuentas, cuando un perro vive con nosotros en casa entiende que nosotros somos los jefes, y que es a nosotros a quienes corresponde elegir, mientras que a ellos les toca indefectiblemente conformarse con lo que nosotros rechacemos.

Es precisamente la estructura jerárquica de la jauría lo que impide que surjan conflictos entre ambas especies. Ahora bien, en un animal tan inteligente y adaptable como el perro doméstico, ciertas experiencias podrían anular esta sumisión instintiva. Y es aquí donde entra en juego el aprendizaje.

El Aprendizaje

Los perros aprenden muy rápido cuando les conviene. Si obtienen algo que les guste con determinada conducta, tenderán a repetirla; si no, lo más probable es que la abandonen.

En este principio se basa la teoría del aprendizaje. Los perros aprenden de forma muy similar a la nuestra. Sabemos, por ejemplo, que si cuando un niño hace algo por primera vez (aplaudir, por ejemplo) le damos a continuación un caramelo, es probable que vuelva a intentarlo. Tras batir la palmas unas cuantas veces y recibir las correspondiente golosinas, es muy probable que el niño se ponga a aplaudir con entusiasmo para demostrar que han aprendido ya a hacerlo. Si por el contrario, se hubiese castigado al mismo niño por batir las palmas, o simplemente se le hubiese ignorado mientras lo hacía, lo más probable es que el aplauso hubiera durado poco tiempo y el niño no hubiese vuelto a batir las palmas más adelante.

Conviene tener en cuenta que lo que un humano adulto considera un castigo puede parecerle un premio a los niños o a los perros. Si necesitan o desean que les prestemos más atención, una regañina o incluso un castigo físico puede parecerles un premio, ya que para ellos es mejor eso a que se les siga ignorando. Tal vez esto explica por qué algunos niños se portan tan mal en el supermercado o algunos perros empiezan a hacer gamberradas en cuanto llegan visitas.

¿Son de Verdad Tan Inteligentes?

El perro nos parece a veces más inteligente que los otros animales domésticos, como por ejemplo un gato, porque encuentra la forma de conseguir lo que se propone y porque repite conductas por las que antes ha sido premiado. No obstante, la inteligencia es algo difícil de medir. Tal vez lo único que ocurre es que a los perros se les da mejor comunicarse con nosotros de forma que nosotros les entendamos.

Es posible adiestrar a otros animales, por ejemplo; los gatos, los cerdos, las gallinas.. etc.., de la forma en que adiestramos a los perros, pero motivándolos y comunicándose con ellos de otro modo. Los gatos por ejemplo son más independientes que los perros, a los gatos no le gusta que los dominen y por lo tanto no buscan nuestra aprobación, y a los perros les gusta ser dominados y si buscan nuestra aprobación.

Para poder recibir clases de adiestramiento, apuntarse a cursos o simplemente una modificación de la conducta de su perro, pueden escribirnos al siguiente correo dejando sus datos y localidad; doctorleuka@gmail.com


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)

Contacto: psicolmascot@gmail.com 

10 octubre, 2015

Psicología Canina - La Inteligencia del Perro



El potencial intelectual del perro es incuestionable aunque a veces lo hayan exagerado algunos propietarios demasiado entusiasmados. Pero, ¿se puede hablar realmente de inteligencia?

Para dar con una respuesta válida a esa pregunta conviene evitar dos prejuicios tan reductores el uno como el otro: el que, en nombre de la superioridad absoluta de la razón humana, niega que los animales en general y los perros en particular tengan cualquier tipo de inteligencia, y el prejuicio opuesto, que termina por reconocer sistemáticamente al animal unas motivaciones calcadas de las del hombre.

Tampoco es mucho más exacto afirmar que el perro está sometido al instinto mientras que la razón ha liberado al hombre; también los humanos estamos sometidos a pulsiones del mismo modo que el animal evolucionado no tiene sólo reacciones reflejas o estereotipadas. Bien es verdad que el espíritu del hombre alcanza niveles de complejidad más elevados pero también lo es que el perro está perfectamente adaptado a su nicho ecológico, y eso supone una habilidad intelectual indudable.

Abstracción y Lenguaje

La capacidad de abstraer, de crear imágenes mentales, es uno de los componentes de la inteligencia. No parece que los perros la tengan muy desarrollada a pesar de que su comportamiento pudiera indicar lo contrario a veces. Tampoco tiene un lenguaje articulado, lo que no significa desde luego que no se puedan expresar: al igual que todos los mamíferos, se comunican por la voz, las actitudes y ciertas señales principalmente olfativas. Pero ese lenguaje no sirve de soporte al pensamiento abstracto y únicamente permite intercambiar mensajes cuya significación es fundamentalmente social.

Un Vocabulario de Cincuenta Palabras

Un perro dotado y adiestrado puede reconocer una cincuentena de palabras. Pero es por lo menos tan sensible a la entonación como a los sonidos propiamente dichos, de modo que una palabra pronunciada en tono colérico la interpretación seguramente como una reprimenda, incluso a pesar de que esté asociada normalmente con una recompensa. El perro no distingue fácilmente entre fonemas muy parecidos. Por lo que conviene variar el vocabulario para que no confunda órdenes como al lado y sentado.

¿Cual es el Q.I del Perro?

El perro no está dotado de una gran capacidad de abstracción, lo que hace imposible determinar cualquier coeficiente intelectual canino ni tampoco definir una escala numérica que permita situar la inteligencia de los perros con respecto al humano. Pero el conocimiento de la evolución de las especies ha llevado a situar el perro en un lugar bastante elevado en la escala de los mamíferos evolucionados.

Inteligencia y Capacidad de Adaptación

Si la capacidad de adaptarse fácilmente a situaciones nuevas denota una cierta inteligencia, entonces el perro es muy inteligente. La misma historia de su domesticación lo demuestra, como también lo prueba cada día la habilidad que tiene para resolver los problemas derivados de la vida moderna: todos los perros saben subir por una escalera, empujar una puerta e incluso abrirla accionando la manilla, y en general, orientarse sin problemas en el verdadero laberinto que es la habitación de su dueño. Por otra parte, cualquier perro puede superar de modo espontáneo los muy complejos tests de orientación espacial a que se someten los animales de laboratorio.

Según otra definición clásica, la inteligencia es la “capacidad de adaptar los medios a los fines”. Desde este punto de vista, el perro también la tiene: todos los ejemplares son capaces de utilizar las patas para coger objetos, y la mayoría de ellos saben tirar del mantel o de un hilo para acercar lo que quieren coger. Esta aptitud, parecida a la que manifiestan los primates más evolucionados, no es muy diferente de la que le permitió al hombre primitivo transformar los objetos en herramientas.

Inteligencia y Aprendizaje

En el perro, igual que en el hombre, una parte de la inteligencia es innata y la otra, adquirida, sin que se pueda determinar muy bien la importancia de una con respecto a la otra. De todos modos, decir que algunas razas son más inteligentes que otras, no tiene mucho sentido. Todo lo más que se puede decir es que el Mastín del Pirineo, por ejemplo, está mejor adaptado genéticamente para la guarda de rebaños que el Setter, que este en cambio, lo está mejor genéticamente como perro de caza. Lo cual no significa que todos los Mastines del Pirineo ni que todos los Setters tengan la misma capacidad en principio.

Por último, el potencial de cada individuo sólo se desarrollará por completo si las circunstancias lo permiten; así, se sabe que un cachorro que esté aislado de los humanos o de sus congéneres durante los primeros meses estará retrasado con respecto a otro cuya vida social haya sido normal. De ahí la importancia de la educación que, aunque no haga al perro más inteligente, sí le permitirá aprovechar al máximo sus posibilidades.

Inteligencia y Reflejos Condicionados

El perro aprende enseguida a asociar ciertas señales con acontecimientos inminentes, agradables o desagradables. Así, el tintineo de las llaves de casa, que este suele anunciar el paseo, bastará para desencadenar la febrilidad del perro incluso aunque su dueño no se disponga a salir. Los trabajos del premio Nobel ruso Pavlov (1849-1936) pusieron de manifiesto la adquisición de estos “reflejos condicionados” que, siendo al principio actos razonados, se convierten enseguida en simples automatismos.

Si usted está interesado en poder medir el Q.I de su perro, y desea una educación o una modificación de conducta, puede escribirnos al correo: psicolmascot@gmail.com Nos pondremos en contacto con usted lo antes posible, para poder satisfacer sus necesidades con respecto a su perro.
Por: Erik Farina (Etólogo Canino)

Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot

01 octubre, 2015

Las Necesidades Afectivas de un Perro



Prácticamente todo el mundo asume que los perros tienen ciertas necesidades básicas: alimento, agua, un lugar donde dormir, ejercicio y atención veterinaria. Sin embargo, la idea no es que el perro se limite a sobrevivir, sino que viva, que sea feliz y contribuya a hacer más dulce nuestra vida.

Pero para lograrlo no basta con satisfacer sus necesidades materiales, sino también sus necesidades afectivas y sociales. Todos los perros necesitan cariño, relacionarse con otros seres vivos y ejercitar su mente, y también necesitan comprensión y solidaridad o empatía.

A comprenderlo nos puede ayudar el conocimiento de su raza. Por ejemplo, si nuestro perro pertenece a una raza que lleva siglos pastoreando vacas u ovejas, es lógico que intente impedir que se descarríen los ciclistas o las personas que corren por el parque.

Gran parte de la conducta de un perro se debe a sus genes y su herencia. La conducta típica de una raza puede modificarse en el animal, pero la única forma de hacerlo es canalizando sus instintos para darles una salida aceptable e incluso útil, nunca intentando reprimirlos o extinguirlos.

La Inteligencia Canina

Los perros, como especie, no están capacitados para entender los conceptos de bueno y malo. Lo único que pueden hacer es adaptar su conducta a nuestras reacciones, pero sin compartir ni nuestra escala de valores ni nuestro juicio sobre sus actos.

No sienten que sea malo caminar sobre la alfombra con las patas llenas de barro, ni pueden adivinar que no tienen derecho a engullirse el solomillo que debería haberse servido el domingo en la mesa para comer nuestra familia, que alguien lo dejo en su alcance.

Por desgracia, los perros a veces inducen a confusión con la cara de culpabilidad que ponen cuando se les pilla in fraganti, pero realmente no entienden nuestros valores. Muchos propietarios asumen que el perro sabe que ha hecho algo malo, al ver sus gestos, pero lo cierto es que la culpabilidad es una emoción humana y esos gestos expresan únicamente sumisión: el perro intenta protegerse de la ira del amo mostrándose sumiso.

Desde su punto de vista, echar hacia atrás las orejas, bajar la cola, agacharse y encaminarse discretamente hacia su cama, es lo más prudente que puede hacer cuando el amo empieza a mostrarse agresivo de forma súbita e inexplicable.

La Sensibilidad

Los perros son emotivos. Se les puede provocar enojo y agresividad, y desde luego experimentan estrés y frustración. Lo que no está claro es que su forma de vivir estas emociones sea igual que la nuestra.

El lenguaje de los perros, auque rico y variado, es muy diferente al humano. Los graves problemas de comunicación que existen entre algunos perros y sus amos llevan a estos últimos a pensar que su perro es idiota porque no puede ni siquiera entender ni unas pocas palabras básicas, y en realidad es él quien no sabe enseñárselas.

Nosotros podemos aprender lenguas extranjeras, concebir ideas nuevas y desarrollar nuevas habilidades, pero las capacidades mentales de los perros son distintas y no tiene sentido medir su inteligencia comparándola con la nuestra, debido a su distinta naturaleza.

A fin de cuentas ¿qué perro es el más tonto? ¿el que vive corriendo en cuanto su amo lo llama en el parque, sabiendo que lo que pretende es ponerle la correa y llevarlo a casa? ¿ o el que se hace el remolón, sigue olisqueando por aquí y por allá y disfruta de la vida mientras el amo salta y se desgañita tratando de llamar su atención?.

Tal vez la inteligencia sea relativa como la belleza, y la sensibilidad emocional, para el perro tan esencial como su inteligencia.

La Dependencia Canina

-Un perro recién nacido depende de su madre para alimentarse, para no enfriarse y para mantenerse vivo, la madre incluso debe provocar la defecación de la cría.

-Ahora le corresponde a usted satisfacer todas las necesidades básicas de su perro; alimento, agua, cobijo y atención veterinaria.

-Un perro no puede decir: me siento enfermo. Es el propietario quien debe estar atento a su conducta o su aspecto y reconocer los síntomas.

-Los perros dependen emocionalmente de las relaciones sociales. Necesitan contacto físico, compañía y momentos de juego con nosotros.

-La futura conducta de su cachorro depende de usted. Socialícelo adecuadamente y evitará futuros trastornos de la conducta.

-Adiéstrelo para que sepa cómo debe comportarse en cada situación. Usted será responsable de su buena o mala conducta.

-Algunos perros desarrollan una dependencia enfermiza con respecto a sus amos, y cuando éstos los dejan solos en casa ensucian o rompen cosas no por travesura ni para vengarse, sino porque se sienten incontrolablemente perturbados.

-Si posee dos perros, acostúmbrelos a estar separados de vez en cuando, o podrían desarrollar una dependencia mutua excesiva.

Si necesita un experto en conducta, asesoramiento en el adiestramiento o realizarle un test a su perro, puede ponerse en contacto con nosotros: doctorleuka@gmail.com

Etólogo Canino: doctorleuka@gmail.com


Centro Veterinario Leuka 

28 septiembre, 2015

Inteligencia y Comunicación Canina - 3

No cabe duda de que si los perros han logrado introducirse hasta tal punto en nuestras vidas y en nuestros corazones, es más que nada gracias a lo inteligentes y rápidos que se muestran a la hora de aprender. Aprenden tan deprisa, tanto las asociaciones simples como las consecuencias de sus actos, les convierte en seres fáciles de adiestrar, sociales y capaces de comunicarse con los humanos.

El problema es que, como son tan inteligentes, algunos propietarios acaban asumiendo que su perro es casi un ser humano y puede comunicarse como las personas. No se engañe creyendo que su perro entiende cada una de las palabras que usted dice. Que los perros sean inteligentes no significa que hablen nuestro idioma. Si consiguen entenderlo es sólo gracias a los gestos que lo acompañan, a la entonación y a un puñado de palabras clave.

El ojo que todo lo ve

Los perros son excelentes observadores. Saben si estamos contentos, tristes, furiosos o cansados al ver nuestras posturas y nuestra expresión facial. Y aprenden rápidamente qué les proporciona experiencias gratificantes y qué no. Les basta con oír cómo introducimos la llave en la cerradura, o con ver el tipo de calzado que nos ponemos cuando los sacamos a pasear, para volverse locos de alegría. Y la mera visión del maletín que llevamos al trabajo o de una maleta puede llegar a deprimirles.

Gracias a su enorme capacidad de observación podemos enseñarlos a comportarse como nosotros queremos. Llega un momento en que asocian nuestros mensajes con una acción concreta por su parte. Pero el lenguaje humano nunca deja de ser para ellos una lengua extranjera. Solo con paciencia, práctica y una buena motivación por ambas partes lograremos que la aprendan.

Si usted quiere hacerse entender:

-Tenga mucha paciencia. Piense en cuántos años necesitaría usted mismo para llegar a dominar una lengua extranjera. Un perro necesita tiempo y práctica para aprender las consecuencias de las palabras de su propietario.

-Motive a su perro. Los perros necesitan estar motivados para aprender igual que nosotros.

-Valorar al perro. Deje muy claro a su perro que está orgulloso de él por lo que ha hecho, o bien que desaprueba su conducta. Las reglas, si son claras, justas y consecuentes, contribuyen a hacer que un perro se sienta seguro.

-Las señales. Acompañe sus órdenes de gestos corporales y faciales. Los perros suelen entender mejor las señales visuales que las auditivas.

A veces a los perros parece olvidárseles qué conducta es apropiada y cual no, y necesitan que se les refresquen las órdenes, reforzar las clases de adiestramiento. Pero pensando un poco, y con algo de comprensión por su parte, esto tiene arreglo. Pregúntese por qué su perro se está comportando de forma inapropiada e intente otra vez enseñarle por medio del refuerzo positivo.

Si se porta mal, no le premie: aprenderá que comportándose de determinada manera obtiene recompensas y repetirá la acción que deseada para volver a obtenerlas. Para muchos perros, el castigo más eficaz si se desea evitar que repitan una conducta es ignorarlos o hacer que la familia los ignore temporalmente.

Los perros hacen cualquier cosa por llamar la atención, incluso cuando esta atención, consiste en reñirles o un castigo. Y aprenden muy deprisa cuando el castigo consiste simplemente en privarlos de la felicitación y del premio.

Las Expresiones o los Gestos

Al adiestrarlos deben acompañarse los premios, o la degeneración de éstos, con expresiones verbales o gestuales con el fin de que el perro acabe asociando la expresión misma con la recompensa o el castigo (es decir, la ausencia de la recompensa). Estas expresiones de aprobación suelen ser verbales, auque no tiene por qué serlo necesariamente.

Una vez asociado un signo de desaprobación con la privación de la recompensa, éste bastará por sí solo para interrumpir cualquier actitud no deseada sin necesidad de castigar, reñir o pegar al animal.

Los Signos de desaprobación

Se puede expresar desaprobación con la voz (diciendo “NO” por ejemplo) haciendo sonar objetos (como instrumentos de percusión especiales) o por señas (extendiendo una mano abierta con la palma hacia abajo, en dirección al perro). Para lograr que el perro asocie este signo a la negación de una recompensa, se puede:

-Buscar un premio que guste mucho al perro (pequeñas porciones de alimentos).

-Dar al perro dos porciones y a continuación colocar la tercera en el suelo.

-Cuando se disponga a comerla, debes decirle “NO”, o utilizar el signo de desaprobación elegido y recoger la golosina de inmediato.

-Repetir el proceso hasta que el perro retroceda y evite el alimento en cuanto perciba esa señal. Suele hacer falta repetir el ejercicio seis veces.

-Finalmente, repetir todo el proceso desde el principio con otro premio, por ejemplo sustituyendo la golosina por su juguete favorito o por una salida al parque. De este modo se reforzará la asociación en la mente del perro. Ahora ya puede utilizar esta expresión para interrumpir cualquier conducta no deseada.

La Motivación

Los perros necesitan que se les enseñe qué actitud es correcta o incorrecta, es decir, necesitan disciplina. Ahora bien, esta palabra suele asociarse a la imagen del maestro riguroso y el padre severo, y un perro debe obedecernos porque confía en nosotros y está motivado; por tanto, deseoso de colaborar y nunca porque teme el castigo.

Bajo ningún pretexto se debe utilizar el castigo físico al adiestrarlo. Sin embargo, los perros han sufrido a lo largo de la historia castigos tan crueles e innecesarios que solo una lealtad como la suya ha hecho posible que continúe nuestra amistad. En realidad, ni siquiera existe justificación alguna para gritarles, ya que incluso los gritos sobresaltan y atemorizan en exceso a la mayoría de los perros.

Si desea que su perro colabore, motívelo mediante recompensas y felicítelo encarecidamente por sus éxitos. Nunca olvide que él es solamente un perro y usted debe expresarse de forma que él le entienda.


Si tiene dificultades para adiestrarlo, o empieza a observar algún trastorno de la conducta en el perro, puede ponerse en contacto con nosotros y solicitar asesoramiento en los problemas de conducta o en adiestramiento canino a nuestro correo: doctorleuka@gmail.com

Etólogo Canino: doctorleuka@gmail.com

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Inteligencia y Comunicación Canina - 2

El cerebro del perro, como el de la mayoría de los mamíferos, es capaz de pensar, aprender y recordar. Mientras el cerebro controla el aprendizaje, las emociones y la conducta, el cerebelo controla los músculos. El tronco cerebral está conectado con el sistema nervioso periférico, que recorre todo el cuerpo. Unas sustancias químicas, denominadas neurotransmisores, se encargan de transferir información en el interior del cerebro. Estos mensajeros químicos están regulados, y condicionados, por numerosos factores, entre los cuales se incluye el estado hormonal del perro e incluso la dieta.

Aprendizaje y Memoria

El cerebro del perro le permite aprender de dos formas deferentes; la primera, mediante el denominado “condicionamiento clásico”, se basa en la realización de las asociaciones básicas; la segunda, denominada “condicionamiento instrumental” u “operativo”, que consiste en asociar actos y consecuencias.

De todo el trabajo realizado por el fisiólogo ruso Pavlov (1839-1936), probablemente lo mas conocido sea su estudio de los reflejos condicionados del perro. Pavlov descubrió el condicionamiento de forma accidental mientras investigaba la digestión. Necesitaba recoger muestras de saliva de sus perros de laboratorio, y para estimular la salivación, se le ocurrió colocar harina de carne en el interior de la boca del perro. Pronto descubrió que el perro empezaba a insalivar nada más ver al investigador, anticipándose al hecho de que éste venía a introducir harina de carne en su boca.

Pavlov probó a asociar otros estímulos, como el sonido de una campanilla y la carne, y comprobó que el perro llegaba a insalivar al percibir dichos estímulos, incluso con la ausencia de la carne. Cualquier propietario habrá observado asociaciones como éstas, sobre todo cuando entra con su perro en la cocina.

Tal vez sea aún más importante a este respecto el trabajo del psicólogo B. F. Skinner (1904-1990), que demostró de forma irrefutable la capacidad del perro para aprender a modificar o adaptar su conducta de acuerdo a las experiencias pasadas y a las consecuencias de sus acciones.

Gracias a este descubrimiento, hoy es posible adiestrar a los perros mediante técnicas cada vez más refinadas, que parten de la base de que el perro puede tomar decisiones, utilizar su memoria para recordar hechos y reconocer personas u objetos y comunicar sus intenciones, si bien no de forma verbal como nosotros.

El Lenguaje de los Gestos

El lenguaje gestual del perro se asemeja mucho al del lobo. No obtante, los rasgos faciales, las dimensiones y forma del cuerpo y la longitud del pelo se han modificado tanto en el perro que actualmente resulta mucho más difícil reconocer los gestos lobunos.

Por regla general, cuando un perro está relajado y tranquilo, cualquiera puede notarlo debido a su postura relajada y a la expresión neutral de su rostro. Sus orejas estarán en la posición normal de cada raza, su cola colgará, más bien baja, y su cuerpo en general no parecerá ni agachado ni estirado. Tal vez tenga los ojos entrecerrados, los músculos del cuello y el morro se notarán relajados.

Un perro que se siente seguro de sí mismo, si está tratando de ejercer algún tipo de autoridad o de dominar a otro perro, ofreceré un aspecto muy diferente. Tratará de parecer al otro lo más corpulento y fuerte posible, con las orejas erectas, la cabeza y el cuello enderezados y el cuerpo en general levemente arqueado y preparado para atacar.

La Cola

La cola de un perro expresa con claridad su estado de ánimo y sus intenciones. Normalmente, si la lleva alta, significa que se siente seguro, excitado o incluso dominante, auque algunas razas llevan la cola alzada de forma permanente.

En general, cuando mueven la cola es para expresar alegría o excitación. No obstante, una cola totalmente recta y vertical que se agita trazando movimientos cortos y rápidos pueden indicar que el perro está mostrándose dominante, y si la cola en movimiento está baja y se ondula de forma lenta y cadenciosa, puede significar que el perro no está sintiéndose seguro. Los propietarios de perros agresivos suelen observar que su perro estaba meneando la cola cuando se produjo el ataque.

La cola refleja hasta tal punto las emociones de un perro que cuando se amputa se está privando al perro casi por completo de la capacidad de expresarse. La caudectomía no debería practicarse jamás si no es por motivos de salud. Lo mejor es poder estudiar y observar a tu perro para poder conocerlo y saber su estado de ánimo y sus intenciones.

Los Mensajes Sonoros

Los perros modulan su voz para producir sonidos muy diversos: lloriqueos de cachorro, ladridos profundos o ladridos de amenaza, gruñidos o ronroneos de placer, gemidos de impaciencia o alegría, gemidos y aullidos de dolor, ladridos agudos o aullidos destinados a llamar la atención, etc..

Algunos perros entonan aullidos como cantando, herencia de su antepasado el lobo. Cada lobo posee un aullido personal e inconfundible. Los perros ladran más a menudo que los lobos, y utilizan el ladrido en circustancias mucho más diversas, dándoles diferentes significados.


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Inteligencia y Comunicación Canina – 1

En el entorno natural, nuestros perros domésticos formarían jaurías organizadas. A cada perro le correspondería un estatus social determinado, con derechos y deberes concretos, y la jauría en general se relacionaría escasamente con caninos que no conociera. De hecho si se encontrasen con un perro perteneciente a otra jauría, lo tratarían con gran recelo y si el grupo se sintiese amenazado por él, lo ahuyentarían con gestos amenazantes y grandes muestras de hostilidad.

La Comunicación canina.

Sin embargo, esperamos que el perro que vive con nosotros se relacione con sus congéneres de forma muy distinta. Lo natural es que los perros pertenecientes a diferentes jaurías/familias, sea cual sea su sexo, su edad y su tamaño, se encuentren y se traten a diario en la calle, o en el parque, sin que se produzca ningún tipo de confrontación o conflicto.

Esto es posible sólo por dos motivos. El primero es que el perro doméstico, durante su evolución a partir del lobo, probablemente sufrió un proceso de selección natural que lo dejó en estado neotónico, es decir, estando en un comportamiento juvenil de por vida. Un perro nunca llegará a comportarse como un lobo adulto.

De hecho, el perro demuestra una gran flexibilidad en su trato social con los demás perros durante toda su vida, si es que no sigue mostrándose, incluso, tan juguetón como un cachorro.

El segundo factor que hace posible que nuestros perros se relacionen entre sí con tanta naturalidad y sin violencia, es precisamente la socialización precoz a la que le sometemos. Nosotros les enseñamos desde cachorros que los demás perros, auque no tengan el mismo olor o el mismo aspecto que sus compañeros de camada, son igual de amistosos y dignos de confianza que ellos.

De todos modos cuando los llevamos al parque podemos aún observar vestigios de la conducta social de los lobos en su comportamiento. Es cierto que se relacionan con sus congéneres libremente, pero siempre observando una serie de rituales, una serie de normas de conductas social destinadas a hacer posible que un perro se presente ante un desconocido y ambos puedan entablar una relación amistosa, por efímera que ésta sea.

Además, para comunicar con sus congéneres su existencia e intenciones los perros no necesitan forzosamente coincidir: también suelen presentarse ante los demás de otros modos, como marcando el territorio con orina o eligiendo cuidadosamente el lugar más adecuado para depositar sus heces.

La Comunicación Olfativa.

Los perros delimitan lo que consideran su territorio utilizando su olor personal. Probablemente, para ellos, leer olfativamente la información contenida en la orina dejada por sus congéneres, es un poco como para nosotros ojear el periódico por la mañana. Esas señales olfativas están plagadas de información sobre el sexo, estado de salud, estatus social e incluso situación coronal de los perros de la vecindad.

Los perros pueden, incluso, detectar mediante el olfato el miedo que están sintiendo otros animales. Se cree que cuando un perro está atemorizado libera ciertas sustancias químicas, denominadas feromonas, destinadas a alertar a los demás sobre el peligro que los acecha. Tal vez esto explica por qué a muchos perros les aterroriza ir al veterinario auque nunca hayan sufrido ninguna experiencia traumática en la clínica.

Es probable que un olfato tan altamente desarrollado permita a los perros saber exactamente cuántos perros hay, o ha habido hasta hace muy poco, en el parque, y si los conocen o no.

La Comunicación Visual.

Cuando están al alcance de la vista, los mensajes olfativos ceden paso al lenguaje de los gestos. La mayoría de los perros si no están sujetos por la correa y pueden moverse con total libertad, se toman cierto tiempo al presentarse ante los perros que no conocen. En el primer momento, es posible que nada más verse ambos queden como inmovilizados.

Poco después, irán aproximándose entre sí, despacio y con precaución, con frecuencia dando una especie de rodeo en vez de dirigirse directamente hacia el otro, lo cual podría ser interpretado como un intento de agresión. Cuando están cerca normalmente intentarán olfatearse mutuamente, primero la cara y la cabeza y finalmente la zona genital, mucho más rica en información olfativa.

Después de esto, tal vez uno de ellos se aleje, o tal vez los dos a la vez, y levante la pata para orinar, dando por concluidas las presentaciones. También es posible que se inviten mutuamente a jugar, agitando las patas delanteras en el aire, acostándose sobre las patas delanteras, mientras las patas traseras quedan en posición normal, o ladrando.

Aunque mientras juegan pueda parecer que están peleando en serio, normalmente ambos comprenden y acatan mientras lo hacen las normas sociales pertinentes y es muy difícil que lleguen a morderse fuerte o a desafiarse con verdadera hostilidad.

El Lenguaje Corporal

A veces cuando dos perros se encuentran, utilizan los gestos para mostrarse dominantes o sumisos. Tal vez uno de ellos intente colocar una de sus patas delanteras, o las dos, sobre el lomo del otro, o montarlo. Con menos frecuencia, el perro que intenta someter al otro lo expresará apoyando su cabeza en el lomo o el cuello del otro.


La mayoría de las veces, los perros liman sus esperezas sin violencia y ambos acaban jugando o tomando cada uno su camino. De hecho, las peleas se producen casi siempre porque los propietarios intervienen, interfiriendo de este modo en el complejo sistema de señales utilizado por los perros para resolver la situación, código que ambos perros conocen y comprenden perfectamente.

Etólogo Canino: doctorleuka@gmail.com

Centro Veterinario Leuka

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